Historias de fetichistas

IMG_9346_web

La mayoría de fetichistas de pies que conozco, y son unos pocos, me cuentan que recuerdan esta atracción desde siempre. Pero recientemente un amigo me comentó que este fetiche le estaba llamando la atención y quería desarrollarlo. Esto rompía mis esquemas. Y como para saber no hay mejor manera que preguntar a los especialistas del tema, lancé una pregunta a mis seguidores fetichistas.

¿El fetichista nace o se hace?

Mi conclusión – no científica – del estudio me ratificó que la mayoría de las veces se recuerda la atracción por los pies desde pequeños. Inicialmente como algo inocente que, más adelante, adquiere una connotación erótica. Aunque también hay quienes por morbo, por descubrir otras cosas o por condicionamiento, experimentan y lo desarrollan más adelante. Son los menos, la excepción que confirma la regla.

Pero lo más interesante de mi pregunta, al menos a mi me lo parece, fueron las respuestas donde los fetichistas narraban sus primeros recuerdos respecto a su fijación por los pies. He aquí una pequeña muestra de historias de fetichistas.

“Cuando yo era pequeño (cálculo desde los 6-7 años) me encantaba hacerle cosquillas en los pies a los compañeras de clase cuando íbamos a nadar semanalmente. En un principio fue solo eso, pero a medida que fui creciendo, dejé las cosquillas y tuve antes mi primera experiencia fetichista, que mi primera experiencia sexual. Desde ahí, he ido aprendiendo a disfrutar con mi fetiche y lo mas importante para mi, hacer disfrutar a la mujer con él.”

“Yo recuerdo que estando en la guardería me gustaba meterme en el parque de bolas para verle los pies descalzos a las niñas, pero no comprendía por qué me producía placer ni lo comentaba con nadie, era una emoción en silencio porque en el fondo me daba vergüenza. Me quedaba observando mientras los demás jugaban.”

“Yo me metía debajo de la mesa del comedor a ver los pies de una prima de mi madre que vivía en París y que siempre llevaba unas sandalias de tacón de vértigo.”

“En mi caso, yo me fijaba desde que recuerdo, desde siempre, en los pies descalzos. Pero no era una fijación muy fuerte. La tenía mucho más por los culos, que sí me atraían, sin saber por qué, y sin saber que eso era sexo. Lo de los pies lo he ido potenciando de mayor, y en relación a cierta sumisión moderada (nada de correas de perro), pero intentando servir a las mujeres.”

“Yo soy fetichista de los pies porque de pequeño mi prima, mayor que yo, me pedía que se los lamiese y besase. Yo lo hacia, obedecía, y la primera vez que tuve la valentía de tocarme me corrí y eso lo recuerdo cada noche.”

footfetish2

“Yo lo tengo desde pequeño, siempre soñaba con miles de plantas pies de mujeres alineados y los besaba todos.”

“El primer recuerdo nítido que tengo en mi mente es meterme debajo de una mesa camilla donde estaban reunidas unas amigas de mi madre y yo les tocaba los pies tendría unos 4 años por cierto los tacones horribles con respecto a los que hay ahora, eran los años 60.”

“Mi fetichismo por los pies se inició, así lo recuerdo yo, en mis clases de judo, a la edad de 6-7 años. Colegio solo de chicos y nuestro profesor de judo vino un día con una amiga suya para dar unas clases… Desde entonces el fetiche de los pies me ha acompañado.”

“Corría tras los pies de mis primas y a los tres años mi tía jugaba con sus pies conmigo y, de hecho, los pies de ella han sido mi mayor fetiche.”

“Yo recuerdo que mi fetichismo comenzó a partir de un sueño. A los 5 años soñé que caminaba por un callejón y de pronto un pie gigante y descalzo me empuja al suelo y comienza a pisotearme. Desde entonces me atraen muchísimo los pies. (aunque con el paso de los años mis fetiches han avanzado y evolucionado conforme he ido profundizando).”

“A mi me vino el amor por los pies femeninos desde los 11-12 años. Además tengo una fijación especial con las zapatillas de andar por casa de señora. A esa edad se reunían en casa las vecinas, se sentaban con las piernas cruzadas, colgaban sus zapatillas del pie elevado y las movían con una gracia que me ponía como una moto. Alguna vecina se dio cuenta y lo hacía especialmente fuerte cuando estaba delante. Fantaseaba con la idea de meter la nariz entre el pie y la zapatilla de aquellas mujeres.”

