La excitante desnudez de un solo género

cfnm

En un foro de internet, David comenta lo siguiente: “Desde hace dos años mas o menos, mi mujer, una amiga y yo, ponemos en practica una fantasía que nos encanta y que nos da mucho morbo. Quedamos para cenar en casa, yo hago de camarero y les sirvo la cena, pero desnudo. Se convierte en una cena larguiiiiiisima y a tope de excitados. No hay sexo, solo mucho, mucho morbo y cuando nuestra amiga se marcha, mi mujer y yo follamos como locos. Todo empezó como una apuesta, jugando y ahora nos encanta. Lo que no sabía es que esta fantasía la tenía mas gente y menos aun que tuviera un nombre (CFNM)”

Casi todo en lo sexual tiene adeptos y alguien ya le ha puesto nombre. En este caso, CFNM que son las siglas de la expresión inglesa Clothed Female Naked Male o lo que es lo mismo, mujer vestida hombre desnudo. Claro está, también existe el inverso: CMNF. Es una situación altamente excitante para mucha gente. Puede ser una única persona ante otra, o varias ante una, o una ante varias… todas las combinaciones posibles bajo la premisa de que solo un género se desnuda.

¿Qué excita de esta situación? Para Juan, aficionado al CFNM, “es una sensación muy excitante, una mezcla de exhibicionismo y (ligera) sumisión, al dejar todo tu cuerpo expuesto y a disposición de una mujer. En este sentido, algunos juegos pueden resultar muy excitantes, como por ejemplo que un hombre realice las tareas domésticas completamente desnudo para el deleite de su complacida pareja”. Además de que el desnudo puede ser ya de por si muy erótico, a esta práctica se le añade la excitación por el exhibicionismo/voyeurismo y, en algunos casos, otro aspecto quizás menos evidente pero muy importante para muchos de sus partidarios: la sumisión/dominación. La persona que está desnuda mientras los demás están vestidos, puede sentirse humillada y más vulnerable al ser tratada como un “animal” o una “cosa”, quitándole el derecho a llevar algo tan humano como la ropa. Por el otro lado, quien está vestido incrementa su percepción de poder sobre el otro. Así lo ve Ana, para la que “estar desnuda en presencia de un hombre vestido (u hombres) evoca sentimientos de vulnerabilidad y vergüenza. Las prendas de vestir, especialmente para los hombres, han sido siempre una proyección de su condición social. Cuando estoy sola con mi hombre, me quito la ropa como un acto de sumisión a él”. Este factor de humillación puede existir o no en los juegos de desnudez de un solo género.

Últimamente de moda, están las fiestas CFNM donde los hombres se desnudan mientras las mujeres permanecen vestidas en un intercambio de los papeles tradicionalmente asignados (es más habitual que haya strippers femeninas o bares con camareras en topless). A partir de esa premisa, que por si sola ya puede resultar morbosa, la fiesta puede contener diversas situaciones, como determinados juegos de rol, y puede derivar en sexo o no. En caso de que sí, se conoce como Extreme CFNM.

En definitiva, un juego erótico que, a cada uno por sus motivos y desde su punto de vista, puede resultar muy sugerente y excitante. Por mi parte, me decanto por las fiestas CFNM. ¿Os apetecería? Ya sabéis cual es la condición.

La erótica de la humillación

humillacionQuizás la primera imagen que se nos viene a la mente en el mundo de la dominación/sumisión es el dolor junto con el cuero y látex. Pero hay también otro componente muy importante en estas prácticas que es la humillación, traducida en insultos y trato despectivo.

El sumiso/a se excita al ser tratado “mal”, se siente bajo el control del amo/a que con la humillación afianza su poder sobre el/ella. El placer en estas situaciones tiene un claro componente psicológico, unido a la adopción de un determinado rol y está relacionado con el masoquismo. Las personas dominantes también pueden excitarse al despreciar al otro/a.

¿Y cómo se humilla en los juegos sexuales? Con el insulto verbal, con unas simples bofetadas o escupiendo al sumiso/a. Esta última práctica se conoce en el argot como spitting o “lluvia plateada“. Es habitual que el/la dominante llame “perro/a” al sometido y le trate como tal haciéndole caminar a cuatro patas, poniéndole un collar y paseándolo con correa, haciéndole comer o beber de un plato en el suelo u ordenándole besar y lamer los zapatos del dominante. En sumisos hombres, es interesante el juego de la feminización, donde se viste al sumiso de mujer (con tacones, ropa interior femenina) y se le hace comportar como tal (puede que en tareas domésticas y también en sexuales). A éstos se les llama “sissy“. La excitación para el sumiso/a puede aumentar cuando la humillación es en público, estableciéndose así una relación con el exhibicionismo.

