Al paso, al trote y al galope

ponyboys

Cuenta una historia que la doncella Filis, antes de entregarse a Aristóteles, le pidió que le permitiera cabalgarle como si fuera un caballo. El filósofo finalmente accedió y ella le puso frenos y lo ensilló y montada sobre él le hizo correr a cuatro patas hiriéndolo con sus espuelas. Un sueño para muchos amantes del ponyplay.

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“La crueldad puede ser exquisita” o el BDSM como estilo de vida

La crueldad puede ser exquisita

Cuando hojeé la novela “La crueldad puede ser exquisita” me llamó especialmente la atención, por el propio título, por la portada y por la primera parte: la mujer diosa. Sin conocer mucho más, quedaba clara la temática: una novela ambientada en el contexto del BDSM (Bondage, Dominación/Disciplina, Sumisión/Sadismo, Masoquismo). El tema me interesa y, además, le añade un aspecto que echo en falta en algunas novelas eróticas de este tipo: la mujer adoptando el papel dominante.

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A vueltas con la dominación: ciber y financiera

cyberLas relaciones de dominación y sumisión, para quien no las disfruta, son en general poco entendidas. Que la excitación venga por dar o recibir dolor resulta extraño para mucha gente. Si le añadimos que una persona se someta voluntariamente a la voluntad de otra y ambos disfruten con ello, más aún. Y si lo hacemos ciber (todo a través de internet, sin un contacto físico) ya ni os cuento.

Voy a centrarme en esto último. Bien sabemos que internet y las nuevas tecnologías han cambiado nuestra forma de relacionarnos, también en lo sexual, y nos facilita encuentros a distancia de todo tipo. Uno de ellos, la ciberdominación, que no es otra cosa que establecer relaciones de dominación/sumisión a través de skype, mail, whatsapp o cualquier otra tecnología a nuestro alcance. Para quien no lo conozca, ¿en qué se traduce eso? En que el/la dominante da órdenes en la distancia, humilla, controla y desprecia a la parte sumisa. Y ésta obedece. De hecho, hay quien busca únicamente eso, sin tener intención de llevarlo a un plano más “real”. ¿Donde radica entonces la excitación? Lógicamente en la parte psicológica, en sentirse propiedad de otra persona, en estar bajo su control y, por la otra parte, tener a alguien a sus virtuales pies. De hecho, cualquier relación BDSM se basa en esta premisa y, aunque en las más “clásicas” haya una importante parte física, también existe un alto componente psicológico al venir la excitación en buena medida por las sensaciones y los roles adoptados.

¿Y si rizamos más el rizo? Un tipo de relaciones de dominación, muchas veces llevada a cabo a distancia, son las llamadas dominación financiera o findom, donde el dinero se convierte en el centro de la relación. En este tipo lo habitual es que las dominantes sean mujeres y los sumisos, hombres. El sumiso paga una cantidad de dinero a la dómina, estableciéndose pagos en metálico o en regalos a petición de la ama. La filosofía del findom, además de basarse en los mismos juegos y roles que otras relaciones de dominación/sumisión, radica en que la dómina es un “ser superior” que no ha de trabajar, si no que ha de tener esclavos que ganen dinero y le tributen para que ella tenga todas sus necesidades y caprichos cubiertos. Los sumisos están para eso y son felices sabiendo que su “diosa” vive como tal, y más si es a costa de su sufrimiento o privaciones. En nuestra sociedad el dinero da el poder y así se refleja también aquí.

Relacionado con la dominación financiera encontramos también el fetichismo del chantaje o blackmail. En este caso, al pago del tributo se le suma que la dómina amenaza al sumiso con revelar información, fotos o conversaciones comprometidas al entorno cercano del sumiso (mujer, familia, trabajo…). Así el control sobre el sumiso, y por consiguiente su excitación, es mayor. Aunque sea obvio, dado la temática creo que no está de más recordar que todas estas situaciones y juegos son voluntarios y pactados entre las partes. Como tiene que ser siempre.

Las tecnologías de la comunicación facilitan que haya relaciones de ciberdominación basadas en el tributo monetario. En muchos casos puede que no haya ni tan siquiera un conocimiento presencial, simplemente una sumisión por mensaje de texto o telefónicamente.

Aunque, cuando el dinero está por en medio, ¿se desvirtúa la relación? ¿Quién controla realmente la situación? El siguiente cortometraje plantea una relación financiera.

Reflexiones aparte, estas situaciones vistas desde fuera generan dudas, escepticismo y hasta incredulidad. Pero quienes las viven pueden hacerlo muy intensamente. Porque el poder psicológico en la excitación es muy fuerte. En cualquier caso, las compartamos o no, las entendamos o no, lo que sí podemos hacer es respetarlas. Porque tal y como especifica la filosofía BDSM, cualquier relación es buena siempre que sea sensata, segura (para uno mismo y para otros) y consensuada. Es decir, siempre que se use el sentido común.