No penséis que todas las historias son de hombres que les gusta adorar pies, también hay mujeres fetichistas que disfrutan siendo adoradas:

“Yo tengo una dualidad extraña. Desde siempre me he fijado en los pies de todos los de mi alrededor, preferiblemente extraños y preferiblemente en el autobús, feos y bonitos, me daba igual. Me gustaba mirarlos. Y desde siempre he presumido de pies en mi entorno. Ahora me río porque recuerdo cuando de niña yo decía que mi madre era la mas guapa, mi padre el mas guapo, mi hermana la mas simpática y yo la que tenia los pies mas bonitos. Ahora continuo disfrutando cuando los miro y … ¡me encanta que me los adoren!”

Y, para finalizar, otro testimonio sobre el que probablemente sea el trabajo ideal para cualquier fetichista de pies:

“Yo nací siendo fetichista de los pies femeninos y afortunadamente puedo dar rienda suelta a mi fetichismo porque trabajo como dependiente en una zapatería femenina y veo muchos pies al día aunque lógicamente no me gustan todos. Además me arrodillo ante las clientas para probarles los zapatos. Las calzo y las descalzo.”

38 thoughts on “Historias de fetichistas

  1. no sé, tengo un problema, a mi pareja tiene este fetishe, y llegié a disfrutarlo mucho con él, pero siempre sentí que mis pies no los satisfacían, lamentablemente descubrí que era cierto, él mantenía una red social x, con una identidad falsa, dónde agregaba mujeres, para preguntarles por sus pies y pedir fotos, luego encontré en su computadora carpetas con imágenes de pies de chicas que incluso yo conocía, algunas amigas, primas,desconocidas,ex, y eran tanto fotos tomadas por el ( a escondidas de las chicas) como fotos robadas desde facebook, Nosotros llevamos 10 años juntos, pero no doy mas con sus mentiras, cuándo le hablo de ello, solo se enoja y apela a su insatisfacción, hoy él mantiene sus redes sociales con clave oculta y también su celular, cosa que hasta hace 6 meses no lo hacíamos, entenderán que luego de 10 años la confianza debiese ser plena. Por mi que esto llegue hasta acá no más, pero tenemos un hijo y nos amamos, no sé qué hacer. U.U

    Me gusta

  2. Buenos días, entré aquí porque hurgaba en internet sobre el fetichismo de pies.
    Tengo 23 años y soy fetichista de pies femeninos y el tema va; que es desde pequeño que me gustan los pies de las mujeres, a esa edad de 7 años aproximadamente. Recuerdo que mi primera experiencia inocente, la tuve con una amiguita de primaria, estábamos descalzos en el parque y de pronto ella se montó sobre mi y desde entonces comenzó a gustarme algo llamado “trampling”. Claro no sabía que se llamaba así. Luego fue en un parque de McDonald donde le pedía a las niñas ya eso de 9 años que pasaran sobre mi, descalzas… cuando entré a la pubertad me di cuenta de esa atracción sexual que sentía al tocarle los pies a una chica.
    Me gusta acariciar unos lindos pies, besarlos (creo que el olor es desagradable) que me acaricien con ellos… me hace sentir excelente. No soy sumiso, mi orgullo no me lo permite… pero al momento de la practica me comporto con un noble caballero jajaja, no en verdad, lo digo en serio.

