De muñecas a robots: sexo solo pero “acompañado”

bombero hinchable¿Has fantaseado con un bombero cachas con su casco y todo? Pues por 43 euros es tuyo. De goma, sí, pero con un rostro hecho con técnicas 3D y, ojo al dato, dotado con 30 cm de pene. Si pensabas que las hinchables eran únicamente muñecas, pues no, también hay versiones masculinas. He escogido el bombero, pero también está el modelo Just-In Beaver.

Las muñecas hinchables son juguetes sexuales con apariencia real, tanto en tamaño como en forma. Pueden simular mujeres (lo más habitual), hombres, transexuales, mujeres mayores y hasta extraterrestres y dibujos animados. Desde un punto de vista sexual (también se usan para bromas y fiestas), sirven para masturbarse simulando relaciones. Para ello cuentan con sus varios orificios, entre dos y tres, según el modelo. Se recomienda el uso de lubricante.

Las primeras muñecas hinchables datan de finales de 1930 y fueron creadas para dar alivio sexual en el ejército a los hombres que estaban en ambientes totalmente masculinos. Corre una noticia, que algunos califican de leyenda urbana, que dice que en la Alemania nazi se llevó a cabo el proyecto Borghild. Dicen que Hitler decidió diseñar una muñeca hinchable que formaría parte del kit básico en los macutos de los soldados para su alivio sexual y para evitar infecciones venéreas.

Como la industria sexual sabe de las limitaciones del producto, pero también de sus posibilidades, trabaja en nuevas versiones con mejores materiales, formas y prestaciones. Hace unos años se presentó al mercado Roxxxy, una robot sexual de 1,73 metros de altura, 54 kilos y muy predispuesta. Con una piel sintética que imita a la humana, cuenta también con un dispositivo de inteligencia artificial que le proporciona “personalidad” (podemos escoger entre reservada, tímida, aventurera, etc) y con sensores para responder al movimiento. Según la empresa que la fabrica no es solo un juguete sexual, es también compañía. Eso sí, por un precio de entre 6.000 y 8.000 euros.

Y continuando con inventos para el estímulo sexual, recientemente se ha presentado un robot sexual o robot “pajillero” como lo he visto también denominado. Se trata de un aparato que consta de un visor 3D y un brazo mecánico. El individuo se pone el visor para poder ver como una agraciada mujer animada le masturba mientras el brazo mecánico, con un final cilíndrico, acolchadito y de movimientos rítmicos, estimula su pene.

Los productos evolucionan y la tecnología proporciona muchas posibilidades. Según una encuesta publicada en Estados Unidos, el 18% de los encuestados creen que para el año 2030 existirán los robots sexuales. Solamente un 9% dijo que tendría relaciones íntimas con un robot si se les presenta la oportunidad. ¿Serías de ese 9% si se consiguiera un sustituto sexual aceptable?