Cuando el sexo entra por los ojos

El pasado viernes, en Esto me suena. Las tardes del Ciudadano García, hablamos del sentido de la vista relacionado con el sexo. Tratamos sobre su importancia, los mitos alrededor de este sentido, sobre el voyeurismo y el exhibicionismo.

En la historia, recordamos las primera películas pornográficas que son de principios de siglo XX. En este enlace encontráis un ejemplo: “Golfos y picardías”, porno a ritmo de piano.

Completamos la sección con la historia y las noticias.

Puedes escucharlo en el siguiente podcast, a partir del minuto 35:10. 

No todo el monte es orgasmo

sexonthebeach

Una mañana de excursión. Un paraje natural precioso, con un río, unas cascadas al final del recorrido donde ya apenas llegaba la numerosa gente que frecuentaba el lugar. Verano. Calor. Calenturas. Sexo al aire libre… Mmmmm…. ¡¡¡Sí!!! Pues, no. “Espera que viene alguien”. “Cuidado que se me clava una piedra”. “¡Ay, un bicho en mi pierna!”. “Me roza un hierbajo en el culo”. “¿Y ese ruido? ¿Son cascabeles?”. Lo eran. Y los llevaban un rebaño de cabras que se acercaron a nosotros con una cara a medio camino entre la intriga y el miedo. Al cabrero no lo llegamos a ver, aunque sospechamos que también estaba por ahí. Así no era plan. Seguimos la excursión. ¡Qué paisaje tan bonito! Eso sí.

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El día que me convertí en bandeja de sushi

bodysushi

Allí estaba yo, tumbada sobre la mesa, desnuda, con sushi sobre mi cuerpo, una treintena de comensales a mi alrededor. Y feliz.

El Nyotaimori, traducido como “presentación en cuerpo de una mujer” y también conocido como bodysushi o sushi corporal, consiste en un acto gastronómico donde las especialidades japonesas sushi y sashimi se sirven sobre el cuerpo, habitualmente desnudo, de una mujer. Cuando el alimento se sirve sobre el cuerpo de un hombre se llama Nantaimori.

No puedo negar mi nerviosismo inicial al pensar en mi misma desnuda, muy quieta, con gente a mi alrededor. Era la primera vez que hacía de modelo de sushi. Me tumbé en la mesa y al cabo de poco rato todo se tornó plácido. Unas manos expertas colocaban el alimento sobre mi cuerpo. Cada nueva porción era un punto frío sobre mi piel que me producía un breve estremecimiento, sensación que alcanzó su punto más álgido cuando colocaron sendas piezas sobre mis pezones. Aunque me dijeron que los primeros trozos colocados sobre mi esternón latían al ritmo de mi, en ese momento, inquieto corazón, al poco me sentí absorta, reposada y moldeada por el sushi.

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La excitante desnudez de un solo género

cfnm

En un foro de internet, David comenta lo siguiente: “Desde hace dos años mas o menos, mi mujer, una amiga y yo, ponemos en practica una fantasía que nos encanta y que nos da mucho morbo. Quedamos para cenar en casa, yo hago de camarero y les sirvo la cena, pero desnudo. Se convierte en una cena larguiiiiiisima y a tope de excitados. No hay sexo, solo mucho, mucho morbo y cuando nuestra amiga se marcha, mi mujer y yo follamos como locos. Todo empezó como una apuesta, jugando y ahora nos encanta. Lo que no sabía es que esta fantasía la tenía mas gente y menos aun que tuviera un nombre (CFNM)”

Casi todo en lo sexual tiene adeptos y alguien ya le ha puesto nombre. En este caso, CFNM que son las siglas de la expresión inglesa Clothed Female Naked Male o lo que es lo mismo, mujer vestida hombre desnudo. Claro está, también existe el inverso: CMNF. Es una situación altamente excitante para mucha gente. Puede ser una única persona ante otra, o varias ante una, o una ante varias… todas las combinaciones posibles bajo la premisa de que solo un género se desnuda.

