Hoy penetran ellas (o sexo anal para hombres)

peggingHablemos de anatomía masculina. El llamado punto g masculino está en el interior del recto, a unos 5 centímetros del ano, en la pared anterior (mirando al frente). El controvertido punto g no es otra cosa que una zona que produce gran excitación y en hombres coincide con la glándula prostática. Ante esta cuestión física no debería extrañarnos que los hombres disfruten siendo penetrados analmente. Sí, también los heterosexuales.

La práctica sexual en que la mujer penetra analmente al hombre se conoce con el término inglés de “pegging”. No he podido encontrar datos de cuántos hombres lo practican pero no creo que se trate de una minoría excepcional. Porque el sexo anal les proporciona placer y por diferentes motivos:

  • Por la estimulación de esa zona tan sensible para ellos.
  • Por el cambio de postura, en que la mujer es la que penetra.
  • Por un rol sumiso ya que en prácticas de dominación/sumisión, la mujer al penetrar adquiere el poder sobre el hombre.

De todas maneras, la estimulación anal sigue siendo para muchos hombres heterosexuales un tabú. Ya sea por las ideas inculcadas socialmente y que lo relacionan con la homosexualidad o por temores de índole físico a introducir algo por el ano. Respecto a la primera situación, es tristemente habitual y se siguen oyendo comentarios y bromitas. Debería ser innecesario a estas alturas tener que decir que nadie cambia de tendencia sexual o pierde hombría por una determinada práctica. Tampoco implica tendencias homosexuales encubiertas. A los segundos, es normal sentir cierto temor físico pero si hay deseo, con relajación, paciencia y lubricante no hay que sufrir ningún daño. El ano es un músculo que se dilata.

Para ellas, cambiar los papeles también puede resultar muy excitante. Muchas mujeres disfrutan con el hecho de producir placer a su pareja de este modo. Y también ellas pueden sentir una estimulación física en el propio movimiento ya sea por el roce de la base del arnés o porque algunos están preparados para producir excitación también a ellas. Finalmente, puede haber excitación psicológica por la sensación de poder al cambiar el rol habitual de pareja.

Los arneses se convierten en un juguete indispensable, por motivos obvios, en esta práctica. En el mercado se pueden encontrar múltiples modelos y a variados precios: con diferentes tamaños y materiales de dildos, doble sin correas, vibradores, con mariposa para estimular el clítoris… Ya de paso, aprovechad el pedido y comprad lubricante.

Así que olvidaos de tabúes. El sexo anal masculino en hombres heterosexuales es dejar atrás prejuicios e indagar y disfrutar de nuevas posibilidades de placer.