    Me gusta

  3. Hola quiero comentar como inicio mi fetiche porque no con todos puedes hablar de eso te ven raro….Cuando tenia como 4 años me ponia muy nervioso cuando se alejaban un poco de mi y tenia miedo que me olvidaran, eso hacia que sintiera exitacion y miedo pero era agradable, despues eso lo cambie porque sentia la misma exitacion porque imaginaba que me encogia y me hacia pequeñito eso me gustaba aun mas. Despues mi prima rocio me cuidaba porque me gustaba ir a su casa a jugar videojuegos, pero sus pies se quedaron en mi mente ella es morena sus pies son morenos pero un poco blancos de abajo, cuando me disponia a dormir imaginaba que yo trepaba por su cama y que era pequeñito y que lamia sus pies, era increible. Nunca pude siquiera tocarlos aun me encantan y ahora mas porque su dedo pulgar es grande y se ve que es chupable. Ahora me encantan los pies de las mujeres de todos aveces me gustan blancos pero al verlas a los pies se ven rojos de tanto caminar y me encantan rojos de las plantas, otras veces morenos y con las plantas blancas eso tambien me fascina.
    Trabajo en una oficina y eso me encanta porque todas las chicas traen zapato de tacon alto, eso no es lo bueno porque es zapato cerrado, lo bueno es que llevan zapatos chanclas zapatos extra para el cansancio, en la mañana huelo las sandalias extra, pero cuando me encanta es cuando se quitan los tacones que traen todo el dia aveces con todo y media o calceta y los guardan en un cuarto para ropa, ahi es donde voy es mi paraiso, huelo el calzado recien sudado y casi me vengo, en veces dejan los dedos marcados y algo de piel de sus deditos, lo mas exitante es cuando escucho que se acercan y puedo ser sorprendido oliendo y lamiendo algunos zapatos.
    Lo mas exitante es cuando alguna mujer mi jefa o mis compañeras me regañan cuando hago algo mal, al principio siento enojo pero despues en mi mente me imagino que me hacen estar a sus pies y besarlos, lamerlos y venirme en ellos.

    Le gusta a 1 persona

  4. Hola Arola, he llegado a tu blog por pura casualidad. Verás, resulta que estoy tratando de encontrar a que tipo de fetichismo pertenezco y no lo encuentro por ningún lado, y mira que llevo un buen tiempo en la pesquisa.
    Para ser claro, tengo muy presente que soy (orgullosamente) un fetichista de pies. De eso no tengo duda, sin embargo, siempre que busco en internet fetichismo, imágenes, o vídeos encuentro cosas que no van con mis preferencias y eso es “lo raro” y lo que hace que esté ahora escribiendo aquí.
    Resulta que me encantan los pies femeninos, (más los de mujeres blancas con dedos largos), pero la parte “diferente” de mi fetichismo es que no me gusta ni excita olerlos, ni besarlos, ni que me pisen, ni que me los pongan en la cara, ni me interesa nada eso en lo más mínimo. Hasta pensarlo me da asco.
    Pero cuándo voy por la calle y veo a una mujer con los pies que cubran mis expectativas, me vuelvo loco. He sido novio de dos de ellas sólo por que me gustaron sus pies. Entonces, mi fetichismo se resume en que me encantan visualmente, pero lo que me gusta más (con toda la seriedad del asunto) es imaginar la sensación de los mismos en mi pene. Eso es por lo que disfruto de los pies, pero nada más.
    Las dos chicas con las que he salido me han hecho footjobs y eso es lo que me prende, lo que me excita al 100%, pero nunca he hecho masajes, ni me lamido ni un sólo pie en mi vida, ni olido, porque te repito, no me interesa. Obvio el olor no me molesta, pero no me encanta como a la mayoría (si no es que todos) de los camaradas fetichistas.
    Entonces no sé si puedo ser considerado un fetichista. ¿Tú que opinas? Me haría muy feliz leerte y saber lo que opinas.
    Recibe un saludo desde México, y muchas felicidades por tu blog y por tu manera de pensar.
    Tengo 20 años.

    Me gusta

  5. Buenas tardes Arola.
    Antes que nada, gracias, y en segundo lugar una reverencia a tus formidables pies.
    Son bellísimos Arola. Mi compañera tiene sus pies muuuuy parecidos a los tuyos. Por lo que si alguna vez te encuentro en algún evento, los recorreré con mirada respetuosa, aunque no exenta de admiración, y un poquitín de deseo de besar esa piel de pies, que no es como la del resto del cuerpo. La piel de los pies es distinta, y los pies limpios y cuidados tienen un perfume distinto al resto del cuerpo, sutil, suave, agradable. Como imagino los tuyos. Shapó a esas bellezas. Suertudo tu compañero.
    Con singular placer he conocido tu blog y tu historia. Soy fetichista de los pies femeninos desde niño, 4 años o antes hay algún recuerdo.
    Va una parte de mi experiencia personal.

    Me declaro fetichista completo del pie descalzo, ya que sólo puedo tener orgasmos entre los pies de una mujer, me excito besando, tocando, lamiendo y chupando todo su cuerpo, pero esècialmente especialmente los deditos de los pies, donde puedo pasar horas sin cansarme, pero a la hora de mi propio placer, sólo culmino con la ayuda de los deditos. No puedo de otra forma, ni siquiera pensando en pies o mirándolos o tocándolos.

