¿Se puede superar una infidelidad?

La creencia popular nos dice que no, que una infidelidad es un mazazo para la pareja, que siempre queda tocada porque se rompe la confianza. Pero cada vez más, hay quiénes optan por un “bueno, depende de la situación”, si es sexo o si hay sentimientos, si es algo concreto o más continuado. 

Es un tema que genera interés y sobre ello reflexionamos sobre ello en mi sección semanal de sexo en Esto me suena. Las tardes del Ciudadano García.

También presentamos unos relojes eróticos del siglo XVIII-XIX

En las noticias, hablamos sobre el chemsex o sexdopaje.

Puedes escucharlo en el podcast que enlazo a continuación (pulsa sobre la imagen), a partir del minuto 32.

Infidelidad (radio)

¿Qué es la infidelidad? ¿Somos biológicamente infieles y socialmente monógamos? ¿Cuáles son los motivos que causan la infidelidad? De todo esto hablamos en Esto me suena.

En la Edad Moderna en España, se veía de forma muy diferente el adulterio femenino y el masculino.

Definimos “cuckold” y “hotwife”.

Y hablamos del Día Mundial de la Lucha contra el SIDA.

A partir del minuto 37:30.

Cada viernes sexo en RNE

Se busca amante

wantedok2Me registré en una red social para buscar una aventura. Con ánimo totalmente científico, por supuesto, me adentré en un portal que asegura tener miles de personas casadas o en una relación que buscan una aventura discreta, 100% confidencial y anónimo. Vamos, como todos los de este tipo.

Tras definir un perfil mínimo, entré a ese mundo de pasiones revividas. La red tiene un servicio gratuito y otro de pago, al poco de registrarme me ofrecieron, mira tú qué bien, una suscripción gratuita a usuario premium-vip. A explorar sin límites.

Cada perfil contiene una descripción física, cómo eres, qué te excita y en qué estás interesado. También cómo te gusta físicamente tu compañero/a ideal. Para empezar, me sorprendió que en apariencia el 95% de los perfiles se definieran como “atractivos” y de complexión “atlética”. Cuando vi uno con “unos kilos de más” os aseguro que me dieron ganas de escribirle por honesto. En el apartado qué te excita, me llamó la atención un concepto: “Por favor, ¿sin condón?”. Una que es más irónica de lo que aparenta, lo leyó en ese tono y pensé qué graciosos… hasta que caí en la cuenta de que podía ser literal y ya me pareció menos divertido. También me resultó curioso que entre las opciones de excitación estuviera “dominar / ser dominado”, “colegiala” o “vendar los ojos” al lado de “coches rápidos”, “bromear” y “tocar de pies al suelo”. Estoooo, ¿no estamos mezclando cosas? Y en los intereses había uno muy obvio “sexo y erotismo” que yo, claro, seleccioné. Luego advertí que quizás había rellenado el perfil un poco a saco porque sorprendentemente bastantes usuarios no compartían esta afición mía y mostraban interés por el teatro, viajar, deportes, libros y otros hobbies similares.

Subí un par de fotos como privadas. Eso implica que se las enseñas a quien quieres. Y ya con todo esto empiezan los primeros intercambios de mensajes con usuarios y se van viendo diferentes estilos de quienes buscan una aventura

El que te entra diciendo “tu perfil me parece interesante”. Copia y pega enviado a todo bicho viviente ataviado con faldas.

El que pone una foto de su cara con total transparencia o el que pone sus musculitos. También el que pone una imagen de su miembro viril como, imagino, su gran trofeo, cuando lo que se ve al otro lado es un cacho de carne que a mi, así sin más, me dice más bien poco.

El que saca sus mejores armas de cortejo. Quizás yo soy muy bruta pero ¿estamos a lo que estamos? Alguno me encontré que el mero hecho de usar la palabra polla o follar parecía que le asustaba.

El que solo quiere cópula como un noruego que me dijo que el viernes llegaba a Málaga y si nos veíamos. Hombre, así tampoco. Qué complicadas somos, ¿verdad?

El gracioso, el listillo, el que se ofende si no le dices lo que quiere oír… En definitiva, la misma variedad que se encuentra fuera de Internet. Entonces, cuando alguno te cae bien se trata de dar un paso más e intercambiar e-mails, skype, line o cualquier otra forma de contacto fuera de la red. Con un par lo hice. Bien majos y agradables que resultaron ser. Que si foto por aquí, que si foto por allá. Qué buscas, cómo, qué prefieres, que si hablamos, que si nos vemos, que si en qué trabajas (y dale con esta pregunta, ¿y qué más da?)… y al final pues cada cosa acaba como tenga que acabar.

