Orgullo de resaca

40 años de orgullo

“En algún lugar más allá del arco iris los sueños se hacen realidad”, cantaba Dorothy en “El Mago de Oz”. Por eso el arco iris es la bandera LGBT. En los años 50, “ser amigo de Dorothy” era un código utilizado por la comunidad norteamericana para manifestar que se era gay. Dorothy tenía un grupo de amigos “raros”. Reivindicando la diferencia.

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Mi despertar a la bisexualidad masculina

Me alegra hablar en mi blog sobre la bisexualidad, quizás una orientación menos comprendida que otras. Y voy a tratar el tema gracias a un artículo escrito por @ilovelingerie_, fiel lector y colaborador, que nos abre su corazón para explicar cómo fue su depertar a la bisexualidad masculina. Los hombres bisexuales se enfrentan incluso quizás a más cuestionamientos:  que si son menos hombres, que si en el fondo son homosexuales, que si son unos viciosos que les gusta todo… Fuera mitos y prejuicios.  Y, sobre todo, ¡gracias por compartir tu experiencia!

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Mi despertar a la bisexualidad masculina

bisexualDesde que era adolescente, sentí una gran curiosidad por todo lo relacionado con el sexo. Durante mi pubertad, me masturbaba a diario, en ocasiones más de una vez, seguramente como la mayoría de adolescentes. Pero lo que posiblemente me diferenciaba de otros chicos de mi edad, es que mis fantasías eróticas eran más elaboradas y nunca tuve miedo a dar rienda suelta a mis instintos sexuales, y así fue como descubrí mi fetichismo por la lencería y mi atracción sexual por mi mismo sexo.

Durante algunas épocas, mientras me daba placer no sólo fantaseaba con las virginales braguitas de mis queridas compañeras de clase, sino que imaginaba como sería acariciar un pene y que un chico acariciase el mío. Cuando fui al instituto, comencé a compartir vestuario y duchas con otros adolescentes y mi interés fue creciendo. Me gustaba mirar sus penes, sus formas y tamaños, y compararlos con el mío, incluso algunos culitos ya me resultaban apetecibles. El problema era que me excitaba tanto que me resultaba difícil esconder mi erección, por lo que intentaba ducharme el primero y ponerme el slip antes de que mis compañeros llegasen. Sin embargo, nunca sucedió nada. Imagino que yo no era el único que tenía aquellos pensamientos libidinosos, pero era un chico tímido que nunca se atrevió a ir más allá y nunca recibí ninguna insinuación. De hecho, finalicé el instituto sin haber perdido mi virginidad, ni con chicos ni con chicas.

Fue durante la universidad que comencé a disfrutar de mis primeras experiencias homosexuales y cuando comencé a tener conciencia real de ser bisexual, ya que hasta entonces lo que me movía era la curiosidad. Como hombre, hacer una felación es una de las sensaciones más excitantes que puede haber, es como estar haciendo algo muy travieso, algo que se supone que un hombre formal no debería hacer. Esa sensación de morbo se incrementa cuando una mujer observa a mi lado como le doy placer oral a un chico. Aunque disfruto del sexo homosexual, muy pocos chicos me atraen, diría que menos del 10%, en cambio no tendría inconveniente en irme a la cama con tres de cada cuatro mujeres aproximadamente.

Según mi experiencia personal, continua siendo difícil decir abiertamente que eres bisexual, ya que esta condición sexual sigue siendo asociada por muchas personas al vicio y la perversión (la famosa coletilla “le da lo mismo carne que pescado”), pero soy optimista y confío en que, poco a poco, la bisexualidad sea aceptada como una opción más. Yo me considero una persona sensible, romántica y cariñosa, y aunque siento pasión por el sexo, el amor es, sin lugar a dudas, mucho más importante.

Escrito por @ilovelingerie_