Feliz NO San Valentín

Vamos a imaginar que estamos en el País de las Maravillas. Febrero nos ofrece 27 magníficos días – este año 28 – para celebrar NO San Valentín.

Aunque si seguimos aquello de amarás al prójimo como a ti mismo, y nadie dijo más que a ti mismo, ¿quién necesita realmente San Valentín cuando podemos regalarnos a nosotros mismos?.

Sea cómo y cuando sea, quizás ya intuís que voy a caer en el consumismo para proponeros regalar algo relacionado con el sexo. Porque el sexo es unión, es dar y recibir, es comunicar, es conocerse, es conectar, es disfrutar y es divertido (también se puede aplicar todo esto a una relación con uno mismo). Entre regalar(se) bombones o lencería, juguetes o estimuladores, yo lo tengo claro.

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Los vibradores y el derecho al orgasmo

Me resulta curiosa la historia de los vibradores. Se inventaron en la segunda mitad del siglo XIX como tratamiento para la histeria femenina, una patología que englobaba aspectos tan diversos como problemas de nervios, apatía, frigidez, irritabilidad y cualquier dolencia leve que afectara a las mujeres burguesas de la época y que no tuviera otra causa clara. La mayor parte de los médicos creía que el 75% de las mujeres sufría histeria crónica. El tratamiento para tal mal consistía en masajes pélvicos manuales, más tarde se añadió la hidroterapia íntima (estimular el sexo femenino con un potente chorro de agua). Finalmente se inventó un ingenio mecánico que resultó más efectivo que los métodos anteriores ya que conseguía su objetivo en mucho menos tiempo. Ese ingenio mecánico fue el primer vibrador, fabricado con fines meramente terapéuticos. No se le entendía un uso sexual al no haber contacto con la vagina. La película Hysteria lo retrata cómicamente bien.

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También es interesante que la reacción al tratamiento con el vibrador, véase gemidos, espasmos musculares, contracción del útero, segregación de fluidos vaginales entre otros, era catalogado por los médicos de “crisis histérica”. No de orgasmo. De hecho, en aquella época no se consideraba a las mujeres como seres sexuales y se creía que los problemas psiquiátricos femeninos procedían del útero.

Para rematar el asunto de la negación del clímax femenino, aparece Freud que, a principios del siglo XX, dijo que los orgasmos clitorianos eran un fenómeno puramente adolescente y que al llegar la pubertad, la respuesta adecuada de una mujer madura era tender hacia los orgasmos vaginales, sin ninguna estimulación del clítoris. Es decir, centrar la sexualidad en la interacción pene-vagina, genitalizando las relaciones e iniciando, así, frustraciones e incomodidades en mujeres.

Con estos antecedentes históricos, basados en un punto de vista androcéntrico, y con la influencia religiosa, no es de extrañar que haya mujeres que, aún hoy, no experimenten orgasmos y en algunos casos se deba a una mal entendida concepción de la sexualidad o del papel de la mujer en la sexualidad.

El tema del placer femenino y del orgasmo ha sido tradicionalmente ocultado, censurado. Por supuesto estas teorías se han superado (¡faltaría más!) pero sigue subyaciendo esa idea de que la sexualidad en las mujeres es más relativa, que tenemos menos impulso sexual que los hombres o que ciertas cosas no están bien vistas y eso afecta a la forma en que algunas mujeres viven – y disfrutan de – su sexualidad.

Y retomando la historia de los vibradores, en los años 20 del siglo pasado fueron dejando su papel médico y se comenzaron a usar en películas eróticas. Empezaron entonces a coger “mala fama” al no ser vistos ya como instrumentos terapéuticos, sino de lujuria. En los años 70, el movimiento feminista los reivindicó y recuperó como lo que son, instrumentos para el placer femenino. Porque las mujeres tenemos derecho, también, al orgasmo.

 

Regala sexo estas navidades

Quien más quien menos está, en esta época del año, pensando en regalos para Navidad. Cuando ya has regalado todo lo imaginable y más, ¿qué queda? ¿Cómo ser original, innovador y además acertar? Pues, la verdad, no lo sé. Si esperabais el regalo definitivo, me temo que no os podré ayudar. Pero sí voy a sugerir algunas cosas (sexuales, claro). Espero que os gusten o, al menos, que os inspiren.

Para crear ambiente

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Sales de baño que se convierten en perlas. Fantástica sensación.

Unas velas de masaje que aportan iluminación y fragancia (escoge la que más te guste) a la habitación. Y cuando la vela se apague, viene lo mejor: un masaje erótico y sensual. La cera es un aceite de masaje que puedes echar sobre el cuerpo directamente ya que aunque está caliente no llega a quemar. A partir de aquí, ya todo depende de vosotros.

¿Apetece un baño? Puedes dártelo solo o acompañado y añadir al agua unas sales de baño como las de Shunga Lovebath que encontrarás en Punto T, tienda erótica y cultura sexual. Las viertes en la bañera y ante tus ojos el agua se convierte en miles de perlitas llenas de agua que forman un gel enriquecido y cremoso que tiñe el agua con un color relajante y aromatiza la habitación con una fragancia dulce. Produce una sensación táctil que envuelve el cuerpo y despierta los sentidos. Y con los sentidos despiertos, cualquier cosa puede pasar.

Para él

Los juguetes sexuales cada vez van teniendo una forma menos explícita, menos genital. Las novedades en cuanto a masturbadores masculinos vienen en forma de huevo. Hecho con silicona, tiene un agujerito y por dentro está estriado. Para usarlo, se le pone lubricante, se introduce el pene y, ya, el movimiento habitual.

