He vendido unos calcetines usados

calcetines

Estos son los calcetines en cuestión.

El mensaje, que llegó por correo electrónico, fue claro y escueto. “Soy muy fetichista de los calcetines con olor. ¿Sería posible comprar un par de calcetines usados con tu olor?” Realmente no necesitaba más palabras para transmitir su propuesta. Pero yo sí necesitaba saber algo más del remitente porque la propuesta de vender una prenda mía hacía tiempo que me rondaba y quería saber por qué me lo pedía a mi. Tras algunos (pocos) mensajes, todos igual de concisos y siempre educados y amables, llegamos a un acuerdo. Y me puse pies a la obra.

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Feliz NO San Valentín

Vamos a imaginar que estamos en el País de las Maravillas. Febrero nos ofrece 27 magníficos días – este año 28 – para celebrar NO San Valentín.

Aunque si seguimos aquello de amarás al prójimo como a ti mismo, y nadie dijo más que a ti mismo, ¿quién necesita realmente San Valentín cuando podemos regalarnos a nosotros mismos?.

Sea cómo y cuando sea, quizás ya intuís que voy a caer en el consumismo para proponeros regalar algo relacionado con el sexo. Porque el sexo es unión, es dar y recibir, es comunicar, es conocerse, es conectar, es disfrutar y es divertido (también se puede aplicar todo esto a una relación con uno mismo). Entre regalar(se) bombones o lencería, juguetes o estimuladores, yo lo tengo claro.

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No soy prostituta ni tomo café

Ésta es una de las fotos que publico.

Ésta es una de las fotos que publico.

Últimamente he recibido algunos mensajes en un mismo sentido. Me preguntan si me interesa ser “dama de compañía”, si quiero mejorar mis ingresos como scort o si me prostituyo porque querrían contratar mis servicios. Más allá de agradecer (¡claro que sí!) que alguien quiera cruzar la península ibérica para contratarme habiendo tanta oferta por el camino, me sorprenden estas propuestas. Cualquiera que vea mi perfil en redes sociales, puede leer que soy bloggera, psicóloga, escribo artículos en mi blog y en otros medios, debato sobre sexualidad

Y publico fotos mías en lencería, sensuales, insinuando mi cuerpo.

¡Ajajá! Ahí estará el quid de la cuestión. Imagino que algunos (y algunas) pensarán que alguien que publica fotos suyas en ropa interior es probable que se dedique a la prostitución. O que busque vender su cuerpo. Digo yo que será eso. Una mentalidad arcaica, pero tristemente aún presente en nuestra sociedad, en la que hay quien piensa que si yo fuera una chica “decente” no me haría ese tipo de fotos. Que si me muestro así , voy provocando. Si además le sumas que hablo abiertamente de sexo, pues ya está, “ésta es una chica fácil”. Puede que algo de esto haya también ante las múltiples peticiones de desconocidos (algunos con nombres como “Macho Ibérico”) que me dicen que vienen a Málaga y podemos quedar para tomar un café. Una educación católica, represora y machista es, en buena parte, culpable de este tipo de mentalidades.

¿Por qué me hago fotos ligera de ropa? Hay una razón simple y poderosa: porque me gusta. Me veo bien. De la misma manera que el chico que va al gimnasio le gusta lucir sus músculos, o que las bloggeras de moda se hacen fotos con su ropa, o que hay quien publican fotos poniendo gestos. Y porque leer las reacciones educadas (la mayoría lo son) de mis amigos y seguidores, me hace sentir bien. Es muy lícito hacer cosas que nos ayuden a querernos más a nosotros mismos.

La prostitución ejercida libremente, me parece una profesión muy respetable. Pero no es la mía. No me ofende que me pregunten si soy scort. Ni tampoco que alguien quiera invitarme a un café, faltaría más. Pero sí me sorprende y, sobre todo, me entristece que se siga llegando a este tipo de conclusiones ante el hecho de que una mujer muestre su cuerpo como quiera. Las mujeres, nadie debería dudarlo ya, también tenemos sexualidad y tenemos derecho a disfrutarla libremente sin que nos juzguen ni nos tilden de… nada.

