Ser “sex positive”

sexpositive

Ser “sex positive” no significa que yo quiera tener sexo contigo, con todo el mundo o con nadie.

Hace unos días me preguntaron si tenía algún artículo escrito sobre el movimiento “sex positive”. Mi respuesta fue que todo mi blog es “sex positive”. Pero no tenía nada en concreto que describiese este movimiento, que es una forma de entender la sexualidad, que es como yo la entiendo y como intento transmitirla en mis artículos.

El movimiento “sex-positive”, la expresión sexo positivo apenas se usa para este concepto, promueve una visión de la sexualidad abierta, libre, respetuosa, que anima a la experimentación basándose en el sexo seguro y en el consentimiento. Quienes convenimos con este movimiento no juzgamos las prácticas de los demás, al contrario, aplaudimos que cada uno pueda buscar el placer de manera libre y siguiendo sus propias preferencias, superando, cuando así sea, la norma social.

La sexualidad es vista, también, como una forma de conocernos y de expresarnos. Si es impuesta o reprimida, estamos limitando una parte de nosotros mismos. Todas las experiencias, mejores o peores, a solas o acompañadas, son importantes porque nos aportan y nos ayudan a entendernos.

En cierta ocasión alguien me dijo que le sorprendía que, siendo yo tan curiosa en temas sexuales, no tuviera interés por probar a hacer squirting. No negaré que me gusta conocer y experimentar pero ser “sex positive” no equivale a estar dispuesto a todo y siempre. Es más, un sí a todo no nos hace ni más libres ni más abiertos. Ahora bien, si es lo que se busca, adelante. En cualquier caso, se trata de tener criterio y decidir, de probar lo que apetezca cuando apetezca y de disfrutar con aquello que a cada uno le sirve. Tampoco significa dedicar todo el tiempo libre al sexo ni formar parte, necesariamente, de una relación swinger o poliamorosa. No es incompatible seguir este movimiento con ser monógamo, asexual u optar por el celibato. En definitiva, lo que conlleva el sex-positivismo es la capacidad de decidir cuándo, cómo y con quién con total libertad. Y respetar, siempre, las preferencias sexuales de los otros, sin hacer valoraciones morales ni intentar controlarlas. Con la premisa obligatoria del sexo sano y consensuado, por supuesto.

También es “sex positive” demandar que no se meta miedo ante el sexo, que éste no sea catalogado de malo, sucio o pecaminoso, huir de sentimientos de culpa y de vergüenza. Y, por otro lado, permitir que cada uno exprese su sexualidad de forma abierta, sin importar el género, la edad o la condición física. En definitiva, sentirse cómodo con la propia sexualidad y con la sexualidad en general.

Yo tengo un sueño. Sueño que llegue un día en que nadie sea juzgado por sus preferencias sexuales. Sueño que todos podamos vivir nuestra sexualidad libremente. Sueño que desaparezca la culpabilidad ante el sexo. Sueño que nadie sea acusado de “raro” ni de “normal”. Sueño que nadie se avergüence por ello. Sueño con una sociedad que, no solo en lo sexual, si no en todo, sea más libre, abierta y respetuosa.

Siempre he sido una soñadora.

8 comentarios en “Ser “sex positive”

  1. Leer el artículo ha sido como pasear junto al frescor de la tarde de verano en un vergel alpujarra. Creer en su contenido como encontrarme con The Cure o The Smiths cantando para gente sex positivo o creyentes en la vida. Gracias por el blog.

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