Orgullo de resaca

40 años de orgullo

“En algún lugar más allá del arco iris los sueños se hacen realidad”, cantaba Dorothy en “El Mago de Oz”. Por eso el arco iris es la bandera LGBT. En los años 50, “ser amigo de Dorothy” era un código utilizado por la comunidad norteamericana para manifestar que se era gay. Dorothy tenía un grupo de amigos “raros”. Reivindicando la diferencia.

Sigue leyendo

El lado bi de las mujeres

¿Te gusta ver a dos hombres juntos? Esta es una pregunta que me han hecho varias veces, habitualmente hombres. Aclaro, para empezar, que soy mujer heterosexual y respondo: sí, me resulta morboso ver a dos hombres teniendo sexo juntos. Y si son dos hombres muy, digamos, “masculinos”, más aún.

Imaginemos la situación inversa. Quiero decir, un hombre heterosexual ante una escena de dos mujeres juntas. Damos por hecho que nuestro amigo estará encantado. ¿Por qué es así? Quiero decir, primero, por qué asumimos que la fantasía erótica del 99% de los hombres heterosexuales es ver/estar con dos mujeres a la vez. Y, por otro lado, si en los hombres está tan claro, ¿por qué en el caso de las mujeres lo preguntamos?

lesbianas3

Siguiendo por esta vía, pienso también en las imágenes de dos mujeres, en actitud más o menos sexual, que se pueden ver sin buscarlas específicamente (bueno, confieso que mis redes sociales no son del todo inocentes, según quien sí tendrá que buscarlas un poco más, aunque tampoco demasiado). Es más habitual ver fotos de dos mujeres que de dos hombres en situación similar. Hay quien argumenta que “es más bonito ver a dos mujeres juntas” o “que las mujeres tenéis un lado bi más desarrollado“. ¿Si? Puede. O puede que no.

A mi me parece muy bonito ver a dos hombres besándose, siendo cariñosos, teniendo sexo. De la misma manera que prefiero un trío con dos hombres que con dos mujeres y mejor aún si ellos juegan también entre si y no solo conmigo. Pero ciertos hombres no pueden soportar ni tan siquiera el pensar en el simple roce de otro genital masculino. A las mujeres (a algunas al menos) parece que eso nos preocupa menos.

gaysQuizás es que aún pesa la educación de “eso es de maricones”. O puede que estemos poco acostumbrados culturalmente a las demostraciones públicas de afecto entre varones. O tal vez seguimos arrastrando todavía muchos estereotipos. Lo cierto es que en otras épocas y en otras culturas el contacto físico entre hombres se vivía y se vive de otra manera, de forma más natural.

Las mujeres hemos tenido (y seguimos teniendo) muchas represiones en lo que al sexo se refiere. Pero en otros aspectos somos un poco más flexibles y abiertas. Aunque no me gusta generalizar, así que ni todas así, ni todos asá.

Por cierto, no os sorprenderá si os digo que a veces veo porno para gays, ¿verdad? Es que en el cine de adultos para heterosexuales nunca se ven dos hombres interactuando. Dos mujeres, sí. Claro.

Ni heterosexual ni homosexual, sino todo lo contrario

tendenciassexuales

Michael Stipe, el que fuera lider de la banda R.E.M., decía en una entrevista: “Respecto a mi sexualidad solo pienso decir que, desde que el mundo no es sexualmente binario, me siento mucho más a gusto”  Durante muchos años, las personas simplemente nos sentíamos atraídas o, mejor dicho, debíamos sentirnos atraídas por personas del sexo opuesto. Y, claro, eso es reducir mucho el asunto. Ni tan siquiera añadiendo la homosexualidad estaría completo porque hay un porcentaje de población que se sienten atraídos por ambos sexos en diferente medida. Por ello, lo mejor es acercarse a las tendencias sexuales con la mente abierta y pocos prejuicios.

Ya lo dijo el sexólogo Alfred C. Kinsey, pionero en estudios sobre orientación sexual a finales de los años 40 del pasado siglo, cuando publicó la escala que lleva su nombre y que clasificaba a la población en 7 niveles. El 0 era la heterosexualidad al 100% y el 6 la homosexualidad al 100%. Y los cinco niveles restantes, donde se situaban la mayoría de personas según las encuestas de Kinsey, correspondían a tendencias mixtas en la sexualidad. Estas controvertidas conclusiones fueron refutadas y también reafirmadas por estudios posteriores. Quizás hoy en día sus resultados no son considerados fiables por la poca representatividad de la muestra escogida, pero su estudio tuvo el valor de mostrar de forma clara que el mundo no es sexualmente binario.

La orientación sexual es compleja y variada. Y como nos gusta poner, a veces innecesarias, etiquetas, hablamos de heterosexuales, homosexuales, bisexuales, heteroflexibles o bicuriosos (en heterosexuales, cierta curiosidad sexual por el propio sexo), homoflexibles o heterocuriosos (homosexuales con curiosidad por el sexo opuesto) y hasta de pansexuales, que sienten atracción por otras personas, independientemente de su sexo y género.

Pero más allá de quienes definen claramente sus gustos, y para rizar el rizo, están los casos de quienes en una determinada situación pueden sentir curiosidad. Una mujer, por ejemplo, a la que le atraen los hombres, pero que en un momento concreto en que la atmósfera está sexualmente cargada, puede besar, tener sexo oral y otras experiencias con mujeres. Algunos pensarán que eso es más habitual en mujeres. Pero eso es, creo yo, simplemente una idea socialmente preconcebida. Conozco hombres heterosexuales que tienen cierta curiosidad por hacer, por ejemplo, una felación. ¿Los convierte eso en bisexuales? No necesariamente. Posiblemente ese hombre o esa mujer no estaría con alguien de su mismo género a solas.

Los gustos a nivel sexual son complejos y no hay que limitarlos. Si hay un interés, ¿por qué no llevarlo a cabo? En el momento preciso y con la persona oportuna. No hay que cerrar la mente porque se clasifique la sexualidad en unos determinados y estrictos tipos. Lo bonito en el sexo es probar, jugar, disfrutar y no encerrarse en ningún armario, sea el que sea.

Por cierto, en otra entrevista Michael Stipe declaró ser un 80% gay y un 20% heterosexual.