Para ella

Un clásico que no pasa de moda: las bolas chinas. Son un producto con un alto valor terapéutico porque fortalecen el suelo pélvico y ejercitan los músculos vaginales. Esto es beneficioso para evitar pérdidas de orina y para la lubricación natural de la vagina. Sus vibraciones generan un masaje íntimo estimulante.

Si el presupuesto acompaña, busca un juguete marca Lelo. A mi encanta su diseño. Son bonitos, elegantes, de tacto suave y alta calidad. Hay diferentes modelos: estimuladores del punto G, anillos para parejas, masajeadores de cuerpo y de clítoris, vibradores de doble acción, con forma de barra de labios, estimuladores del punto g masculino… En definitiva, todo un mundo de estilo y placer. Seguro que acertarás, pero busca bien porque el precio es elevado y en algunas tiendas se puede encontrar alguna buena oferta.

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Muñequeras con banda de cuero. Para amantes del BDSM.

Para sensaciones fuertes

Si os gusta el sexo duro, aquí van un par de propuestas novedosas de la mano de Sexfunniest.

Set de succionadores de vacío que se pueden aplicar en diferentes partes del cuerpo (pechos, pezones, clítoris, pene, nalgas). Producen una agradable sensación de aspirado.

– Para inmovilizar nada mejor que unas muñequeras de cuero unidas a una banda con tachuelas en la zona donde se apoyan las rodillas. Si te gusta la sensación de estar atado y el dolor, aquí tienes ambas posibilidades.

Y, a partir de aquí, todo es seguir, jugar, dejarse llevar y disfrutar.

Para ser uno mismo

“El arte de la sexualidad es el arte de ser tu mismo.” Esta es la filosofía de The Coach Box que nos propone como regalo entrenar la sexualidad. En una elegante caja se esconde una joya en forma de asesoría o coaching sexual. Se trata de una sesión de 90 minutos en la que atienden tus dudas, ajustan tus expectativas y ponen a tu disposición herramientas de la psicología, sexología y coaching para que puedas potenciar al máximo tus habilidades amatorias, de comunicación y de relación. Siempre de forma personalizada, ajustándose a lo que cada uno necesita. Es un regalo para aportar bienestar sexual, a partir de una visión positiva, normalizada y global de la sexualidad. En el siguiente enlace verás una completa descripción de The Coach Box. Porque, como dice su filosofía, “no hace falta estar mal para estar mejor”.

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The Coach Box, porque no hace falta estar mal para estar mejor

Y para cuando hay pocos recursos pero muchas ganas

Si tu presupuesto es escaso por no decir nulo, no te preocupes, los mejores regalos no necesariamente se compran con dinero. Un perfecto obsequio consistirá en una sorpresa sexy para tu pareja donde vosotros y vuestra relación es el mejor regalo. En el Calendario Erótico de Adviento de Erotonomia proponen cada día una acción, sencilla pero efectiva, para sorprender, agradar y animar sexualmente a tu pareja.

El sexo aporta placer, satisfacción, confianza, complicidad. Qué mejor que un regalo que ayude a estimularlo porque, solos o en compañía, la sexualidad es un valor a cuidar y a mimar.

Los juguetes no son sólo cosa de niños

Un día le pedí a un novio que tuve que me regalara un vibrador. Su respuesta fue que para qué lo quería y no se habló más del tema.

¿Para qué quiero un vibrador? Para masturbarme, práctica muy sana y recomendable. Pero no sólo para el autoplacer. Un consolador también da juego en relaciones de pareja. Para eso lo quería yo precisamente en ese momento, para introducir alguna novedad en nuestra relación sexual.

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Hay una enorme variedad de juguetes eróticos

Juguetes hay de muchos tipos porque a cada uno nos gustan diferentes juegos. Echando un vistazo a un sexshop vemos una variedad considerable: vibradores masculinos o femeninos, para jugar a dominación o sumisión, bolas chinas, arneses, juegos de mesa (eróticos se sobre entiende), aceites de masaje, lencería… Introducir alguno de ellos en nuestras relaciones puede aportar novedad y morbo, ideal para mantener encendida la llama de la pasión.

Según una encuesta realizada recientemente, un 65% de las parejas opta por el uso de juguetes eróticos. Esta fase surge cuando las parejas ya llevan un tiempo juntas y se puede caer en una cierta rutina o monotonía sexual. La primera opción para salir de ella pasa por incorporar este tipo de artículos. Los juguetes eróticos, además de el placer físico, estimulan la imaginación y la creatividad que es fundamental para la excitación psicológica. Y el sexo está y mucho en la mente.

En Internet encontramos numerosos sexshops que nos permiten seleccionar y comprar artículos eróticos. El envío se hace de forma totalmente discreta. Las tiendas incorporan novedades y tienen una variedad enorme de productos. Basta con echar un vistazo, solo o en compañía, y ver qué producto puede darnos más juego. Seguro que encontramos aquel que nos aporta ese morbo necesario a nuestros juegos o que nos incita a probar algo nuevo.

¿Queréis huir de la rutina? Poned un juguete erótico en vuestra vida.

Postdata 1: Sigo sin entender por qué mi ex novio no quiso regalarme un vibrador. Creo que a estas alturas sobra decir que un vibrador no sustituye a un miembro viril vivito y coleando.

Postdata 2: Por cierto, mi actual pareja casi lo primero que me regaló fue un vibrador. Me hizo una ilusión loca. Aunque ese ya no lo uso, lo guardo con un especial cariño.