Charlando con unos y con otros me pareció entender que se llegaba a concretar poco. Yo lo que sé es que me acabó agobiando tanto mensaje recibido y tan poco arte. Las redes sociales son como la vida y lo mismo que encuentras fuera, encuentras dentro. O sea que sí, puede que conozcas ese amante fantástico o puede que no. Lo que es indudable es que facilita la tarea. Ya dependerá de lo lanzado que sea cada uno para dar el paso a lo presencial o de los objetivos que se tengan. Las redes sociales las formamos y construimos las personas así que, al final, igualito que en la vida off line.

La vida es corta y la infidelidad está a la vuelta de la esquina

infidelidad

Si se quiere, ser infiel es fácil. Hoy en día, si cabe, más. Internet y las redes sociales facilitan mucho la labor de contacto y comunicación. Ashley Madison, Victoria Milan, Second Love o Gleeden son algunas de las redes sociales cuyo objetivo es facilitar infidelidades. Es, además, un sector en auge con un creciente volumen de usuarios. Y, por si alguien aún tiene ideas preconcebidas, el 57% de registros pertenecen a mujeres.

“La vida es corta”. “Revive la pasión”. “Rompe con la rutina y haz algo divertido”. “Coquetear no es solo para solteros” son algunos de los lemas que nos animan a unirnos a estas redes, seguras, confidenciales, anónimas y que hasta te pueden facilitar una coartada. Apelan a lo prohibido, a la pasión, a la diversión, a la aventura. Y es que las infidelidades pueden aportan eso y ese es, precisamente, su atractivo. De hecho, aunque Internet hoy en día facilite la tarea, el adulterio es un fenómeno muy antiguo.

Pero, ¿qué es la infidelidad en la pareja? Sería simple decir que es sexo con otra persona fuera de la pareja. Sí, ese es el concepto más habitual pero también puede haber infidelidad en otros aspectos. La escritora y sexóloga Valerie Tasso lo define en mi opinión muy acertadamente cuando dice que la infidelidad es romper los pactos que hay en la pareja. Esos pactos son los que cada pareja decide que sean. Por ejemplo, cuando no tener sexo con otra persona es un pacto, cuando sucede aparece la infidelidad. Pero también cuando una pareja decide que sí puede haber sexo con otras personas pero con la condición de saberlo antes. Si se oculta, entonces habrá infidelidad.

Mucho se ha estudiado si los humanos somos monógamos por naturaleza. Sobre esto se habla de monogamia social y monogamia sexual. La primera se refiere a formar parejas estables y está presente en muchas especies de la naturaleza. La segunda, la sexual, es la relativa a la infidelidad y esa es muy poco habitual. Hay quien dice que los humanos somos monógamos por cultura, pero promiscuos por naturaleza. Los porcentajes de infidelidades en el mundo y a lo largo de la historia parecen reforzar esta idea.

¿Por qué somos infieles? Por salir de la rutina, por vivir algo prohibido, por experimentar aquello que ya no tenemos en casa… Según la red Victoria Milan, “los hombres infieles buscan a mujeres que sean más cariñosas, más apasionadas y más propensas a escucharles que sus parejas. Por otro lado las mujeres infieles por lo general ya sienten que tienen un hombre atractivo en casa, el problema para ellas es que sus parejas dan su relación por hecho, motivo por el que buscan en su amante, un hombre que les haga sentirse deseadas de nuevo, y a alguien que les preste la atención que no están recibiendo de su pareja actual”. Sea como sea, bajo mi punto de vista, no se puede culpar siempre y únicamente al miembro que ha sido infiel porque las relaciones de pareja son más complicadas que todo eso y puede que haya otra causa detrás de todo ello.

Habitualmente se asocia el sexo al amor, cuando son conceptos diferentes. Parece que al amar a alguien ya no se puede desear a nadie más. Pero lo cierto es que se puede tener sexo con un tercero sin dejar de querer a tu pareja. Algunas parejas lo entienden así y separan el amor del sexo. Esa es la base de las relaciones liberales o swinger, parejas que tienen relaciones consentidas con otras personas. Y entonces, la infidelidad nada tiene que ver con el sexo.