Objetos para el placer

En mi última sección de sexo en Radio Nacional de España, hablamos de objetos para el placer. Si pensáis en juguetes sexuales… ¡correcto! Pero no solo eso, también nos aproximamos a los fetiches.

En cines se estrenó Wonder Woman y conocimos un poco más el pasado “oscura” de esta superheroína de cómic.

Y como empieza el Worl Pride 2017 (el Orgullo Gay) en Madrid, también hablamos de LGTB y más.

Si te apetece escucharlo, pulsa en el enlace al final de esta entrada. A partir del minuto 37:40.

Todos los viernes, a las 17:40h (hora española), hablamos de sexo en Esto me suena. Las tardes del Ciudadano García.

Guía básica de juegos erótico-podales

Mis pies

Mis pies juguetones.

Me contaba una lectora del blog que tenía un nuevo novio que era fetichista de pies, cosa que le gustaba mucho. Bien, ¿y ahora qué?, me decía. ¿Qué podemos hacer con los pies? Sirva este artículo para responder esta pregunta. Teniendo en cuenta que es solo una propuesta básica y que los gustos de cada uno son, por supuesto, muy particulares.

Así que he aquí una pequeña guía de juegos erótico-podales. O lo que es lo mismo, prácticas excitantes para hacer con los pies o juegos para fetichistas de esta parte del cuerpo. No para fetichistas de medias, ni de calcetines, ni de calzado, aunque en algunos casos puedan compartir objeto de deseo. Ese sería otro universo de juegos. Simplemente, pies desnudos o barefoot. Estas prácticas pueden tener una mayor o menor implicación sexual (entendiendo, aunque no sea exacto, lo genital como sexual), pero todas pueden poseer un tinte erótico para los amantes de esta parte de la anatomía humana.

Masaje de pies. Simple pero efectivo. Un gusto para quien lo recibe y para quien lo da. Nunca hay que infravalorar el poder sensual de un masaje. Además, son conocidos los beneficios para la salud de la reflexología podal.

Adoración del pie o foot-worship. Implica lamer, oler, besar, acariciar… todos los rincones del pie con pasión y devoción. Cuando encontréis a un verdadero adorador de pies, lo notaréis y lo disfrutaréis.

Reposapies o footstool. Qué mejor que poder descansar los pies encima de un escabel humano. Una posible postura es la persona a cuatro patas, mientras los pies reposan en su espalda. O tumbada en el suelo a modo de alfombra (human carpet) y los pies descansando en el pecho, la cara o cualquier parte del cuerpo.

Yo, haciendo trampling.

Yo haciendo trampling.

Pisar o trampling. El sujeto fetichista se tumba en el suelo o sobre la cama (si queremos amortiguar el peso) y la otra persona se le sube encima. Para mayor detalle de esta práctica consultar el artículo: ¡Písame! o el placer del trampling. Esta práctica puede realizarse, a nivel general, de dos maneras. O bien ponemos el foco en el pisar y el dolor (hay quien incluso salta encima del sumiso o pisa con zapatos de tacón) o bien se puede optar por un trampling más “juguetón” en que la persona que pisa puede acariciar con el pie, jugar, moverse… de forma más sutil por el cuerpo de la alfombra humana. Por cierto, esta última forma es la que a mi más me gusta.

Cosquillas o tickling. Hay fetichistas que disfrutan haciendo cosquillas, habitualmente, en las plantas de los pies. Y hay quien gusta de recibirlas. Las cosquillas producen risa y, con ella, endorfinas (la “hormona de la felicidad”) que estimula las áreas del cerebro que se vinculan al goce y el deseo.

Comer de los pies. Introducir la comida en los juegos eróticos es habitual. También resulta muy sensual que el pie sea el plato donde se sirve la comida (chocolate, miel, yogur…). Al fetichista le resultará deliciosa. Se come sin cubiertos, claro. Está también la vertiente de pisar comida con el pie (plátanos, pasteles…) y luego lamer el pie hasta dejarlo totalmente limpio.

Masturbación con los pies o footjob. Os propongo un par de posibilidades. Se puede agarrar el pene con los dos pies, en el arco que queda entre las dos plantas. O se puede poner el pie sobre el miembro viril longitudinalmente e ir moviéndolo de arriba a abajo. Los deditos pueden apoyarse en el glande y masajearlo también. La masturbación con los pies también puede hacerse de hombres a mujeres, acariciando el clítoris con el pie. En este caso, hay que ser hábil para acariciar con suficiente destreza pero sin demasiada fuerza. Otro fetiche muy extendido es eyacular en los pies de la pareja.

Hasta aquí esta breve guía. Por supuesto, puede haber más ejercicios y múltiples variaciones. ¡Imaginación al poder! ¿Qué más juegos podales os gusta o gustaría practicar?

Lluvia dorada, una cálida y polémica cascada

lluvia-doradaNo me negaréis que lluvia dorada es un nombre con glamour. Para algunos, demasiado estiloso teniendo en cuenta a qué se refiere; para otros, perfectamente acorde a lo maravilloso que es. Porque la lluvia dorada, o lo que es lo mismo orinar sobre tu pareja o que te orine encima, es una práctica sexual que genera amores y odios. Hay a quien le encanta (darla y/o recibirla) y hay quien opina que es, directamente, una guarrada.

Esta práctica se incluye dentro de la urolagnia o urofilia que es la excitación sexual producida por la orina. Incluye diferentes posibilidades: orinar en la cara y cuerpo de otro, urofagia que implica beberla, ver o ser visto durante la micción, placer al orinarse encima y mojar la ropa o por el olor de la orina. También incluye el orinar dentro de la vagina o ano de la pareja.