    Tengo la suerte de que mi pareja, (40 años) tiene pies a mi gusto, delgados, de dedos largos, uñas delicadas, piel muy bien cuidada y una extraordinaria habilidad para acariciarme con sus pies.

    Nos costó mucho tiempo, para aquellos que estén en pareja y no tengan de su parte todo lo que desearían de ella. Cometí muchos errores y me costó mucho llegar a donde estamos, sin despersonalizarla. Es decir que no se sienta sólo un pie, sino una mujer de lindos pies a la que amo con todo mi corazón y de la que me obsesionan sus pies, que son parte de ella. Les digo a todos los hombres que se puede llegar a una relación como la mía con mucho trabajo, diálogo, franqueza y delicadeza.

    Lo que más me atrae son las mujeres de piernas cruzadas, balanceando un pie en el aire, y de ojotas (o hawaianas, o flip flops), descalzas o con sandalias de tiritas muy finitas, de esas que contienen el pie, pero lo muestran en todo su esplendor. En ese orden, y el calzado balanceándose en la puntita de los dedos, o las sandalias con la pulsera desprendida. Deditos graciosos tratando de impedir que se caiga el calzado: ¿hay un espectáculo mayor que ese?. He llegado a estar horas hipnotizado con un pie femenino balanceándose con elegancia, como invitando a subir a caballito y salir a dar una vuelta.

    ¡Jugar al caballito!, eso es lo que yo hacía cuando era chico.

    Supongo que mi primera experiencia placentera con un pie femenino, tanto visual como táctil fue con una mujer de piernas cruzadas, con mucho de su pie al descubierto y seguramente flip flops. Repensando mi vida, tengo varias experiencias de ese tipo, mujer que veía en esa posición, me subía a caballito de su pie. Digamos que eso, hasta los 7, 8 casi no hay problema, pero a los 12 o 13, ya las mujeres calculo que entran a sospechar.

    Creo que tomé conciencia de mi fenomenal atracción por los pies femeninos con una nana, una morocha trigueña a la que le decía cariñosamente “Baión”. Me acuerdo de ella cuidándome mientras mis padres trabajaban. Veo en mi mente días de lluvia y los pies de mi nana, ella siempre andaba de ojotas, y no se pintaba las uñas, pero me acuerdo de pies delgados con dedos largos y bien formados, uñas grandes y bien adheridas a la piel, suaves y muy limpios, y sus piernas cruzadas y balanceando un pie en el aire. Ese pie colgando y subiendo y bajando delante mío era un misterio profundamente atractivo para mí. Y allí iba yo, con algunos añitos, a montarme a caballito en su pie, que se me antojaba el lugar más cómodo y agradable del mundo.

    Obviamente que a esa edad, sólo tengo recuerdos borrosos. Pero yo me subía a caballito porque de su pie con una sonridsa de su parte, aveces con una invitación. Ella estuvo con nosotros hasta que yo cumplí ocho años, y siempre jugué al caballito cada vez que me quedaba solo con ella. A medida que pasaba el tiempo sentía una cada vez más agradable sensación en la entrepierna cuando estaba a caballito sobre alguno de sus pies donde mi pubis se apretaba con el ico, ico, caballito que musitaba cada tanto.. Me daba vergüenza si estaban mis padres.

    Cuando ella no estaba, o si estaba y venía mi tía Olga, había otro par de pìes para montar. Tía era tan condescendiente como Baión, y bastante más pícara además.

    Mujer alta y bien formada, esas tipo valquiria, redondeada, pero muy bien proporcionadas. Más o menos 1,80 de alto y con unos pies, que…bueno, siempre me dieron vuelta la cabeza. Calza del 40, mucho para una mujer. Pero como es toda proporcionada, los pies también lo son. Pie delgado y largo, dedos largos y bien proporcionados, casi casi perfectos. El dedito que sigue el mayor es un poquito más largo (griego), cosa que me atrae mucho. Y el dedito más chiquito, el que más me gusta chupar, con esa deliciosa curvita hacia abajo, arqueado graciosamente, con una uñita pequeña y redondita. Ella acostumbró simpre pintarse de rojo, o nacarado o bien sin barniz. Pero de la forma que fuera, siempre, salvo en inviernos muy crudos, dentro de su casa siempre anduvo de ojotas con tiritas finitas y cada vez que se sentaba, puf! piernas cruzadas, pie en el aire, balanceándose graciosamente, a un ritmo cadencioso, ni lento ni rápido. Y de chiquito, allí fuí yo, ¡a caballito!. Y ella me deleitaba con ese delicioso caballito en sus pies. A veces yo era medio cargoso, pero nunca se enojó. Me quedaba en su casa después que Baión se fue para casarse.

