Los pies, objeto de deseo

Mis pies.

Mis pies

El fetichismo de pies o, lo que es lo mismo, la excitación que produce esta parte del cuerpo humano, es uno de los más comunes en los hombres. Es decir, hay quien se excita con unos pechos y hay quien lo hace con unos pies (y no son incompatibles, claro).

Los gustos en este asunto pedio es, como en todos, variado. Los hay que prefieren pies pequeños, otros grandes. Egipcios o griegos. Con las uñas pintadas o, por el contrario, naturales. Vestidos con medias o simplemente el pie desnudo. En ocasiones puede ir unido a la atracción por los zapatos (de tacón alto generalmente) pero hay fetichistas de pies a los que no les gustan los tacones.

Acariciar, masajear, oler, lamer, besar y comer los pies femeninos son prácticas muy eróticas para quienes gustan de esta zona. Si los pies están sudados, puede resultar aún más excitante. Puede ser el inicio de otras prácticas sexuales, pero en muchas ocasiones, el fetichista de pies tiene suficiente con ellos para correrse.

Con la adoración del pie se relacionan prácticas de sumisión. Basta con visualizar una mujer con un hombre tendido a sus pies para ver la relación. Pisar, dar patadas, pegar, lamer pies sucios… son prácticas de dominación que provocan humillación, deseo, placer y hasta cierto dolor. De estas, destaco el trampling, término inglés para denominar la acción de pisar o caminar sobre el cuerpo de la persona con los pies desnudos o con zapatos. Hay fanáticos de esta práctica. Una simple búsqueda de este término en youtube devuelve una diversidad de ejemplos: varias personas encima de una alfombra humana, saltando, con zapatos de tacón, con deportivas, sin calzado, con o sin medias, pisando la cara, el pecho, la espalda… Por supuesto, los tacones de aguja causan más dolor que un pie desnudo.

A algunas mujeres les excita que les coman los pies, que recorran con la lengua todos los rincones y recovecos, especialmente el espacio entre los dedos. También las hay a las que no les produce excitación, pero ¿a quién le amarga un buen masajito en los pies con manos o con lengua? Y quienes gustan de dominar, se sentirán poderosos teniendo a un sumiso a sus pies.

En definitiva, los pies dan juego. Si no, que se lo digan a Quentin Tarantino que incluyó la escena más famosa de fetichismo de pies en cine comercial en su película “Abierto hasta el amanecer”. En el minuto 2:22 él mismo, declarado amante de la zona femenina más cercana al suelo, disfrutó de los pies de Salma Hayek.

Piesecitos, dejaos adorar. Después de los largos días soportando vosotros solos todo el peso del cuerpo, bien os merecéis atenciones y mimos. Y hay quien está dispuesto a daroslos gustosamente.

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