El día que me convertí en bandeja de sushi

bodysushi

Allí estaba yo, tumbada sobre la mesa, desnuda, con sushi sobre mi cuerpo, una treintena de comensales a mi alrededor. Y feliz.

El Nyotaimori, traducido como “presentación en cuerpo de una mujer” y también conocido como bodysushi o sushi corporal, consiste en un acto gastronómico donde las especialidades japonesas sushi y sashimi se sirven sobre el cuerpo, habitualmente desnudo, de una mujer. Cuando el alimento se sirve sobre el cuerpo de un hombre se llama Nantaimori.

No puedo negar mi nerviosismo inicial al pensar en mi misma desnuda, muy quieta, con gente a mi alrededor. Era la primera vez que hacía de modelo de sushi. Me tumbé en la mesa y al cabo de poco rato todo se tornó plácido. Unas manos expertas colocaban el alimento sobre mi cuerpo. Cada nueva porción era un punto frío sobre mi piel que me producía un breve estremecimiento, sensación que alcanzó su punto más álgido cuando colocaron sendas piezas sobre mis pezones. Aunque me dijeron que los primeros trozos colocados sobre mi esternón latían al ritmo de mi, en ese momento, inquieto corazón, al poco me sentí absorta, reposada y moldeada por el sushi.

El bodysushi tiene una parte gastronómica y otra de ritual. El sushi adquiere la temperatura corporal y mantiene los grados ideales para su degustación. Comer de un cuerpo desnudo, decorado con decenas de piezas de sushi, implica ir descubriéndolo poco a poco. Es un acto sensible y bello. También, cómo negarlo, hay una connotación erótica en todo esto. Varios fetiches pueden tener lugar en el nyotaimori. La sitofilia o food play, que mezcla la comida con el erotismo. La fornifilia, que consiste en convertir el cuerpo de una persona en un mueble. Y el aspecto que a mi me llamaba la atención: el exhibicionismo. Saberme desnuda delante de un grupo de gente vestida que iban a observarme y, en cierta manera, degustarme me provocaba una indefinible excitación

bodysushi_detLos comensales hablaban y reían como en cualquier encuentro entre amigos. Para mi era un ruido lejano. Yo no estaba ahí, simplemente servía la comida y disfrutaba del momento. El sushi se pegaba levemente a mi piel y cada vez que alguien cogía una pieza notaba cómo me descubría un poco más. No era consciente de cuántas piezas quedaban sobre mi cuerpo, solo sabía que a cada movimiento certero de palillos, quedaba un poco más desnuda. Cuando primero uno y luego otro, escogieron las piezas que cubrían mis pezones el striptease se completó.

Algunos critican esta práctica por un lado por la cosificación del cuerpo humano y por otro, alegando una posible falta de higiene. De hecho, hace unos años se suspendió un evento de este tipo en Castellón por las quejas que había provocado. Como es obvio, no estoy de acuerdo con determinadas críticas que, a mi parecer, están hechas desde el desconocimiento. En un ambiente de respeto y cuidado, se trata de algo bonito y sensual, donde el modelo adquiere un protagonismo especial, en ningún caso vejatorio. También hay que tener en cuenta que un evento de bodysushi puede realizarse de diferentes formas. Puede ser más gastronómico o convertirse en algo más erótico. Se puede comer con los palillos o directamente con la boca. Se puede jugar más o menos con la bandeja.

Cuando alguien cogió la última pieza de sushi, pensé ¿ya está? Me sentía tan a gusto que el tiempo pasó volando. Recibí incluso aplausos y halagos finales. Y yo feliz, satisfecha y con ganas, muchas ganas, de repetir. La vida se compone de experiencias.

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