    La cosa es que ya más grande, entre los 10 y los 13 años era medio como sospechoso subirme a caballito de esos pies espectaculares. Así que me conformaba con hacer los deberes en el piso, acostado panza abajo sobre una manta y con un almohadón bajo el pubis. Mientras, a cincuenta centímetros de mis embelesados ojos, ese pie sobre el suelo me daba la impresión de estar preparado para saltar. Esas uñas a veces rojas (la más linda visión), nacaradas o sin pintar me llamaban a acercarme. Mientras que el otro delicioso pie, casi descalzo, o descalzo cuando se le caía la hawaiana, muy frecuentemente, se balanceaba y me llamaba a montarlo.

    Una vez no pude más, estando ella sentada como siempre, en una poltrona baja, o sea que su pie en el aire, forzado por lo bajo del asiento y por la posición de la pierna, estaba a la altura de mi entrepierna si me paraba.

    Tímidamente, y con una erección brutal para mis trece años, casi imposible de ocultar con el delgado pantalón corto que llevaba puesto, y con la cara que me ardía, me acerqué a mi tía Olga, me monté sobre su pié y le dije:

    ¿Jugamos al caballito tía?

    Ay!, como cuando eras chiquito, me dijo ella riendo…

    Entonces me tomó de las manos y me levantó con la punta de su pie hacia arriba, y sentí sus maravillosos deditos asomando por mis nalgas y su empeine contra mi entrepierna. Fue el acabose, sentí como si una bomba de placer que hubiera estallado en mi cerebro, se conectara instantáneamente con mi virilidad y desde allí me reventara hacia todo el cuerpo. Nunca había tenido un orgasmo ¡fue el primero de mi vida!, pero me marcó para siempre. Fue el placer más intenso que alguna vez haya sentido, fue único, irrepetible y confirmó mi sexualidad con los pies de las mujeres.

    Mi tía se sorprendió tanto que me soltó las muñecas, se cubrió la boca con las manos, mientras todo su rostro se reía, pero no de burla, de sorpresa. Por movimiento reflejo, se tiró hacia atrás, contra el respaldo del sillón, por lo que su pierna se levantó más arriba, y su pie me dio una segunda sacudida en las entrañas, por lo que el trabajo involuntario de los pies de mi tía Olga fue completado exitosamente.

    Mientras yo me ponía rojo como un tomate y sentía mojado el pantalón en la parte de adelante, ella sacó su hermoso pie de donde lo tenía, descruzó sus piernas y acercó su cara a la mía. Yo estaba austadísimo.

    Me tomó de las manos, me dijo que no me preocupara y que lo que me había pasado era normal para un varoncito de mi edad, aunque no debía ocurrir con entre tía y sobrino.

    Se acomdó en el sillón, me invitó a que me sentara en el que estaba al frente y me preguntó si podíamos hablar. Mientras tanto volvió su pie a la posición que a mí tanto me gustaba. Se rió de nuevo al ver mis ojos clavados en su pie descalzo y me dijo:

    La verdad es que ni necesito preguntarte si te gustan los pies de las chicas. Con la forma en que me mirás a mí y a otras mujeres con los pies descalzos, y lo que acaba de pasar…

    Se quedó mirándome y me dijo que ese iba a ser nuestro secreto, que ella no se lo iba contar nunca a nadie, pero que no volvería a pasar nunca más entre ella y yo. Me dijo que me entendía y que iba a guardar mi secretito, incluso estaba dispuesta a que yo le preguntara cosas sobre lo que sentía sobre los pies de las chicas. No le iba a molestar que yo la mirara, pero que tratara de que nadie se diera cuenta. Y que si alguna vez me ponía de novio con una chica, que tratara de ser discreto hasta que supiera que no me iba a llevar un chasco. Que no se lo contara a nadie que no fuera de confianza, porque se iban a reír de mí. Me contó que había hombres que les gustaban otras partes del cuerpo de las mujeres, y que a mí me había tocado una que no era común. Pero si para mí era la más linda y excitante, que me quedara tranquilo, que mujeres de lindos pies sobraban en el mundo.

