Jugar o vivir, esa es la cuestión (del BDSM)

 

Arola Poch

Se acerca el 24 de julio, una día más para algunos, una fecha con significado para otros. Si conoces o vives el mundo BDSM (Bondage – Dominación – Sadismo/Sumisión – Masoquismo), sabrás qué es el 24/7: una relación de dominación/sumisión que dura 24 horas al día, los 7 días de la semana. Es decir, adoptar esta desigualdad en los roles de forma permanente.

Mis aproximaciones a estas prácticas fueron como un juego erótico, sin ir más allá. Pero al conocer un poco más este mundo, vi (y me sorprendió) que había quién lo consideraba un estilo de vida. Julia de Alejandro, sumisa, es una de ellas. Junto a su Amo, viven una relación que definen como 24/7 y es muy interesante hablar con ella sobre cómo les funciona a ellos, que llevan años (catorce, “aunque los primeros fueron más suaves”) con este tipo de vínculo. Aclara que es su visión personal y que cada uno tendrá su forma de vivirlo.

“Tal como nosotros lo entendemos, la pareja convive y lleva una vida bastante normal: trabajo, familia, amigos. Pero la parte sometida está continuamente disponible y bajo las órdenes de la parte dominante. Creo que la independencia económica es fundamental, ya que es la garantía de que continua ahí por voluntad propia. Funciona mejor en parejas de gente sensata, enamorada y con personalidades fuertes y estables. Otra característica que favorece el que pueda durar en el tiempo felizmente es que se lo tomen con calma. Si tienes un gran poder sobre otro debes administrarlo o acabareis los dos agotándoos”.

También es importante desmitificar las cadenas, los azotes y la humillación. Eso es una porción del 24/7, no todo. “La mayor parte consiste en cosas pequeñas y cotidianas: cuando mi Amo llega yo procuro estar ya en casa, si he tenido que ir al trabajo, compra o al dentista intento organizarlo en las horas que está fuera. Si me es posible le abro la puerta antes de que saque las llaves. Para las comidas le hago cosas que él quiere. El mando de la tele es siempre suyo si esta viéndola, cosa que mis hijos llevan peor que yo. Generalmente si él decide dormir la siesta, yo también la duermo. Si él se acuesta por la noche, yo también me acuesto. Si durante el día va al dormitorio, se tumba en el jardín, va al gimnasio, va a la playa, se baña en la piscina… yo también. Si se queda despierto hasta las dos trabajando, yo le espero despierta si no entro temprano a trabajar. Si le acompaño a un viaje de negocios y él decide que no puedo salir de la habitación del hotel sola, allí me quedo mientras él está trabajando. Casi siempre fuera de una sesión le tuteo pero con respeto. Llevo mi collar casi siempre y parece que nadie ha visto nada raro”.

Llegar a este punto en que Julia acepta este dominio total y lo vive de manera “apasionante”, no fue fácil para ella. “Al principio lloraba, volvía, dudaba y me sentía dividida entre las fantasías que me perseguían desde niña y lo imbécil que me sentía renunciando a libertades. No nos han educado para esto. Pero luego me di cuenta que la libertad de renunciar es también libertad. Él me ayudó, charlamos muchísimo.” Al final, como pareja se han dado cuenta de que son “más felices de esta manera. Debe de adecuarse a nuestras personalidades”.

Si buscamos por Internet (una fuente enorme de información donde tener criterio para filtrar es fundamental), encontraremos visiones sobre el BDSM difíciles de entender. La propia Julia las crítica “muchas de las teorías de los libros son cosas absurdas que llevan solo a desastres. Cosas como: no puedes usar los muebles sin mi permiso, ¿te imaginas no poder sentarte en una silla? Eso queda muy bien en un fin de semana a tope. Pero para mas tiempo lo mandarías con su mamá”

Hay voces que abordan el BDSM como un juego de roles, vinculado a una sesión donde se pone en práctica la humillación, el servir, el dolor… y aquello pactado entre dominante y sumiso. Dura ese lapso y en ese contexto específico. Así lo ve Dómina Zara, una de las principales referencias del sadomasoquismo en España. Lleva más de 30 años dedicándose a este mundo de fantasías, como ella misma lo define. La conocí en el Fetish Café, su local en Barcelona, ya cerrado, y me pareció una persona muy sensata y cercana. Hace unos días la periodista Celia Blanco la entrevistó en el programa de sexo Contigo Dentro, de la Cadena Ser, y fue contundente: “no creo en el 24/7. Desde mi experiencia, he visto desastres, gente que ha acabado destrozada. Si a alguien le funciona, perfecto, ¿pero cuánto puede durar? Esto es un juego, una parte más de tu vida pero no todo. Una pareja que juega a esto se pegan bofetones porque les gusta, cosa que no tiene nada que ver con el maltrato ya que es algo consciente y con consentimiento mutuo. Pero no lo hacen porque ahora vengo de mal humor y me apetece”.

La clave es llevarlo “con equilibrio y orden porque no se trata sólo de saber usar un látigo, eso se aprende rápido”. Hay que tener cuidado porque “es muy fácil tener a alguien que hace todo lo que tú quieres y que se cree dependencia, que se traspase esa fina línea”

Dómina Zara lo define así: “el BDSM es un juego cuyo único fin es el placer. Un juego psicológico, en el que se mete mano en el cerebro, no en las partes”. Un juego que puede ser peligroso y al que, si eres sumiso/a, tienes que acercarte con la autoestima alta, manteniendo tu personalidad. “Si sufriste maltrato de pequeño/a has de ir al psicólogo”. Lo que no puede ser en ningún caso es que bajo unas siglas que deben ser ante todo consenso y respeto, se escondan prácticas abusivas.

¿Estilo de vida o juego? Habrá opiniones para todos los gustos. Pero lo que sí debería ser común es la prudencia y la sensatez. Y que todo sea sano.

Feliz 24/7, para quién lo celebre.

4 thoughts on “Jugar o vivir, esa es la cuestión (del BDSM)

  1. Yo escuché también esa entrevista en Contigo Dentro y reconozco que comparto la visión de Dómina. Yo lo veo como un juego, para pasarlo bien un rato. Aplicarlo en el día a día… ufff, a mí, personalmente me da bastante pereza, sinceramente, me agobia la idea. Pero esta es simplemente mi opinión personal.
    Besicos.

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  2. Interesante. Está claro que cada cual apuesta por lo que le gusta. Naturamente, la opción de las “sesiones” es más fácil y recomendable para quien sólo sea “curioso”, pero está claro que quien realmente quiera vivir la experiencia a fondo, deberá probar el 24/7, al menos por un tiempo. Todo es respetable, si se hace conscientemente.

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