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Arola Poch por Xabier BernéConfieso que tengo un problema de atención. No creo estar sola en esto, con la cantidad de estimulos que nos rodean y el volumen de cosas que nos empeñamos en hacer, me parece que es un problema habitual de nuestro tiempo. Nos despistamos con internet, entramos «solo un momento» a las redes sociales, estamos concentrados en algo pero nos ponemos a pensar en la compra de mañana o en cómo ha ido la reunión de la tarde. Y aunque «mal de muchos, consuelo de tontos», eso no evita que sea así: me cuesta focalizar y mantener la atención.

Durante una breve temporada hice un ejercicio que me autorreceté. Narraba mi vida (para mi misma) como si de una novela se tratara. Si os habéis fijado, muchas narraciones al ser descriptivas cuentan pequeños detalles de lo que rodean al protagonista, sus sentimientos o sus sensaciones. De esta forma, me fijaba más, me forzaba a mantener la atención y vivía más intensamente todo. No lo hacía 24 horas, claro está, pero sí en ciertas ocasiones. Luego me di cuenta de que esto podría ser una práctica de mindfulness o «conciencia plena».

Puede que os suene la palabra mindfulness, cuando algo se pone de moda aparece por todas partes. No es algo nuevo, es un concepto que proviene de la cultura oriental y hace referencia a vivir siendo conscientes del momento actual, prestando atención a pensamientos, emociones, sensaciones corporales y al ambiente que nos rodea aquí y ahora. De esta forma se capta mejor cada matiz y cada sensación para proporcionarnos una experiencia vital más profunda.

El mindfullness podemos aplicarlo en cualquier área de nuestra vida, también en el plano sexual. Siguiendo la misma línea, el Mindful Sex es adentrarnos en el encuentro sexual libres de cualquier idea, prejuicio, preocupación y, en definitiva, de cualquier pensamiento intruso. Se trata de focalizar la atención en las señales que nos llegan de nuestros cinco sentidos para, de esta manera, sumergirnos completamente en las sensaciones físicas de nuestro cuerpo.

Esto es más fácil decirlo que hacerlo. Podemos empezar relajándonos, una respiración calmada nos ayudará a ello. Luego, dejémonos tiempo para sentir: tocar con calma, dejarnos tocar, mirarnos a los ojos, saborearnos… ¿qué nos provoca cada estímulo? Pensemos en los movimientos que hacemos y como percibimos la actividad de nuestro/s acompañante/s. ¿Qué sensaciones nos transmite nuestro cuerpo? Y si se entromete algún pensamiento, no dejemos que se instale en nuestra mente. Igual que llegó que se vaya. Por supuesto, el Mindful Sex no está contraindicado con la masturbación. Es más, será un ejercicio buenísimo para desconectar del mundo y conectar con nosotros mismos.

Os hago otra confesión. Aplicando la consciencia plena, el sexo se siente y se disfruta más intensamente. Creedme.

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Showing 0 comments
  • Migue
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    No estas sola. Yo tengo muchos problemas por no vivir el presente y anticiparme. Gracias al yoga lo estoy consiguiendo, ello incluye los masajes tantricos (maravillosos para esto). Te creo. Gracias

    • Arola Poch
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      ¡Sabía que no estaba sola! 😉 Muchas gracias por tu mensaje y tu recomendación. Un saludo.

  • Pedro
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    Por supuesto que no estas sola,el ritmo de vida que llevamos con tanto estres y ocupaciones muchas veces nos distrae la atencion y no ponemos los cinco sentidos en lo que hacemos,entre ello practicar sexo,siempre aciertas en tus comentarios arola

    • Arola Poch
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      Muchas gracias, Pedro. Tenemos que poner esos 5 sentidos en todo. ¡Un beso!

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