    Cumplió su palabra, nunca más ocurrió nada. Salvo las miradas mías de siempre a sus incomparables pies, y sus ojos cómplices cuando estábamos juntos y venían de visita sus amigas, especialmente en verano…

    A veces le conté de chicas de las que me gustaban sus pies, y tuve su comprensión y consejo, y hasta alguna picardía como que les pidiera jugar al caballito…

    Bueno, Arola, espero no haber sido tedioso. Esta es mi historia, que continúa entre los pies y el amor de mi compañera, con sus pies mellizos de los tuyos.

    Un delicado beso en el empeine de tu pie derecho.

    Fabián

    Me gusta

  6. Mi experiencia fetichista arrancó apróximadamente a los 4 años cuando una amiga de mi hermana iba a estudiar cosas para la universidad… Era en verano y ellas andaban descalzas por la habitación y yo ahí presente mirandole los pies de la amiga de mi hermana (no recuerdo si eran bonitos) pero si sé que con 4 años ya sentía una erección con tan solo verlos, y como era un niño descaradamente se los tocaba y la amiga de mi hermana se dejaba pensando en que yo solamente jugaba con sus pies o vaya a saber si sabía al respecto de porque tanta atracción sentía yo por los pies.
    Otra experiencia muy linda de la infancia fué cuando una prima que en ese entonces tenía 15 años y yo unos 8… se quedó a dormir en casa, habiamos mirado tv hasta que se hizo la noche, era hora d dormir y bueno, no dormí en toda la noche hasta escuchar algún ronquido de ella o síntomas de que esté bien dormida para así disfrutar de sus pies… Lo pude hacer y todo de manera muy ingeniosa, me fui lentamente a olerle los pies y suavemente apoyaba la punta d mi nariz en sus plantas para saber si estaba realmente dormida o no a lo que minuto a minuto me fuí dando cuenta que NO. Inmediatamente empecé a lamerlos suavemente hasta que mi exitación era demasiada a punto que los dejé mojadísimos de tanta devoción con la que lo hice…Ya con el pene super mojado en la punta me decidí por frotarlos en la planta y era tal la excitación que solo se la fregué 10 segundos y me vine todo por la sabana… Recuerdo que despues me dormí como un angelito y al otro día ella preguntaba porque la sabana estaba húmeda xD Yo me hacía el desentendido y en fín nadie sospecho nada de lo mio y fué la experiencia más hermosa de mi vida… Ahora de grande quiero volver a repetirla pero ya es más díficil , saludos desde Argentina 🙂

    Le gusta a 1 persona

  7. Yo lo recuerdo desde pequeño, desde siempre. Empecé masajeando los pies de mis primas sin saber muy bien por qué….pero me gustaba. Luego de más mayor comprendí que era excitación sexual. Ahora me encanta y lo disfruto con mi pareja, enriquece la vida sexual de un modo delicioso.