La obtención de placer sexual mediante la humillación se vincula con la actitud dominante que asume la pareja en esos momentos. Este tipo de excitación se clasifica, en psicología, como parafilia (comportamiento sexual donde la fuente del placer no está directamente en el acto sexual propiamente dicho, sino en objetos o comportamientos). Las parafilias no son necesariamente patologías, lo pueden llegar a ser cuando pueden dañar a uno mismo o a otros o cuando se convierten en una obsesión que interfiere con la vida habitual.

Autoestima y humillación

Estos juegos se realizan dentro de un contexto de confianza, consentimiento y respeto donde cada una de las partes sabe lo que quiere. La humillación solo se practica en una determinada situación, para conseguir un ambiente concreto, dentro de un juego. Fuera de ahí, no cabe pensar en llevarlo más allá. La autoestima propia del sumiso/a, en una relación sana, no se ve afectada por estas situaciones en las que cada uno sabe que adopta un rol determinado.

No hay que intentar racionalizar estas prácticas porque seguramente no le encontraremos una explicación. La explicación se basa en el disfrute del sexo a través de aquello que nos proporciona placer. Se basa en vivir una sexualidad sana y libre como forma, también, de calidad de vida.

 

Quiero ser cornudo

cornudoconsentidoHola, tengo la fantasía de ver a mi mujer en brazos de otro disfrutando. Ella cuando jugamos y se lo imagina se pone a cien pensando que otro se la folla, pero no acaba de atreverse a real. ¿Alguien me ayuda? ¿Como la puedo convencer? ¿Tenéis alguna idea? Me gustaría conocer también experiencias de parejas que hallan pasado por mi misma situación Muchas gracias.

Éste es un anuncio real sacado de una página de contactos. A algunos les puede chocar que alguien quiera ser cornudo porque, según las convenciones sociales imperantes, es poco menos que una aberración. ¿Qué tu mujer tenga sexo con otro? ¿Además de forma consentida y viéndolo? Pero como por suerte hay quien se salta las (a veces estrictas) convenciones sociales en pro de una vida más acorde a su forma de ser y disfrutar, hay hombres que buscan sentirse “cornudos” porque les excita esa situación.

Los motivos que pueden llevar a alguien a disfrutar viendo a su mujer con otro pueden ser variados y muy personales. Algunos posibles:

– La que quizás sea la principal motivación: sentir placer a través del placer de su mujer.

– La propia visión de su mujer realizando sexo. Salir por un momento de la relación sexual y situarse como espectador puede ser una visión muy erótica y placentera.

– Relacionado con la sumisión y la humillación. Y también con las convenciones sociales que he comentado al principio. En un papel sumiso del hombre, éste se pliega a la “humillación” de ver a su mujer con otro hombre, a la “humillación” de ser cornudo. En los juegos de dominación, la humillación es un aspecto más de placer y excitación psicológica para el sumiso.

– Disfrutar con la sensación de que su mujer es la “más zorra”. Desde una perspectiva pornográfica del sexo, a algunos hombres les gusta esa sensación de sentir a su mujer como la protagonista de la película X.

Algunas parejas quieren pero no se deciden. Surgen miedos, tanto de él como de ella: “como fantasía está bien, pero…”, “no sé si podré estar con otro”, “¿qué sentiré al ver a mi mujer con otro hombre?” son algunas cuestiones comunes. Id poco a poco, comentando y superando juntos vuestros temores o reticencias. Si os lanzáis a la acción, podrá resultar una mejor o peor experiencia, pero no sufrirá vuestra relación. Al contrario, lo más probable es que salga reforzada porque este tipo de situaciones vividas juntos fortalecen la complicidad.

Esta práctica sexual es una fantasía relativamente común en hombres y, como realidad, tiene bastantes adeptos. En internet hay páginas y foros sobre el tema. Os enlazo a un blog donde una mujer explica su experiencia como hotwife (término anglosajón para denominar a las mujeres de hombres “cornudos”): Cornudo Científicamente. Me parece muy interesante poder leer sensaciones y emociones de quien directamente vive la experiencia.