Feliz NO San Valentín

Vamos a imaginar que estamos en el País de las Maravillas. Febrero nos ofrece 27 magníficos días – este año 28 – para celebrar NO San Valentín.

Aunque si seguimos aquello de amarás al prójimo como a ti mismo, y nadie dijo más que a ti mismo, ¿quién necesita realmente San Valentín cuando podemos regalarnos a nosotros mismos?.

Sea cómo y cuando sea, quizás ya intuís que voy a caer en el consumismo para proponeros regalar algo relacionado con el sexo. Porque el sexo es unión, es dar y recibir, es comunicar, es conocerse, es conectar, es disfrutar y es divertido (también se puede aplicar todo esto a una relación con uno mismo). Entre regalar(se) bombones o lencería, juguetes o estimuladores, yo lo tengo claro.

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Los juguetes no son sólo cosa de niños

Un día le pedí a un novio que tuve que me regalara un vibrador. Su respuesta fue que para qué lo quería y no se habló más del tema.

¿Para qué quiero un vibrador? Para masturbarme, práctica muy sana y recomendable. Pero no sólo para el autoplacer. Un consolador también da juego en relaciones de pareja. Para eso lo quería yo precisamente en ese momento, para introducir alguna novedad en nuestra relación sexual.

juguetes eroticos

Hay una enorme variedad de juguetes eróticos

Juguetes hay de muchos tipos porque a cada uno nos gustan diferentes juegos. Echando un vistazo a un sexshop vemos una variedad considerable: vibradores masculinos o femeninos, para jugar a dominación o sumisión, bolas chinas, arneses, juegos de mesa (eróticos se sobre entiende), aceites de masaje, lencería… Introducir alguno de ellos en nuestras relaciones puede aportar novedad y morbo, ideal para mantener encendida la llama de la pasión.

Según una encuesta realizada recientemente, un 65% de las parejas opta por el uso de juguetes eróticos. Esta fase surge cuando las parejas ya llevan un tiempo juntas y se puede caer en una cierta rutina o monotonía sexual. La primera opción para salir de ella pasa por incorporar este tipo de artículos. Los juguetes eróticos, además de el placer físico, estimulan la imaginación y la creatividad que es fundamental para la excitación psicológica. Y el sexo está y mucho en la mente.

En Internet encontramos numerosos sexshops que nos permiten seleccionar y comprar artículos eróticos. El envío se hace de forma totalmente discreta. Las tiendas incorporan novedades y tienen una variedad enorme de productos. Basta con echar un vistazo, solo o en compañía, y ver qué producto puede darnos más juego. Seguro que encontramos aquel que nos aporta ese morbo necesario a nuestros juegos o que nos incita a probar algo nuevo.

¿Queréis huir de la rutina? Poned un juguete erótico en vuestra vida.

Postdata 1: Sigo sin entender por qué mi ex novio no quiso regalarme un vibrador. Creo que a estas alturas sobra decir que un vibrador no sustituye a un miembro viril vivito y coleando.

Postdata 2: Por cierto, mi actual pareja casi lo primero que me regaló fue un vibrador. Me hizo una ilusión loca. Aunque ese ya no lo uso, lo guardo con un especial cariño.