Otro sexo es posible

noconvencional3Seguro que habréis visto artículos del tipo “10 juegos eróticos que debes probar” o “Las 50 cosas que has de hacer para volverlo loco”. Si bien no dudo de la buena intención de estos escritos, debo reconocer que me horrorizan. Porque dan una visión homogénea del sexo, como si a todos/as nos tuvieran que gustar las mismas cosas. Y nada más lejos de la realidad. Hace tiempo que sabemos que no es obligatorio ser heterosexual, que hay a quien le excita que le aten o que hay más  posturas que el misionero. Pensar que todos tenemos gustos similares limita y pone trabas a la sexualidad. Porque entonces pueden aparecer esas dudas de que “como me gusta tal cosa, entonces soy rara/o”. Pues no, bendita rareza.

Por suerte, no todos tenemos los mismos gustos y la parte positiva de Internet es que, entre la muchísima información que encontramos y sabiendo filtrar bien, hay cosas interesantes que ayudan a que haya gente que vea que no está sola. Que ayudan a visibilizar un sexo no convencional, también conocido como kinky, donde se incluyen prácticas como el BDSM (Bondage, Dominación, Sumisión- Sadismo, Masoquismo), fetichismos diversos, relaciones abiertas (swingers), poliamorosas… En este sentido, una página muy conocida es Golfxs con principios gestionada por un grupo de personas que publican artículos, organizan charlas, fiestas, talleres… bajo la premisa de que “cualquier conducta sexual es válida, siempre con el consenso de las personas participantes y llegando a acuerdos sobre sexo seguro, compartiendo la filosofía del movimiento sex positive”. Este movimiento considera que todas las actividades sexuales consensuadas son saludables y fomenta el placer sexual y la experimentación. El movimiento no hace distinciones morales entre tipos de prácticas sexuales, considerando esas elecciones una cuestión de preferencias personales.

Siguiendo con la diversidad en el sexo, hace poco me hablaban de la Muestra Marrana y me llegaba un artículo sobre un libro de relatos con este mismo adjetivo. El marranismo incluye experiencias sexuales minoritarias y subversivas. La muestra recoge la proyección de películas porno fuera del ámbito comercial. Pretende “mostrar la multiplicidad de las sexualidades y las prácticas y los motivos por los que muchas de ellas son marginalizadas o estigmatizadas”. El libro incluye relatos en  formatos distintos como cuentos, poesía, posts, emails, ilustraciones y collages alrededor de la sexualidad menos común.

Y para los amantes de las redes sociales, existe Fetlife, la comunidad kinky por excelencia que reúne a fetichistas y seguidores del BDSM. Funciona como cualquier red para contactar con gente, organizar eventos, crear grupos, compartir imágenes…  Cuenta con más de 3.200.000 miembros en todo el mundo.

Cada uno tenemos nuestros gustos, que podrán ser más o menos convencionales. Y unos no son mejores que otros. La cuestión es no limitarnos a lo heteronormativo si nuestro cuerpo o nuestra mente nos pide otra cosa. Libertad, seguridad, consenso, a probar y a disfrutar.

Leonardo Lucatto, autor de ‘El guardián del diario secreto’: “La imagen del BDSM no se corresponde con lo que realmente es”

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Leonardo Lucatto

Leonardo Lucatto es el autor del libro El guardián del diario secreto que recoge sus historias como scort BDSM (Bondage, Disciplina-Dominación, Sadismo, Masoquismo). Es un libro autobiográfico de cómo Leonardo llegó al mundo de las mazmorras, de la dominación y la sumisión y se convirtió en un Amo solicitado por toda Europa.

Brasileño de nacimiento, nieto de prostituta, empezó haciendo la calle hasta que, un cliente le pidió que le hiciera “trampling” (pisar) y eso despertó su curiosidad sobre la dominación – sumisión. A partir de ahí, se formó y consiguió ser un reputado Amo con clientes del más alto nivel entre los que se encuentran políticos, futbolistas y hasta curas. El libro recoge su historia y diferentes episodios con sus clientes. Y es, ante todo, un relato de la sexualidad humana.

He hablado con Leonardo de su visión del BDSM y de la sexualidad.

Lola Poch (LP): El BDSM, ¿es un juego o un estilo de vida?

Leonardo Lucatto (LL): El BDSM es tanto un juego sexual y erótico como una filosofía de vida más bien dentro de la pareja de juego o personas que practican. El juego sexual engloba las fantasías y fetiches llevadas a cabo. Luego el respeto es fundamental dentro del BDSM, donde la salud sexual está muy bien marcada por las siglas SSC – sensato, sano y consensuado.

elguardiandeldiariosecretoLP: En tu libro hablas de diversas prácticas BDSM, algunas ciertamente extremas. ¿Pretendías mostrar o también educar?