    Le gusta a 1 persona

  8. HOLA SOY MIGUEL DE ARGENTINA,, YO ME CONSIDERO UN ENFERMITO DE LOS PIS FEMENINOS,, DESDE MI INFANCIA DE MUY PEQUEÑO,, ME GUSTARON LA PLANTA DE LOS PIES,,, SIEMPRE BAJO LAS SABANAS BUSCABA DE TOCAR LOS PIES DE MI TIA,, Y PRIMAS,, ALLI TENDRIA YO CUATRO AÑOS,, MAS O MENOS,, DESPUES,, fui creciendo,, y a los seis años,, recuerdo bien puntal, cuando mi maestra de primer grado se paseaba por las filas dentro del salon de clases, a veces llevaba puesto unos zapatos clasicos rojos terminados en punta,, y detras abiertos,, que permitian ver el talon cuando caminaba,, entonces yo a proposito arrojaba algun bollito de papel,, para que ella los pisara,,y fueron pasando años,, tambien con amigas de mis primas,, cierta vez,, habian enserado el piso y cerraron la puerta de aquel cuarto donde se reunian,, a escuchar musica,, y entonces habian dejado el calzado todo detras de la puerta,, y ellas estaban descalzas dentro,, del cuarto,,entonces yo del lado de patio donde estaban esos calzados al lado de la puerta aproveche para lamer todos esos calzados,, me volvia loco de exitacion,,, habia de todo,,, tierrita pegada,, talco,, pastitos pegado,, me lami todo,,, pasaron los años recuerdo que iba a las discos y habia un lugar que bailaban descalzas y dejaban el calzado cerquita de ellas,, y lograba disfrutar de tocar esos calzados que me volvian loco,, y verlas bailar descalza disfrutar de esas plantas,, me volvia loco,,, porque veia el poder de seduccion de esos pies maravillosos bailando, tambien he disfrutado de ver a una mujer hablar en una cabina por telefono,, y en verano jugar con el calzado mientras estaba parada hablando,,, es decir sacar y ponerlos,,, levantar el talon y dejar caer el calzado para poder disfrutar de ver la planta como se despegaba de la plantilla,, tuve una novia que era mi ama,,, me pisaba,, refregaba sus pies en mi cara,, y me amaba porque yo siempre era un tierno total con ella y la dejaba hacer todo lo que ella queria,, los pies es algo increible,, ademas es hermoso porque lo disfrutas en todos lados,, hay momentos que hay mujeres cenando en un bar,, y tiran las piernas para atras sentadas,, cruzan un pie arriba del otro y dejan cader el calzado,,, y estando en otra mesa podes disfrutar de todo ello,, y lo increible que jamas una mujer haciendo eso ,, pensaria que puede volver loco a un hombree,,, bueno amigos les mando un abrazo de aqui de argentina,, !!!!

    Le gusta a 1 persona

  9. Recuerdo que mi fetichismo hacia los pies inicio en la primaria, tendría como 6 o 7 años, recuerdo que veía a mis amigas en bailables de día de las madres usando zapatos sin calcetas, y yo sin saber lo que era una excitación, eso me provocaba, ver el empeine y el tobillo, eso me gustaba mucho, y en la calle ver a alguna mujer así con su tobillo descubierto me encantaba, después fue creciendo mi interés hacia ello, ya que era algo que me causaba pacer, eran tiempos de calor, y veía a mis vecinas, primas, que usaban pulseritas de plata o de hilo en el tobillo, y eso provocaba una excitación al 100, ya que a lo largo lo que se me hace muy sexy es el tobillo, y así me la pase hasta que iba en la preparatoria, no ponía atención a lo demás solo me enfocaba en el tobillo y que trajeran pulseritas, después de un tiempo y ya en la universidad, aborde mas sobre el tema y porque tenia cierta atracción hacia esta parte de cuerpo femenino, investigue y leí casos de millones de fetichistas como yo, pensaba que era una enfermedad o algo asi, pero asi como a muchos les gustan las nalgas o los pechos, así a un fetichista, se me hacen muy sexys los pies de una mujer, después, me fijaba ya en el pie por completo, en las uñas, en los dedos, y si algo me excita mucho mas de todo lo anterior, es que el pulgar del pie es el que para mi delimita lo sexy de los pies, si tienen los dedos feos o descuidados, es el peor recuerdo que puedo tener de unos pies femeninos, pero en la universidad, uffff…. me deleitaba tanto con ver a las chicas con sandalias, pulseritas en el tobillo, y me mata que usen anillitos en los dedos, ademas de pintarse las uñas, eso me mata al 100, y el uso de zapato tipo flats con esa pulserita se me hace demasiado sexy, así fue como desarrolle mi gusto por los pies, y actualmente con mi novia, me saque lotería, ella es muy guapa, y descubri tambien que le encanta que le acaricie los pies, al principio pensé que eran cosquillas, pero me confeso que eso la mata, mi experiencia fetichista con ella es al 100, ademas que ella cuida mucho sus pies y los adorna con mucha coquetería, ademas de que pienso que ella también es fetichista, se le hacen sexys las pulseritas en el tobillo, los anillos y lo que le mata es que termine en sus pies, algo difícil de creer por parte de una mujer pero nunca pensé que a mi novia le gustara lo mismo que a mi, ya llevamos 3 años juntos y creo que le encanta esto al igual que a mi.

