Un amante kinky

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¿Os habéis hecho propósitos de año nuevo? ¿Qué os parecería que uno de ellos fuera tener un amante? No sirve cualquiera para un papel destacado en vuestra sexualidad. Yo recomendaría que fuera una persona imaginativa y creativa. Que sepa escuchar, cada persona es particular en sus gustos, y que sea flexible, para adaptarse. Claro en lo que busca y en lo que da. No juzga, no valora. Sin prejuicios, está dispuesto a probar cosas nuevas. Habla, pide y comunica lo que le gusta. Ha de saber dar y recibir. Pero sin presiones de ningún tipo. Que aporte buen rollo. Con confianza mutua. Con ilusión. Con pasión.

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Mi mujer, su amante y yo

Escrito por @ilovelingerie

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Volver a casa después de una larga jornada de trabajo en la oficina y encontrarte a tu querida esposa, madurita y todavía resultona, cabalgando el portentoso miembro erecto de un veinteañero de cuerpo perfectamente moldeado en interminables horas de gimnasio, puede ser un auténtica pesadilla para el común de los maridos o una fantasía hecha realidad para un número cada vez más numerosos de hombres, que orgullosamente se hacen llamar cornudos consentidos.

¿Qué clase de hombre es aquel que consiente que su mujer se vaya a la cama con quien le plazca? Ante todo, un hombre que admira la inteligencia, sensibilidad y belleza femenina, y ama y respeta a las mujeres en su conjunto: a su madre, hija, hermana, amiga, jefa y, por supuesto, su pareja.

Es cierto que el morbo de hacer algo que se considera políticamente incorrecto tiene su importancia, pero por encima de todo está el deseo de hacer lo más feliz posible a la mujer de la que estás enamorado, y el hecho de que ella obtenga el máximo placer sexual posible y que pueda cumplir todas sus fantasías eróticas puede contribuir a estrechar los lazos afectivos entre los miembros de una pareja. En esta sentido, ¿qué mujer que no ha deseado alguna vez en su vida disfrutar de una noche de pasión con dos hombres para ella sola?

A partir de aquí, hay diversas variantes, hay cornudos a los que únicamente les gusta mirar, otros que participan e incluso los hay que su disfrute es que su amor les relate con pelos y señales lo traviesa que ha sido y lo mucho que ha disfrutado del sexo con el pene faraónico su amante. También es posible que cada pareja tenga sus propios códigos o incluso pequeñas manías, en mi caso, no podría soportar que otro hombre despojase a mi amada de sus preciosas braguitas… pero eso tiene fácil solución, se deja la ropa interior en casa y ya está.

No obstante, no todo es tan idílico en esta mundillo de fantasía y erotismo, ya que para llevar con éxito una relación de este tipo hay que tener muchísima confianza el uno con el otro, tener cuidado con los celos y ser muy consciente de que una cosa es el disfrute puramente sexual con tu amante y otra hacer el amor con la persona que te da un beso de buenos días cada mañana.

Escrito por @ilovelingerie

Se busca amante

wantedok2Me registré en una red social para buscar una aventura. Con ánimo totalmente científico, por supuesto, me adentré en un portal que asegura tener miles de personas casadas o en una relación que buscan una aventura discreta, 100% confidencial y anónimo. Vamos, como todos los de este tipo.

Tras definir un perfil mínimo, entré a ese mundo de pasiones revividas. La red tiene un servicio gratuito y otro de pago, al poco de registrarme me ofrecieron, mira tú qué bien, una suscripción gratuita a usuario premium-vip. A explorar sin límites.

Cada perfil contiene una descripción física, cómo eres, qué te excita y en qué estás interesado. También cómo te gusta físicamente tu compañero/a ideal. Para empezar, me sorprendió que en apariencia el 95% de los perfiles se definieran como “atractivos” y de complexión “atlética”. Cuando vi uno con “unos kilos de más” os aseguro que me dieron ganas de escribirle por honesto. En el apartado qué te excita, me llamó la atención un concepto: “Por favor, ¿sin condón?”. Una que es más irónica de lo que aparenta, lo leyó en ese tono y pensé qué graciosos… hasta que caí en la cuenta de que podía ser literal y ya me pareció menos divertido. También me resultó curioso que entre las opciones de excitación estuviera “dominar / ser dominado”, “colegiala” o “vendar los ojos” al lado de “coches rápidos”, “bromear” y “tocar de pies al suelo”. Estoooo, ¿no estamos mezclando cosas? Y en los intereses había uno muy obvio “sexo y erotismo” que yo, claro, seleccioné. Luego advertí que quizás había rellenado el perfil un poco a saco porque sorprendentemente bastantes usuarios no compartían esta afición mía y mostraban interés por el teatro, viajar, deportes, libros y otros hobbies similares.

Subí un par de fotos como privadas. Eso implica que se las enseñas a quien quieres. Y ya con todo esto empiezan los primeros intercambios de mensajes con usuarios y se van viendo diferentes estilos de quienes buscan una aventura

El que te entra diciendo “tu perfil me parece interesante”. Copia y pega enviado a todo bicho viviente ataviado con faldas.

El que pone una foto de su cara con total transparencia o el que pone sus musculitos. También el que pone una imagen de su miembro viril como, imagino, su gran trofeo, cuando lo que se ve al otro lado es un cacho de carne que a mi, así sin más, me dice más bien poco.

El que saca sus mejores armas de cortejo. Quizás yo soy muy bruta pero ¿estamos a lo que estamos? Alguno me encontré que el mero hecho de usar la palabra polla o follar parecía que le asustaba.

El que solo quiere cópula como un noruego que me dijo que el viernes llegaba a Málaga y si nos veíamos. Hombre, así tampoco. Qué complicadas somos, ¿verdad?

El gracioso, el listillo, el que se ofende si no le dices lo que quiere oír… En definitiva, la misma variedad que se encuentra fuera de Internet. Entonces, cuando alguno te cae bien se trata de dar un paso más e intercambiar e-mails, skype, line o cualquier otra forma de contacto fuera de la red. Con un par lo hice. Bien majos y agradables que resultaron ser. Que si foto por aquí, que si foto por allá. Qué buscas, cómo, qué prefieres, que si hablamos, que si nos vemos, que si en qué trabajas (y dale con esta pregunta, ¿y qué más da?)… y al final pues cada cosa acaba como tenga que acabar.

Charlando con unos y con otros me pareció entender que se llegaba a concretar poco. Yo lo que sé es que me acabó agobiando tanto mensaje recibido y tan poco arte. Las redes sociales son como la vida y lo mismo que encuentras fuera, encuentras dentro. O sea que sí, puede que conozcas ese amante fantástico o puede que no. Lo que es indudable es que facilita la tarea. Ya dependerá de lo lanzado que sea cada uno para dar el paso a lo presencial o de los objetivos que se tengan. Las redes sociales las formamos y construimos las personas así que, al final, igualito que en la vida off line.