Pero, visto lo visto, ¿me tapo hasta el cuello para mantener impoluta mi honorabilidad? Pues creo que no. Creo que mejor sería que se fueran cambiando mentalidades. Pero no soy tan ingenua. Soy consciente de que eso es muy complicado porque está arraigado en nuestra sociedad y necesita de un trabajo educativo profundo, desde pequeños y desde todos los agentes. Hay camino hecho, mucha gente compartirá mi razonamiento, pero aún queda por hacer. Por mi parte, seguiré aportando mi granito de arena.

Algo más que lencería sexy

camisón Sirian

Yo con el camisón Sirian de Sensual Planet

Fue un amor a primera vista. Sirian se llamaba. Entré en Sensual Planet y vi un precioso camisón de satén rojo, cubierto por encaje negro, con una abertura insinuante en la parte delantera y de tul transparente por detrás. Y fue mio.

En dos días llegó el paquete, puntual y discreto. Lo abrí y allí estaba. Suave, delicado, sensual. Al ponermelo noté el suave tacto de la tela que se amoldó a mi cuerpo. Era un día lluvioso, algo frío. Esperé a mi chico, con la chimenea encendida. Mientras miraba por la ventana dejé libre la imaginación. Veía imágenes, escenas, fantasías juntos.

Y él llegó. Le gustó. Lo vi en su mirada. Sus manos recorrieron mi cuerpo por encima del camisón. Esa prenda me hacía sentir sexy. El tacto de la tela junto con el de sus manos potenciaron esa sensación. Jugamos bajo la luz y el calor del fuego. Yo con el camisón puesto. Él desnudo.

Guardé el camisón con una  sonrisa. Esperando otras tardes lluviosas.

Protagonistas: él, yo y el camisón Sirian de Sensual Planet.
Contexto: cualquier momento es bueno
Lo que más me gustó del camisón: todo
Lo que menos me gustó: nada

Con Alma te verás sexy

Alma posterior

Yo con el camisón Alma, detalle posterior.

Sensual Planet, es una sexshop con gran variedad de productos entre los que destacan su amplio surtido de artículos de lencería. Tantos, que cuando me propuso reseñar alguno de ellos, me resultó francamente complicado elegir.

Aprovechando que me parece muy necesario de vez en cuando dar una sorpresa a tu pareja, para avivar el fuego que la rutina puede ir apagando, me decidí por un camisón y un conjunto, ambos bastante sexis según la foto del catálogo. Pero todas sabemos que no es lo mismo verlo en la modelo que en el propio cuerpo y, además, no hay que olvidar que somos las críticas más duras con nosotras mismas.

El camisón Alma está en colores negro y blanco y es talla única (para mujeres de 40 a 70 kg), con el miedo que eso me da porque siempre he pensado que una misma talla no puede ajustarse a mujeres de distintas alturas y pesos. Pero la verdad es que su tejido elástico (poliamida y elastano) se adapta perfectamente al contorno. Transparente y con un estampado floral que tapa a medias e insinúa otro tanto, lleva incorporadas unas medias con liguero unidas al propio camisón formando una única pieza. El escote en V es pronunciado y creo que debe quedar bien tanto a mujeres con poco como con mucho pecho. Y tiene un detalle elegantísimo en la parte posterior que me encanta: una única tira de encaje que baja hasta la mitad de la espalda, dejándola al descubierto, y que da al conjunto un acabado muy sensual.

Yo con el camisón Alma.

Yo con el camisón Alma.

Pero lo que más me gusta de esta pieza de lencería es la sensación que me provoca al llevarla puesta. Me siento sexy con ella. Y me parece bueno sentirse así, erótica y sensual. Sube la autoestima y le da un puntito especial a tus relaciones de pareja.

El camisón Alma me parece una adecuada opción, tanto si se lo compras a tu chica (recuerda que es talla única, no hay duda con eso) como si es un autoregalo. Me parece que es una pieza que se debe ajustar bien a diferentes tipos de mujer. Así que, como dicen en Sensual Planet, ¡ponle un toque sexy a tu vida!

Otro día os hablo del otro artículo de lencería, un conjunto de sujetador y tanguita. Sensacional también.