Bésame mucho

beso

El beso de Times Square (1945).

Los labios son una de las partes más sensibles del cuerpo. La lengua tiene infinidad de terminaciones nerviosas. Besar pone en movimiento más de 30 músculos faciales, acelera el ritmo cardíaco, el corazón bombea más sangre, libera muchas hormonas y quema calorías (mínimo 12). Su impacto refuerza el sistema inmunitario, alivia el dolor y generan sensación de bienestar (al generar endorfinas). Activa la circulación sanguínea. Mejora el estado de ánimo. Y aunque se pueden transmitir hasta 80 millones de bacterias en un beso, esos microorganismos ajenos no acostumbran a colonizar tu boca.

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Disfrutando del sexo sin penetración

Me alegra contar con la colaboración de @ilovelingerie_ , un lector del blog, que aporta su visión personal sobre el sexo. En este artículo trata un tema que me interesa mucho: Disfrutando del sexo sin penetración. Tenemos tendencia a limitar el sexo al coito y a los genitales, cuando el sexo es algo mucho más rico y variado. Este artículo muestra sensibilidad y detalle y es un buen ejemplo de lo que se conoce como “slow sex”, una forma de practicar el sexo sin prisas, disfrutando de cada caricia, cada beso, descubriendo nuestro cuerpo y el de nuestro acompañante, deleitándonos de cada momento previo.

Gracias @ilovelingerie_  por compartir tu artículo con nosotros/as

Slow sex

Disfrutando del sexo sin penetración

Soy un chico treintañero y me encanta el sexo sin penetración vaginal o anal. Puede que esta afirmación resulte sorprendente, pero lo cierto es que cada vez son más los hombres que viven su sexualidad de una manera más abierta y placentera, liberados de las restricciones impuestas por las costumbres sociales y la pornografía tradicional, según las cuales el hombre debe demostrar su virilidad penetrando bruscamente a una mujer hasta eyacular, sin preocuparse por el placer de su compañera sexual.

Afortunadamente, hay otra manera de vivir la sexualidad masculina, disfrutando de cada detalle, ya sea un beso, una caricia, un abrazo o una mirada de complicidad, y es que dos (o más) cuerpos pueden proporcionarse un tremendo bienestar y placer, mucho más duradero que los breves segundos que dura un orgasmo, por intenso que este sea.

Se acerca el invierno y es un buen momento para disfrutar de una lluviosa tarde de domingo en la comodidad del hogar. Estamos los dos juntitos en la cama, cubiertos por un edredón y una manta, yo en bóxer y tú en camiseta de tirantes y braguitas, ya tendremos tiempo de desnudarnos. No tenemos prisa ni presión por alcanzar un orgasmo genital, nuestra única meta es disfrutar de nosotros mismos, el uno del otro.

Mi placer es tu placer y para mí esto es lo más importante cada vez que hacemos el amor. Que yo tenga un pene no significa que debas someterte a mí. Tal vez incluso te apetezca a ti llevar la iniciativa, por mi genial. El pene es una poderosa fuente de placer para un hombre, pero no es la única ni mucho menos, la sexualidad masculina es más rica y compleja de lo que parece. En este sentido, es importante desmitificar el rol, hasta ahora preponderante, del miembro masculino en las relaciones sexuales, así que por favor, no te olvides de acariciarme el pelo, besarme los pezones, acariciarme el culo o, por qué no, experimentar con mi punto G.

Me desnudas, nos abrazamos, nos besamos. Sientes mi erección completa, te ríes. Acaricias mi pene, sabes que te pertenece, pero ahora mismo no te apetece ir más allá. Necesitas sentirte querida, te beso y te doy todo mi cariño, te sientes muy a gusto y deseas prolongar el instante. Tienes los pies fríos, no te apetece desnudarte del todo. Disfrutas estando semivestida y teniendo a tu chico desnudo. La tarde es larga, habrá tiempo de todo…

Escrito por @ilovelingerie_