¿Hablamos demasiado de sexo?

Vivimos en una sociedad hipersexualizada. Basta con fijarnos en la publicidad, la música, las series, el cine… Por ejemplo, un estudio de una universidad norteamericana analizó las canciones pop más populares y un 92% incluían mensajes con contenido sexual. Y mejor no hablemos del reggaeton.

Ante todo esto, ¿hablamos demasiado de sexo?. Aunque quizás mejor preguntar: ¿cómo hablamos de sexo?

Respondimos a ello en mi sección de sexo del programa de Radio Nacional de España Esto me suena. Las tardes del Ciudadano García.

La sección se completó con las subsecciones de historia donde hablamos del culto al falo en la Antigua Roma y noticias, con el caso de una mujer indemnizada por no poder tener relaciones sexuales desde los 50 años a causa de una negligencia médica.

Puedes escucharlo en el siguiente podcast. A partir del minuto 32.

Cómo hablar de sexo a los niños

En mi sección semanal en la radio, en el programa Esto me suena (RNE), tratamos un tema muy necesario: cómo hablar de sexo a los niños. Porque la sexualidad es algo que hay que tratar desde siempre.

En historia nos vamos a Japón para conocer el “shunga”, un arte erótico.

shunga

Conocemos dos palabras y comentamos una noticia: el próximo salón erótico de Madrid.

Todo esto a partir del minuto 36 (pulsa en el siguiente enlace).

Sexo salvaje: deja salir tus instintos

sexosalvajeSi nos atenemos a la mayoría de cine comercial, el mejor sexo es suave, romántico, dulce acompañado de una música de fondo que crea un ambiente maravilloso. Para las mujeres ese es el ideal de una noche de pasión. ¿Si? ¿Seguro?

Hay mujeres, y me aventuraría a decir que no pocas, a las que también nos gusta el sexo algo más duro. Una mirada de deseo, sin necesidad de hablar, él te tira a la cama, te muerde, te arranca la ropa y te penetra fuerte. Unas palabras malsonantes, unos azotes, un “fóllame fuerte”. El sexo salvaje muestra nuestro lado más lujurioso, pasional e incluso animal. Creo que es precisamente por esto por lo que gusta. Sacamos los instintos, nos dejamos llevar y disfrutamos,  vaya si disfrutamos.

En este tipo de relaciones se establece una cierta relación entre el sexo y la agresividad. Según algunos estudios tiene una explicación neurológica. La sexóloga Wanda Smith estudió el sistema límbico (sistema que gestiona respuestas fisiológicas ante estímulos emocionales) y concluyó que el sexo puede incluir impulsos salvajes, debido a que existe una conexión entre las respuestas cerebrales de la excitación sexual y la agresividad. Es decir, una respuesta sexual y una respuesta agresiva activarían las mismas áreas del sistema límbico.

¿Te gustaría practicar un sexo algo más duro con tu pareja? Háblalo con él o ella. Antes de intentar algo salvaje, has de saber qué le gusta a tu pareja, vaya a ser que la fantaseada noche lujuriosa no acabe como tal. Puede que no le ponga para nada, puede que vayáis probando poco a poco, puede que lo esté deseando. De hecho, el sexo salvaje es una fantasía común entre mujeres.

Quizás alguien puede tener ciertos prejuicios en dejar que su pareja le pegue, le muerda, le empuje o le arañe. Mejor quitárselos de la cabeza. Esa agresividad sexual no implica nada más que pasión. No hay que hacer lecturas sobre si está bien o está mal. Es solo un juego en el que nos dejamos llevar por los instintos. Fuera de ahí, por supuesto, la relación de pareja se fundamenta en otros valores.

Por cierto, y aunque parezca obvio, el sexo salvaje no está reñido con el amor. Una noche pasional con la persona a la que amas, acaba de la mejor manera: con caricias, besos y abrazos.

Habla con tu pareja

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Parejas, por supuesto, de cualquier tipo

Conocí a un chico que era fetichista de pies. Le encantaba esa parte de la anatomía femenina y se excitaba solo con ellos, comiéndolos, lamiéndolos, adorándolos. Había tenido varias parejas pero a ninguna le había comentado su fetichismo. Tan solo había aprovechado para dar algunos besos fugaces en los pies de sus novias, como un gesto cariñoso más que sexual. ¿Vergüenza? ¿Falta de confianza?

Tristemente este no es un caso atípico ni mucho menos. Hay parejas que no hablan de sexo y eso que la comunicación en este aspecto de la vida (como en todos) es fundamental. Quizás por esa vergüenza o esa falta de confianza que apuntaba antes o quizás porque alguna vez alguno lo intentó y no recibió respuesta o fue una respuesta desalentadora.

Comentar con la pareja nuestros deseos, nuestras fantasías, qué nos gusta… va a mejorar, seguro, nuestra relación sexual. Va a proporcionarnos una confianza y una intimidad que va a resultar excitante y morbosa. La sexualidad es algo que todos tenemos y hablar de ella con naturalidad y sin complejos servirá, también, para una mayor compenetración con la pareja.

Una situación tranquila, relajada, con la pareja puede ser un buen momento para iniciar una conversación sobre sexo. Si hay algo que mejorar, no se ha de enfocar como un reproche o una queja, ¿por qué no tratarlo desde un punto positivo? Si hay una fantasía, se puede comentar como lo que es, una imaginación. En este caso, como interlocutores, no hay que valorarla o sentirnos mal porque nuestra pareja tenga una fantasía que, quizás, no nos incluya. Hay que agradecer la apertura, la confianza, el regalo de compartir esa confidencia. Porque, al fin y al cabo, sólo es algo que está en la mente. Y, por supuesto, nunca hay que juzgar. La sexualidad humana es muy rica y diversa.

Mi amigo adorador de pies veía su fetichismo como algo “poco normal” y pensaba que no le iban a entender. Pero, ¿qué es normal y qué no lo es? No debemos avergonzarnos de nuestra sexualidad porque todas las formas (por supuesto con consentimiento y libertad) son respetables.

También puede ser que nuestro interlocutor no quiera hablar de ese tema porque, por ejemplo, le incomode. Podemos, entonces, ir a poco a poco, manejando los tiempos en la comunicación. Quizás se puede empezar compartiendo alguna lectura erótica o un vídeo subido de tono. Puede que así vayamos consiguiendo esa apertura y confianza que creo que es beneficiosa para cualquier pareja.

¿Hablas de sexo con tu pareja? ¿No? Pruébalo, a lo mejor te sorprende y gratamente.