LL: A través de mi libro quiero arrojar diversas alertas de prácticas que no se deben realizar, o que no se corresponden con una salud sexual adecuada. A veces es importante llamar la atención para que el público en general se predisponga a buscar la información adecuada. No quise escribir un manual del BDSM – aunque quizá lo haga en un futuro – pero a través de una novela basada en hechos reales y con casos extremos quise focalizar la atención del público en el tema principal: la salud sexual y psíquica dentro del BDSM.

LP: Para los que quieran iniciarse en estas prácticas, tanto amos como sumisos, ¿qué les aconsejarías?

LL: Aconsejaría que busquen el máximo de información posible; que estén atentos a su salud sexual, que dentro del BDSM resumiríamos en las 3 letras SSC.

LP: Has vivido en varios países. Según tu experiencia, ¿crees que se vive el BDSM de manera más oculta aquí en España?

LL: No creo que en España se viva el BDSM de forma más oculta, lo que sí que creo es que hay falta de información. Por otra parte, creo que en España el BDSM se vincula frecuentemente con servicios profesionales y que, a veces, se malinterpretan las prácticas. Casi siempre se vincula el BDSM con prácticas extremas cuando, en la mayoría de los casos esas prácticas, ni siquiera entran en el universo BDSM.

LP: ¿Crees que hay una imagen del sadomasoquismo que no se corresponde con lo que realmente es?

LL: Entre la mucha falta de información que hay estoy seguro de que la imagen del BDSM en España no corresponde con lo que realmente es. También hay que tener en cuenta el factor histórico con el tema de la dictadura que hubo en el país, que hizo que retrasara el proceso de sexualidad entre las personas y la información de la misma.

La mayoría de los medios de comunicación ofrecen una imagen más comercial y muchas veces sensacionalista sobre el BDSM, lo que hace que la información no llegue de manera clara y sana.

Actualmente vemos el “boom” de la trilogía de “Las 50 sombras de Grey” que, por cierto, fui muy criticado al dar mi opinión sobre la novela en un programa de la cadena Telecinco un par de meses atrás. La novela es muy comercial y altamente jugosa, pero el contenido BDSM que hay me parece flojo comparado con la realidad de la comunidad BDSM en el mundo. No creo que quien lea solamente la obra puede decirse preparado para tener una pareja de juego por ejemplo con todas condiciones necesarias dentro de una salud sexual y psíquica.

LP: Y fuera del mundo BDSM, ¿vivimos la sexualidad de forma diferente en España que en otros países?

LL: Siguen habiendo muchos tabúes, pero eso me parece normal dada la fase histórica de España y también la cultura latina del país, así como Italia o países de Latinoamérica. En países anglosajones se nota mucho la diferencia.

LP: Ahora has dejado tu ocupación como scort y te dedicas a estudiar la sexualidad humana. ¿Qué conclusiones has sacado?

LL: La sexualidad humana es infinita, por eso actualmente digo que soy un “investigador de la sexualidad humana”. Lo que sé es que he vivido en primera persona buena parte de ella en todos los sentidos y seguiré mis investigaciones científicas y filosóficas por muchos años. El ser humano es único con su sexualidad, espiritualidad y coeficiente intelectual psíquico.

LP: ¿Estás trabajando en tu próximo libro?

LL: Cuando terminé de escribir mi primera novela, ya estaba haciendo las primeras investigaciones para el segundo. Actualmente estoy trabajando en el manuscrito y el formato que tendrá el libro. Lo único que te puedo adelantar es una frase: “El sexo está en el cerebro y no en los genitales”.

La erótica de la humillación

humillacionQuizás la primera imagen que se nos viene a la mente en el mundo de la dominación/sumisión es el dolor junto con el cuero y látex. Pero hay también otro componente muy importante en estas prácticas que es la humillación, traducida en insultos y trato despectivo.

El sumiso/a se excita al ser tratado “mal”, se siente bajo el control del amo/a que con la humillación afianza su poder sobre el/ella. El placer en estas situaciones tiene un claro componente psicológico, unido a la adopción de un determinado rol y está relacionado con el masoquismo. Las personas dominantes también pueden excitarse al despreciar al otro/a.

