BDSM

Sección de sexo en el programa de radio Esto me suena (RNE) dedicada al BDSM (Bondage – Dominación, Disciplina – Sadismo, Sumisión – Masoquismo)

¿Qué es el BDSM? ¿Qué no es? ¿Cómo ha de practicarse? Una breve aproximación a los juegos eróticos vinculados a la dominación y la sumisión.

Recordamos las figuras del Marqués de Sade y de Leopold von Sacher-Masoch.

Definimos dos palabras y comentamos una noticia.

Escúchalo a partir del minuto 35:20 (pulsa en la imagen inferior).

Jugar o vivir, esa es la cuestión (del BDSM)

 

Arola Poch

Se acerca el 24 de julio, una día más para algunos, una fecha con significado para otros. Si conoces o vives el mundo BDSM (Bondage – Dominación – Sadismo/Sumisión – Masoquismo), sabrás qué es el 24/7: una relación de dominación/sumisión que dura 24 horas al día, los 7 días de la semana. Es decir, adoptar esta desigualdad en los roles de forma permanente.

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Maravilla fetichista

Wonder Woman (La Mujer Maravilla) es la superheroína con poderes más famosa del mundo del cómic. Creada por William Moulton Marston (bajo el pseudónimo de Charles Moulton), hizo su primera aparición en diciembre de 1941 y al año siguiente consiguió su propia publicación. Tiene una fuerza, una velocidad y una agilidad sobrehumana, puede volar, tiene la habilidad de lucha altamente desarrollada, es inmortal, con grandes capacidades mentales…

… y es tremendamente fetichista.

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Al paso, al trote y al galope

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Cuenta una historia que la doncella Filis, antes de entregarse a Aristóteles, le pidió que le permitiera cabalgarle como si fuera un caballo. El filósofo finalmente accedió y ella le puso frenos y lo ensilló y montada sobre él le hizo correr a cuatro patas hiriéndolo con sus espuelas. Un sueño para muchos amantes del ponyplay.

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Fetichismo vintage

Me gusta la fotografía. Me gusta la historia. Me gusta la sexualidad. Juntando todo esto aparece este post que es simplemente un pequeño, muy pequeño, recorrido por algunas imágenes fetichistas de los años 1920 a 1960.

Fascinantes fotografías que nos demuestran, por si aún teníamos alguna duda, que en esto de la sexualidad no hemos descubierto nada. Tendremos nuevos juguetes, nuevas herramientas pero la esencia sigue siendo la misma: la búsqueda del morbo y del placer, cada uno del suyo. Fetiches y prácticas quedan reflejados en esta reducida muestra.

Fotógrafo: Jacques Biederer. Años 1920 Fetichismos varios, con predominancia de la dominación, mayoritariamente femenina.

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A vueltas con la dominación: ciber y financiera

cyberLas relaciones de dominación y sumisión, para quien no las disfruta, son en general poco entendidas. Que la excitación venga por dar o recibir dolor resulta extraño para mucha gente. Si le añadimos que una persona se someta voluntariamente a la voluntad de otra y ambos disfruten con ello, más aún. Y si lo hacemos ciber (todo a través de internet, sin un contacto físico) ya ni os cuento.

Voy a centrarme en esto último. Bien sabemos que internet y las nuevas tecnologías han cambiado nuestra forma de relacionarnos, también en lo sexual, y nos facilita encuentros a distancia de todo tipo. Uno de ellos, la ciberdominación, que no es otra cosa que establecer relaciones de dominación/sumisión a través de skype, mail, whatsapp o cualquier otra tecnología a nuestro alcance. Para quien no lo conozca, ¿en qué se traduce eso? En que el/la dominante da órdenes en la distancia, humilla, controla y desprecia a la parte sumisa. Y ésta obedece. De hecho, hay quien busca únicamente eso, sin tener intención de llevarlo a un plano más “real”. ¿Donde radica entonces la excitación? Lógicamente en la parte psicológica, en sentirse propiedad de otra persona, en estar bajo su control y, por la otra parte, tener a alguien a sus virtuales pies. De hecho, cualquier relación BDSM se basa en esta premisa y, aunque en las más “clásicas” haya una importante parte física, también existe un alto componente psicológico al venir la excitación en buena medida por las sensaciones y los roles adoptados.

¿Y si rizamos más el rizo? Un tipo de relaciones de dominación, muchas veces llevada a cabo a distancia, son las llamadas dominación financiera o findom, donde el dinero se convierte en el centro de la relación. En este tipo lo habitual es que las dominantes sean mujeres y los sumisos, hombres. El sumiso paga una cantidad de dinero a la dómina, estableciéndose pagos en metálico o en regalos a petición de la ama. La filosofía del findom, además de basarse en los mismos juegos y roles que otras relaciones de dominación/sumisión, radica en que la dómina es un “ser superior” que no ha de trabajar, si no que ha de tener esclavos que ganen dinero y le tributen para que ella tenga todas sus necesidades y caprichos cubiertos. Los sumisos están para eso y son felices sabiendo que su “diosa” vive como tal, y más si es a costa de su sufrimiento o privaciones. En nuestra sociedad el dinero da el poder y así se refleja también aquí.

Relacionado con la dominación financiera encontramos también el fetichismo del chantaje o blackmail. En este caso, al pago del tributo se le suma que la dómina amenaza al sumiso con revelar información, fotos o conversaciones comprometidas al entorno cercano del sumiso (mujer, familia, trabajo…). Así el control sobre el sumiso, y por consiguiente su excitación, es mayor. Aunque sea obvio, dado la temática creo que no está de más recordar que todas estas situaciones y juegos son voluntarios y pactados entre las partes. Como tiene que ser siempre.

Las tecnologías de la comunicación facilitan que haya relaciones de ciberdominación basadas en el tributo monetario. En muchos casos puede que no haya ni tan siquiera un conocimiento presencial, simplemente una sumisión por mensaje de texto o telefónicamente.

Aunque, cuando el dinero está por en medio, ¿se desvirtúa la relación? ¿Quién controla realmente la situación? El siguiente cortometraje plantea una relación financiera.

Reflexiones aparte, estas situaciones vistas desde fuera generan dudas, escepticismo y hasta incredulidad. Pero quienes las viven pueden hacerlo muy intensamente. Porque el poder psicológico en la excitación es muy fuerte. En cualquier caso, las compartamos o no, las entendamos o no, lo que sí podemos hacer es respetarlas. Porque tal y como especifica la filosofía BDSM, cualquier relación es buena siempre que sea sensata, segura (para uno mismo y para otros) y consensuada. Es decir, siempre que se use el sentido común.