La orina normal está compuesta por un 95% de agua, un 2% de sales minerales y 3% de urea. Contiene menos bacterias que la saliva. Practicada entre personas sanas, la lluvia dorada no ha de conllevar ningún riesgo, ni recibida en el cuerpo ni bebida (aunque no es conveniente abusar de su ingesta y vigilad que no caiga en los ojos, escuece bastante). De hecho, en la medicina tradicional existe la orinoterapia, que defiende el uso terapéutico de la orina por las propiedades beneficiosas de la urea (antibacteriana, antiviral y antimicótica). Respecto a orinar dentro de la vagina o el ano habría que ser más prudentes. Si bien no tiene por qué causar ningún problema, no es recomendable excederse ya que la orina puede atacar al ph de la vagina o a las mucosas del ano.

Como es fácil de imaginar, la lluvia dorada va unida en muchos casos a situaciones de humillación (es habitual en relaciones de dominación-sumisión), también genera intimidad al compartir un acto tan personal. Una vez quitados los prejuicios alrededor de la orina (porque es innegable que se trata de un desecho del cuerpo humano), recibir la lluvia en el cuerpo puede producir una sensación agradable al sentir un líquido calentito. Beberla puede resultar similar a beber agua del mar por su sabor salado.

Quizás hay quien piense que ésta es una práctica poco habitual, pero tiene más seguidores de lo que pueda parecer. Muchas personas gustan o fantasean con la lluvia dorada. Es más, encontramos referencias a ella en películas comerciales como, por ejemplo, en el primer film de Pedro Almodóvar, “Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón” (1980). Bom (una jovencísima Alaska) micciona sobre Luci (Eva Siva) en una escena digna de mención.

En “Lunas de Hiel” (1992), del director Roman Polanski, uno de los protagonistas, Oscar (interpretado por Peter Coyote), explica cómo su mujer lo duchó en la cara con su “cálida y dorada cascada” y lo define como “el orgasmo de su vida”

En esta vida casi todo es cuestión de gustos, así que tanto si te encanta la lluvia como si la detestas, está bien. Tan solo, respeto y apertura ante la diversidad. Quién sabe, quizás descubras nuevos placeres.

 

Esto no es normal, pero a mi me gusta

La palabra normal creo que es de las peores palabras del diccionario. Por el daño que ha hecho y hace en cuestiones de sexualidad. “Eso no es normal”, dicen algunos. ¿Y qué lo es? ¿Lo que te gusta a ti? Lo normal es lo general o mayoritario. Pero que no sea lo habitual, no significa que haya de ser juzgado o censurado, he ahí la cuestión que a veces se olvida.

Porque si hablamos de gustos poco habituales, el sexo está lleno de ellos. No en vano hay fetichismos de muy diversa índole, algunos ciertamente curiosos. Aquí van algunos.

La agalmatofilia es la excitación por las estatuas. Incluye también la relación con muñecas, maniquíes y otro tipo de objetos figurativos similares. La atracción puede incluir el contacto sexual real con la estatua. Tal como parece que le pasó a un jardinero, que pillaron en situación embarazosa con la Venus de Milo a finales del siglo XIX, primer caso documentado de agalmatofilia.

Si los pies causan excitación a muchos hombres, hay otras partes del cuerpo que también tienen sus admiradores. Supongo que nadie estará pensando en pechos o culo, lo más usual no tiene cabida en este artículo. En concreto estoy refieriéndome a la nariz, una parte muy erótica para algunos. La nasofilia o Nose Fetish no se queda solo en el juego con este apéndice, sino también hay tortura de nariz en situaciones de dominación/sumisión. Para quién no acabe de imaginarse cómo se puede jugar con una nariz, aquí va un vídeo. También encontraréis en internet, para quien tenga curiosidad, videos de tortura nasal.

Respecto a partes del cuerpo, también destacar el pelo, que no se queda fuera de los intereses sexuales de algunos. El nombre técnico es tricofilia o su equivalente en inglés hair fetish y consiste en la excitación sexual por la interacción con el cabello, especialmente con el de la cabeza. Relacionado con éste, está el fetichismo del peinado (haircut fetichism) e incluso una vertiente más sádica vinculada a la depilación.

¿Y qué me decís de los globos? Sí, esos inocentes objetos de goma de diferentes colores que se hinchan. Pues he ahí un fetichismo más: el balloon fetish. Os enlazo a un reportaje (en inglés) en el que Christoffer nos explica lo que le excita de los globos: inflarlos hasta hacerlos explotar.

Algo muy curioso es el Glue Fetish, o el gusto por ser fijado con pegamento. Sobre una substancia viscosa la persona, habitualmente mujeres por lo que yo he visto, se mueve y queda pegada. La excitación puede venir por la sensación de inmovilización producida.

Los pañales de bebé es otro objeto de deseo. Hay dos líneas vinculadas a ellos. Por un lado el Adult Baby, juego en el que una persona actúa como un bebé. Incluye pañales y más objetos (sonajeros, baberos…) y también el hecho de comportarse como un niño con otra persona que le cuida, le castiga, le baña, le cambia…. Y, por otro lado, están los Diaper Lovers. Estos son los verdaderos amantes de los pañales ya que su excitación se produce por el hecho de llevarlos en los diferentes juegos, sin asociarlo a nada infantil.

La sexualidad es diversa, como diversas somos las personas. Lo triste es cuando los gustos, porque no son normales, porque son juzgados, hay que esconderlos y reprimirlos. Ya lo dice el diccionario, que define el fetichismo como desviación sexual. Porque todos debemos seguir un mismo camino recto en el sexo. O no.