Relaciones a medida

En mi sección semanal de sexo en Radio Nacional en Esto me suena, el programa de las tardes, hablamos la semana pasada de diferentes tipos de relaciones: monogamia, parejas abiertas, poliamor, anarquía relacional…

No hay relaciones buenas ni malas. Se trata de conocer que existen, que son una realidad y que cada uno construya su relación como mejor le convenga, pero no necesariamente ajustada a clichés.

Anaïs Nin, escritora estadounidense, vivió precisamente sus relaciones de pareja y sexuales como quiso. Repasamos un poquito su historia y sus diarios íntimos.

Definimos un par de palabras en la subsección de vocabulario y comentamos una noticia.

¿No pudiste escucharlo en directo y te apetece oírlo? Pulsa en el enlace que encuentras a continuación para acceder al podcast. A partir del minuto 35:30.

El sexo es lo de menos (o no)

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Las parejas swingers o liberales se definen como aquellas que tienen relaciones sexuales abiertas y consentidas con otras personas. ¡Qué maravilla!, pensarán algunos. Pues sí, eso está muy bien. Pero para mi el sexo no es lo más importante en este tipo de relaciones. ¿Cómo que no?, preguntarán entonces. Porque me parece que hay otros aspectos, más importantes, que pueden caracterizar a una pareja que opta por este estilo de vida.

En una pareja abierta hay confianza, intimidad y complicidad porque se comparten deseos y fantasías. Quiero decir, no es necesario esconder las revistas porno en el altillo.

A una relación swinger se llega en un momento de madurez en la pareja, de seguridad en los sentimientos. Esto no quiere decir que en algunos momentos no pueda haber ciertos celos, como en cualquier relación entre personas.

Hay respeto, sinceridad y comunicación. Hablar sobre cómo se vive, se siente, se disfruta, se duda… es la mejor manera de que fluya. De esta manera se define el tipo de relación que se quiere tener, ya que dentro del ser swinger hay mucha variabilidad. Hay parejas que hacen intercambios simultáneos, otras que añaden una tercera persona en sus relaciones, quienes no llegan a la penetración pero sí otros juegos sexuales, quienes libremente pueden tener relaciones con otras personas sin mayor condicionante…. Se dice que cada pareja es un mundo y en este caso también es así, cualquier posibilidad aceptada por ambos es perfectamente válida.

En una relación swinger hay amor, por eso mismo, quieres que la persona a la que amas se lo pase bien. Como hay generosidad, te alegras cuando ves disfrutar a tu pareja, cuando ves que cumple una fantasía.

No hay un sentido de la propiedad ajena en lo físico, con lo que no pasa nada por gozar con otra persona. El acto sexual es algo simplemente físico y la relación de pareja se sustenta en sentimientos.

En una relación swinger no necesariamente se folla cada semana con alguien diferente (aunque alguna pareja he conocido que parece obsesionada con batir records). Habrá épocas de más y de menos actividad. Momentos que apetecerá salir de la rutina y otras en que se disfruta de la buena sexualidad en la propia pareja. Además, no siempre el sexo con otros es más satisfactorio.

Muchas parejas manifiestan un antes y un después de haber adoptado un estilo de vida liberal. Pero, ojo, ser swinger no es la solución a todos los problemas. Ni pienso que ser sexualmente abiertos sea mejor que no serlo. No defiendo que todo el mundo tenga que ser liberal. Cada uno que siga sus valores y forma de ver la vida. Tampoco creo que sea recomendable llegar a una relación swinger sin estar convencidos, simplemente porque se cede ante las insistencias del otro. Pero sí opino que hay aspectos que mejoran en una relación de pareja que libre y convencidamente adopta este tipo de prácticas. Es más, me parece que una vez vives de manera swinger, debe resultar muy difícil tener después una relación convencional. Y no por el sexo (que también), quizás por todo lo demás.