¿Y cómo se humilla en los juegos sexuales? Con el insulto verbal, con unas simples bofetadas o escupiendo al sumiso/a. Esta última práctica se conoce en el argot como spitting o “lluvia plateada“. Es habitual que el/la dominante llame “perro/a” al sometido y le trate como tal haciéndole caminar a cuatro patas, poniéndole un collar y paseándolo con correa, haciéndole comer o beber de un plato en el suelo u ordenándole besar y lamer los zapatos del dominante. En sumisos hombres, es interesante el juego de la feminización, donde se viste al sumiso de mujer (con tacones, ropa interior femenina) y se le hace comportar como tal (puede que en tareas domésticas y también en sexuales). A éstos se les llama “sissy“. La excitación para el sumiso/a puede aumentar cuando la humillación es en público, estableciéndose así una relación con el exhibicionismo.

La obtención de placer sexual mediante la humillación se vincula con la actitud dominante que asume la pareja en esos momentos. Este tipo de excitación se clasifica, en psicología, como parafilia (comportamiento sexual donde la fuente del placer no está directamente en el acto sexual propiamente dicho, sino en objetos o comportamientos). Las parafilias no son necesariamente patologías, lo pueden llegar a ser cuando pueden dañar a uno mismo o a otros o cuando se convierten en una obsesión que interfiere con la vida habitual.

Autoestima y humillación

Estos juegos se realizan dentro de un contexto de confianza, consentimiento y respeto donde cada una de las partes sabe lo que quiere. La humillación solo se practica en una determinada situación, para conseguir un ambiente concreto, dentro de un juego. Fuera de ahí, no cabe pensar en llevarlo más allá. La autoestima propia del sumiso/a, en una relación sana, no se ve afectada por estas situaciones en las que cada uno sabe que adopta un rol determinado.

No hay que intentar racionalizar estas prácticas porque seguramente no le encontraremos una explicación. La explicación se basa en el disfrute del sexo a través de aquello que nos proporciona placer. Se basa en vivir una sexualidad sana y libre como forma, también, de calidad de vida.

 

Masoquismo: la fina línea entre el dolor y el placer

Santa María Magdalena de Pazzi, monja del s.XVI, llegaba a los éxtasis místicos a través del dolor. Se dice que Lawrence de Arabia era masoquista. La cantante Rihanna desveló en una entrevista que le gusta ser azotada y atada.

masoquismo

El masoquismo consiste en experimentar placer a través del dolor. Es una tendencia de la sexualidad que siempre ha causado interés. ¿Por qué a alguien le puede gustar el dolor? Hay algunas respuestas de base científica a esa pregunta.

– El dolor y el placer se generan en la misma zona del cerebro. Son extremos de una misma línea continua.

– El cerebro ante estímulos de dolor y de placer genera endorfinas, unos neurotransmisores que tienen un efecto analgésico y de sensación de bienestar.

– Las personas con tendencias masoquistas tienen el umbral del dolor más elevado y hay quien dice, incluso, que sufren una alteración en la modulación del procesamiento de la información somatosensorial.

Tenga una base científica o no, la realidad es que hay personas que disfrutan con el dolor. El dolor, por si solo, puede ser fuente de placer. Pero en muchos casos va unido a la sensación psicológica de sumisión, de estar a las órdenes de otra persona. El placer viene por la humillación, por saber que esos castigos físicos vienen de parte del Amo o Ama (usando el lenguaje propio de Dominación/Sumisión Sado/Masoquismo). El dolor da placer por la situación de entrega y sometimiento.

El masoquismo se construye en un espectro de niveles. Hay personas que pueden disfrutan plenamente con lo que otros considerarían una tortura, hay otras que en una determinada situación sexual pueden gustar de un punto de dolor. La línea que separa el dolor y el placer puede ser fina. Y aunque no seamos masoquistas puros, por qué no pedir un azote, un pellizco fuerte en los pezones o una bofetada si eso nos hace disfrutar aún más del sexo.

Vuelvo al inicio de este artículo para recuperar la, bajo mi punto de vista, interesante figura de Santa María Magdalena de Pazzi. Fue una monja nacida en Florencia (Italia) en 1566. Uno de sus rasgos más destacados fue el desarrollo de un intenso placer por el dolor y el sufrimiento. Se autotorturaba revolcándose en espinas, se hacia rociar con cera caliente sobre su piel, se tiraba al suelo para que la pisaran y se hacia azotar, mientas, según sus biógrafos, decía “¡Oh no más, esto es soportar demasiada bendición, demasiado éxtasis dichoso!” Como buena religiosa, su sufrimiento fue interpretado como una forma de huir de las tentaciones y del diablo y de acercarse a Dios.

Si buscamos la definición de masoquismo en el diccionario de la Real Academia Española lo define con un arcaico “perversión sexual”, pero cuando se trata de una práctica sexual más que no interfiere en nuestra vida cotidiana, ¿por qué hay que hablar de perversiones o incluso de trastornos? Disfrutemos con libertad y sin tabúes de la rica sexualidad humana.