    Le gusta a 1 persona

    • Gracias Jhony por contarnos tu experiencia. Me alegra que puedas vivir y disfrutar tu fetichismo de una forma tan bella. Y sí, igual que a muchos les gustan los pechos o las nalgas, a muchos os gustan los pies y no por eso sois raros. Al fin y al cabo, todo el cuerpo humano puede ser muy erótico. Un saludo.

      Me gusta

  10. Mi amor por los pies empezó de chiquito, mi madre, mi tía me comentaban q iba bajo la mesa y les tocaba las plantas de los pies a las mujeres. Ya en épocas de colegio primario me gustaba cosquillear los pies de mis compañeras, A mis 12 años mas o menos ya empece a sentir una excitación al ver pies desnudos sobre todo de mujeres mas grandes q yo,y me preguntaba que suerte tiene la persona que puede hacerle cosquillas…. recuerdo casos como verles los pies a profesoras bajo el escritorio o sentarme en bancos de plaza solo para ver alguna mujer que estuviese mostrando alguna parte desnuda de sus pies. Hoy en dia mucho mas grande con varias experiencias con pies, ya casado con una mujer q no es fanática pero entiende que me gusta hacerlo y me ofrece sus pies para masajes, acariciarlos, mordisquearlos y cosquillearos un poco, ya que tiene bastante sensibilidad en ellos. Gracias por dejar compartir mi experiencia.
    Saludos desde Argentina .

    Le gusta a 1 persona

  11. Yo no se en realidad como ni cuando creo que empezo un par de años atras, en si los pies no me atraen mucho sino las cosquillas,y los pies por ser una parte con ellas……… se ha convertido en una de mis fantasias y lo digo asi x q dificilmente le cuento a una mujer al respecto de mi fetiche…

    un saludo a todos

    Le gusta a 1 persona

  12. Desde pequeño me atraían los pies femeninos, me llamaban la atención los pies de mis maestras de escuela primaria sobre todo de una maestra que vestía con medias negras de nylon, soñaba con poder besarle sus pies, veía como se quitaba su calzado debajo del escritorio o jugaba con su zapato a medio quitar y me perdía mirando ese espectáculo tan excitante

    Le gusta a 1 persona

  13. mira yo comencé como a los 6 0 7 años le besaba los pies a mis hermanas dormidas, luego a los 10 a una familia que visitamos en familia una amiga yo me acerque a su pies eran bellos, yo no sabia bien que me pasaba, desde ese tiempo hasta ahora he tenido muchas experiencias fetichistas de pies, y todas las he disfrutado mas que hacer el amos con una mujer, pd soy heterosexual

    Le gusta a 1 persona

  14. no recuerdo cuando comencé a ser un apasionado de los pies, concretamente, y no se si habra variantes dentro del fetichismo de pies, me encantan los pies con venitas en el empeine, con un puente muy pronunciado y que quedan al descubierto con unos tacones bonitos y bien altos, me encanta!!

    Le gusta a 1 persona

  15. Lo mio empezó con 6 años mi padre jugaba conmigo lamiéndome y jugueteando con mis pies . No recuerdo mucho pero yo lo sentía como un masaje, desde entonces según me fui haciendo mayor el dejo de hacerlo creyendo que yo no lo recordaba……
    Años más tarde comenze a sentir atracción por hacer eso, con el tiempo fui investigando y me di cuenta de que estaba empezando a desarrollar un fetichismo . Descubrí que esto se adquiere debido a sucesos que han pasado en nuestra vida y que han ido evolucionando dando lugar a esto. He ido pensado y he logrado reducir mi fetiche homosexual y eliminarlo para siempre. Actualmente me gustan las mujeres

    Le gusta a 1 persona

  16. Yo mantengo una relación amor/odio con los pies. De pequeña tenía muchas cosquillas y nunca dejaba que me los tocaran… y ahora cuando me los acarician, chupan, muerden etc. no consigo relajarme al máximo… creo que inconscientemente temo que mi pareja pueda empezar a hacerme cosquillas en la planta de los pies. Y sin embargo adoro que me acaricien, besen etc. los tobillos, pantorrillas, corvas… siempre hacia arriba… por no hablar de la irresistible atraccion del perfil de unos pies sobre unos negros tacones de aguja o dentro de unas zapatillas de baile rosas. Lo del color también es un mundo aparte ¿no te parece?

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s