Acaríciame, bésame, lámeme… ahí

erogenasNo descubro nada si digo que los genitales son una zona altamente erógena. Clítoris y vagina en mujeres o pene y testículos en hombres, son consideradas zonas primarias en la estimulación sexual. Pero no son las únicas partes que producen excitación. Ni mucho menos. De hecho, podríamos decir que cuando hablamos de sexo como algo físico, todo nuestro cuerpo disfruta. Y si nos fijamos en la parte psicológica, y la sexualidad tiene mucho de eso, entonces el cerebro es nuestro principal órgano sexual.

Centrándonos en lo físico (aunque nunca hay que dejar de lado la parte psicológica del sexo), el cuerpo humano tiene infinidad de zonas erógenas. Pero como tenemos una sexualidad muy centrada en los genitales (genitocentrismo), a veces pasamos por alto esas otras partes que pueden dar mucho juego en la excitación y el deseo. Como en todo lo referente a la sexualidad, estas zonas pueden ser muy particulares de cada uno. Y también hay que tener presente que aunque tradicionalmente los hombres sean considerados más “genitales”, también ellos tienen sus zonas sexualmente estimulantes fuera del pene y los testículos.

Así que hoy quiero reivindicar esas otras partes del cuerpo, tradicionalmente menos acariciadas, besadas, lamidas…, pero muy agradecidas en lo que a excitación se refiere:

– Los pies pueden ser una zona muy erógena. Sentir una lengua entre los deditos o en el tobillo puede ser altamente placentero. Además la planta del pie tiene infinidad de terminaciones nerviosas, muy receptivas a cualquier estímulo.

– El lóbulo de la oreja responde también muy bien a caricias, besos y pequeños mordiscos.

– El cuello y la nuca son zonas muy estimulantes y, éstas sí son tenidas en cuenta en ocasiones.

– Las axilas, grandes olvidadas en las relaciones sexuales cuando son una zona altamente erógena. Son muy sensibles y excitantes pero muchas veces se dejan de lado por asco, desconocimiento o incomodidad.

– De la misma manera, la zona de detrás de las rodillas resulta muy sensible al tacto.

– Y qué decir de la cara interna del muslo. Un masaje tranquilo con las manos subiendo por las piernas y acariciándolas por su parte interna, sin llegar a la zona genital, puede encender, y mucho, el deseo.

– Se puede empezar acariciando y explorando el vientre y la zona de alrededor del ombligo para ir encendiendo poco a poco la pasión.

– En los hombres, los pezones son una zona altamente sensible. Claro está que en las mujeres, también. Pero en nosotras no es una parte que se olvide habitualmente.

Cada uno tiene sus zonas más sensibles y no necesariamente todos coincidimos. Así que explorad vuestro cuerpo y el de vuestra pareja, guiad y pedid sin miedos y sin prejuicios. A saber qué maravillas podéis descubrir.

4 comentarios en “Acaríciame, bésame, lámeme… ahí

  1. Realmente me he llevado una grata sorpresa, porque cuando has empezado a enumerar las zona erógenas no genitales. Me he ido sorprendiendo, ya que efectivamente siempre he utilizado todas esas partes del cuerpo, en mis relaciones sexuales. Como zonas exquisitas, y de impacto en la otra persona, Incluso cuando das detrás de la rodilla y le da risa. Nadie es perfecto.
    Probablemente nunca me he considerado un hombre de una fogosidad capaz de derretir a mi compañera en el momento. Por eso, mis relaciones suelen ser largas, al intentar que se disfrute al máximo; mis manos, mis pies, y mi boca han tenido que ir jugando y viendo por donde encontraba ese pequeño tirón que pega el cuerpo de tu compañera que te dice no te vayas de ahí.

    Y es que, al final el sexo es disfrutar y pasarlo bien, y reírse en medio. Y volver de nuevo a comenzar de otra manera diferente. Si jugabas bien esas cartas se puede tener hasta intermedio.

    Así que me alegra mucho haber leído hoy este artículo. Porque una persona, como yo, que no se valora lo suficiente, cuando ve esto acaba pensando ¡Tampoco soy tan mal explorador!.

    También es cierto que este, que no se puede llamar esfuerzo. Por lo general no lo he visto recompensado por el otro sexo, son incursiones a las que les costaba bastante trabajo llegar.

    Perdona por expandirme tanto en el comentario y gracias.

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    • Hola aprendizd! Me alegra leerte por aquí.
      Por lo que cuentas, estoy segura de que no debes ser un mal explorador. Al contrario. Salir de la zona genital y jugar por todo el cuerpo me parece algo muy positivo y recomendable. Ni todo el sexo está en los genitales, ni todos somos iguales. Así que explorar y conocer, además de divertido, puede ser muy gratificante.
      Muchas gracias por tu comentario! 🙂

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  2. Interesante comentario, el hierbero, que daría para otros artículos. En éste no he entrado ni en higiene ni en prevención (que como el valor, se presuponen) ni en relaciones de pareja. Pero tomo nota como sugerencia! Gracias por pasarte por aquí y dejar tu comentario XL 😉

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  3. Tus sugerencias son buenas y atrevidas, pero olvidas 2 grandes detalles: higiene y prejuicios. En el primer caso, ambas personas DEBEN CUIDAR su higiene íntima. Parece redundante, pero no lo es. Y mucho más en los hombres, sus axilas, sus pies, suelen llevar más de un olor fuerte, por no decir un honguito jodido. Y claro, nadie está libre de eso, como tampoco de contagiarlo sin premeditación. Y por el lado femenino, desde el VPH hasta un pie de atleta. Así que, antes de zonas erógenas, confesar cuál es el estado de su piel. Sin olvidar que aunque la saliva humana sea estéril, la boca tiene una altísima carga bacteriana. Así que, Listerine. Y el otro factor, ya es muy CRITICO. No solo por el lado religioso, que es castrante, sino por el lado cultural en general. Y eso sin contar de alguna mala experiencia previa. Porque cuando empezamos una relación, nos enamoramos de la persona y de su pasado ignorado. Entonces, se dice: ” en el sexo, no hay límites”. Es verdad, pero ¿Y la mente? Pufff!! Desde las chicas que no aceptan follar hasta casarse, hasta las que les gusta dar besos negros o penetrar hombres. Es muy importante que cualquiera sea honesto consigo mismo y después con la pareja en lo que se refiere al sexo. Si soy un tipo normal, que practico lo común y mi pareja piensa igual, pues habrá MUCHO por preparar y descubrir. Pero si soy un tipo “liberal” y mi enamorada acaba de salir de un convento de clausura, pues, por más que la quieras y sea la mujer más buena del mundo, en el sexo, si ella no sintoniza contigo en tu morbo, pues mejor a buscar otra. Lo mismo en el caso inverso.

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