¿Qué excita de esta situación? Para Juan, aficionado al CFNM, “es una sensación muy excitante, una mezcla de exhibicionismo y (ligera) sumisión, al dejar todo tu cuerpo expuesto y a disposición de una mujer. En este sentido, algunos juegos pueden resultar muy excitantes, como por ejemplo que un hombre realice las tareas domésticas completamente desnudo para el deleite de su complacida pareja”. Además de que el desnudo puede ser ya de por si muy erótico, a esta práctica se le añade la excitación por el exhibicionismo/voyeurismo y, en algunos casos, otro aspecto quizás menos evidente pero muy importante para muchos de sus partidarios: la sumisión/dominación. La persona que está desnuda mientras los demás están vestidos, puede sentirse humillada y más vulnerable al ser tratada como un “animal” o una “cosa”, quitándole el derecho a llevar algo tan humano como la ropa. Por el otro lado, quien está vestido incrementa su percepción de poder sobre el otro. Así lo ve Ana, para la que “estar desnuda en presencia de un hombre vestido (u hombres) evoca sentimientos de vulnerabilidad y vergüenza. Las prendas de vestir, especialmente para los hombres, han sido siempre una proyección de su condición social. Cuando estoy sola con mi hombre, me quito la ropa como un acto de sumisión a él”. Este factor de humillación puede existir o no en los juegos de desnudez de un solo género.

Últimamente de moda, están las fiestas CFNM donde los hombres se desnudan mientras las mujeres permanecen vestidas en un intercambio de los papeles tradicionalmente asignados (es más habitual que haya strippers femeninas o bares con camareras en topless). A partir de esa premisa, que por si sola ya puede resultar morbosa, la fiesta puede contener diversas situaciones, como determinados juegos de rol, y puede derivar en sexo o no. En caso de que sí, se conoce como Extreme CFNM.

En definitiva, un juego erótico que, a cada uno por sus motivos y desde su punto de vista, puede resultar muy sugerente y excitante. Por mi parte, me decanto por las fiestas CFNM. ¿Os apetecería? Ya sabéis cual es la condición.

Más allá de la cama: sexo en lugares públicos

No sé si recordaréis una noticia de hace un par de años: Pillan a una alcaldesa belga practicando sexo en lo alto de un torreón de un castillo navarro. Es que el sexo al aire libre atrae bastante. Bueno, no solo al aire libre sino en diferentes escenarios fuera de la habitual cama. La playa, la montaña o el mar, si hablamos de hacerlo bajo el cielo; los probadores de una tienda, los aseos de un avión o de un tren, un ascensor y hasta en un túnel de lavado de coches para lugares públicos pero más cerrados. Se trata de aportar novedad, pasión y salir de la rutina amorosa.

dogging

Dogging o sexo al aire libre

¿Qué atrae de esta práctica? Por un lado, el riesgo de ser pillados. El saberse haciendo algo prohibido, el tener que reprimir los gemidos, las prisas obligatorias, supone para algunos un extra de morbo y, en consecuencia, de pasión. Por otro lado, están los exhibicionistas que se excitan por el hecho de que alguien les pueda ver. Y por mi parte, creo que la principal baza del sexo en lugares poco habituales es la pasión, el deseo irrefrenable que supone. Un “aquí te pillo aquí te mato” donde salen los instintos más salvajes y placenteros.

El sexo al aire libre se conoce como dogging (del inglés dog, perro, refiriéndose al hecho de que estos animales lo hacen a la vista de todos) o su equivalente en español cancaneo. Tiene múltiples seguidores, tanto es así que se organizan encuentros para practicarlo en espacios públicos. Puede realizarse con tu pareja y que aparezcan algunos voyeurs (mirones) pero en muchas ocasiones se refiere directamente a sexo en grupo con desconocidos. En internet se pueden encontrar grupos y sitios (habitualmente parques, playas, aparcamientos) donde realizar esta práctica sexual.

El cruising, otra palabra relacionada, hace referencia a ver a alguien y que te entren ganas de tener sexo rápido con él, por lo que, sin que sea necesario hablar demasiado, se busca un sitio público pero lejos de miradas extrañas y se procede. Generalmente se usa este término para relaciones homosexuales. Internet también sirve de intermediario para conocer personas y lugares para esta práctica. Aunque el cruising nada tiene que ver con las nuevas tecnologías porque parece que ya se realizaba en la Antigua Roma.

Si haces sexo al aire libre, toma precauciones. Y no me refiero sólo a las propias del acto sexual (que también), si no que tengas en cuenta que hay quien se dedica a grabar a parejas en pleno acto para luego colgarlo en la web. Y también está el asunto de Google Maps. Porque hay casos de parejas que estando en plena faena, han sido sorprendidas por un coche con una cámara en el techo y han acabado en los mapas más visitados de la red. Y resulta que también hay servicio de Google para grabar el interior de tiendas y, como ya sabemos, los probadores pueden ser sitios muy tentadores.