Zonas y puntos erógenos

Todos los viernes en “Esto me suena. Las tardes del Ciudadano García” hablamos de sexo. En la sección de la pasada semana comentamos sobre zonas y puntos erógenos, es decir, aquellas partes del cuerpo que al acariciarlas, besarlas, lamerlas… nos provocan excitación. Los genitales son una parte destacada pero hay más.

En la historia, para seguir hablando del cuerpo, nos fuimos a Japón, a visitar el Kanamara Matsuri o festival del pene de metal.

Finalizamos comentando un par de conceptos y una noticia.

No te pierdas todo esto, en el podcast que enlazo a continuación. A partir del minuto 39.

Acaríciame, bésame, lámeme… ahí

erogenasNo descubro nada si digo que los genitales son una zona altamente erógena. Clítoris y vagina en mujeres o pene y testículos en hombres, son consideradas zonas primarias en la estimulación sexual. Pero no son las únicas partes que producen excitación. Ni mucho menos. De hecho, podríamos decir que cuando hablamos de sexo como algo físico, todo nuestro cuerpo disfruta. Y si nos fijamos en la parte psicológica, y la sexualidad tiene mucho de eso, entonces el cerebro es nuestro principal órgano sexual.

Centrándonos en lo físico (aunque nunca hay que dejar de lado la parte psicológica del sexo), el cuerpo humano tiene infinidad de zonas erógenas. Pero como tenemos una sexualidad muy centrada en los genitales (genitocentrismo), a veces pasamos por alto esas otras partes que pueden dar mucho juego en la excitación y el deseo. Como en todo lo referente a la sexualidad, estas zonas pueden ser muy particulares de cada uno. Y también hay que tener presente que aunque tradicionalmente los hombres sean considerados más “genitales”, también ellos tienen sus zonas sexualmente estimulantes fuera del pene y los testículos.

Así que hoy quiero reivindicar esas otras partes del cuerpo, tradicionalmente menos acariciadas, besadas, lamidas…, pero muy agradecidas en lo que a excitación se refiere:

– Los pies pueden ser una zona muy erógena. Sentir una lengua entre los deditos o en el tobillo puede ser altamente placentero. Además la planta del pie tiene infinidad de terminaciones nerviosas, muy receptivas a cualquier estímulo.

– El lóbulo de la oreja responde también muy bien a caricias, besos y pequeños mordiscos.

– El cuello y la nuca son zonas muy estimulantes y, éstas sí son tenidas en cuenta en ocasiones.

– Las axilas, grandes olvidadas en las relaciones sexuales cuando son una zona altamente erógena. Son muy sensibles y excitantes pero muchas veces se dejan de lado por asco, desconocimiento o incomodidad.

– De la misma manera, la zona de detrás de las rodillas resulta muy sensible al tacto.

– Y qué decir de la cara interna del muslo. Un masaje tranquilo con las manos subiendo por las piernas y acariciándolas por su parte interna, sin llegar a la zona genital, puede encender, y mucho, el deseo.

– Se puede empezar acariciando y explorando el vientre y la zona de alrededor del ombligo para ir encendiendo poco a poco la pasión.

– En los hombres, los pezones son una zona altamente sensible. Claro está que en las mujeres, también. Pero en nosotras no es una parte que se olvide habitualmente.

Cada uno tiene sus zonas más sensibles y no necesariamente todos coincidimos. Así que explorad vuestro cuerpo y el de vuestra pareja, guiad y pedid sin miedos y sin prejuicios. A saber qué maravillas podéis descubrir.