¡Ooh, el falo!

El monolito Kharkhorin en Mongolia

El monolito Kharkhorin en Mongolia

El otro día por la noche, ya en la cama, me puse a pensar en penes. Si bien la masturbación es fantástica para conciliar el sueño, no tenía en mi cabeza “esos” penes, sino el por qué se le da tantísima importancia al miembro viril. Esta forma de llamarlo ya es muy explicativa.

Aunque muchos tendemos a quitarle protagonismo al pene, sobre todo en lo vinculado a la sexualidad, es innegable que en general sigue imperando la visión falocéntrica. En lo que respecta al sexo es fácil entender que tradicionalmente era el hombre el que mandaba en el placer, de hecho a las mujeres se nos negaba incluso que pudiéramos tenerlo. La penetración se convertía, entonces, en la práctica estrella y el pene, en su protagonista. Aunque las mujeres ya vamos gritando que tenemos clítoris, seguimos arrastrando esa visión masculina del sexo.

Pero, realmente, el pene no es solo un atributo sexual. Es un símbolo de poder. Y, es más, en ciertas culturas, fue considerado un amuleto. Seguramente todo viene de lo mismo: el patriarcado, esa visión de que la autoridad es ejercida por el varón. Y qué mejor para caracterizar a un hombre que su verga (léase la frase anterior con cierta ironía, aclaro). Contra más grande, más poder. Y aunque algunas cosas – pocas – hayan cambiado, seguimos arrastrando esa visión masculina de la sociedad.

El culto al falo viene de lejos. De hecho, se encuentra presente en casi todas las culturas antiguas. En la Antigua Roma, por ejemplo, tenía una doble función: era un símbolo de fertilidad y protegía contra el mal de ojo. Se han encontrado amuletos con forma de pene, llamados Fascinum, muy usados en la sociedad romana. También se hacían relieves en forma de pene en construcciones para proteger contra los males. Incluso hay quien dice que el gesto de hacer la peineta viene de la sociedad romana y era un intento de simular el pene con la mano como mecanismo de protección. Parece ser que los romanos eran muy supersticiosos.

Fascinum, amuleto con forma de pene.

Fascinum, amuleto con forma de pene.

Vamos a ir lejos, geográfica y temporalmente. En el mes de abril se celebra en Japón el Kanamara Matsuri, una festividad que rinde culto al pene. La tradición se remonta al siglo XVII, cuando se multiplicaron las enfermedades de transmisión sexual de forma alarmante entre las prostitutas y éstas, a falta de otros remedios, alzaron sus plegarias y pidieron protección al pene. Actualmente se sigue celebrando con poco vínculo ya con sus raíces de culto y rezo por la salud.

Kanamara Matsuri,

Kanamara Matsuri, fiesta de culto al falo.

Y pensar que en nuestra sociedad actual la visión de un pene es habitualmente censurada. Con lo bonito que sería ver falos por todas partes protegiéndonos de los males. En fin, permitidme el delirio.

El poder, el sexo, la masculinidad… nos llevan a la tan manida pregunta que tiene obsesionado a medio mundo. ¿El tamaño importa? Tanto se ha escrito al respecto que, como diría Escarlata O’Hara, ya lo pensaré mañana.

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