Sexo y oído

Los sentidos son muy importantes en el sexo. Entre ellos destaca el oído. ¿Por qué nos excitan los estímulos auditivos? ¿Qué podemos decir durante el sexo? ¿Qué es el dirty talk? ¿Cómo afecta la música? ¿Y los gemidos?

El oído fue el tema principal de la pasada sección de sexo del programa de Radio Nacional de España, Esto me suena. Las tardes del Ciudadano García.

También hablamos de Helmut Newton, reconocido fotógrafo erótico del siglo XX que nos estimuló la vista.

Autorretrato con esposa y modelos (Helmunt Newton, 1981)

Autorretrato con esposa y modelos (Helmunt Newton, 1981)

Y más cosas que puedes escuchar en el podcast que encuentras pulsando en el siguiente enlace. A partir del minuto 37:20.

Canciones para practicar sexo

¿Sois de los que no concebís una velada sexual sin música de fondo? Según estudios publicados recientemente, la música activa las mismas zonas de placer en el cerebro que el sexo. No es de extrañar, entonces, que la música nos acompañe en momentos especiales de alegría, disfrute o relajación. No tengo claro que unir ambas pasiones, música y sexo, cause doble placer pero a lo mejor esa melodía de fondo es una buena manera de empezar a segregar hormonas, predisponga y sume para llegar al clímax.

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Sexo al oído

Estaban teniendo relaciones sexuales y ella preguntó “¿estamos haciendo el amor o follando?”, él dijo “qué más da como lo llamemos”. Y siguieron, sin hablar. Pero no daba igual. Ella se quedó con ganas de que él le hablara sucio.

sexoyoido

El oído, como órgano sensorial que es, nos hace sentir. Usar determinadas palabras puede resultar excitante al conseguir estimular la liberación de dopamina, neurotransmisor que juega un papel importante en la excitación sexual. Así que en las artes amatorias es importante qué se dice, cómo y cuándo. Parece que las mujeres nos excitamos más por el oído que los hombres. Y que ellos son más visuales. Sea en mayor o menor porcentaje, todos los sentidos juegan en el sexo.

Desde palabras cariñosas hasta un lenguaje más vulgar. Dicen que a los hombres les excita que se diga su nombre. Y que a las mujeres nos gustan los halagos sinceros o que nos digan cuánto nos desean. Todo tiene cabida. Incluso hay quien especifica que es mejor susurrar al oído izquierdo, ya que ciertos estudios señalan que se recuerdan más de un 70% de términos emocionales cuando se escuchan con el oído izquierdo y un 58% cuando es con el derecho. Esto es así porque el lado izquierdo está controlado por la parte emocional del cerebro.

Si de hablar y sexo se trata, quiero recuperar la petición de ella al inicio de este artículo: el hablar sucio o dirty talk. Se trata de usar un lenguaje soez durante el sexo. Las palabras tienen connotaciones y aunque sean sinónimas, no significan exactamente lo mismo. Precisamente ese matiz es el que potencia la excitación. Y es importante el momento en que se usan. Así, llamar “puta”, puede agudizar la experiencia. Pero dicho inoportunamente, puede convertirse, en un potente inhibidor.

Si uno busca dirty talk en internet, aparecen bastantes artículos, dirigidos a mujeres, con expresiones a usar para hablar sucio en la cama y hacerlo bien. Yo me imagino a esa chica, cohibida pero con ganas, memorizando la frase, pensando (y agobiándose), “¿La digo ahora? ¿Mejor más adelante?” Y deshaciéndose de ella cuando puede, sintiéndose, quizás, ridícula. A mi me parece que todo ha de ser más natural y fluido. Si te apetece y te gusta déjate llevar y saldrá. A lo mejor no dices esa frase de manual, pero será una frase tuya. Y no hay nada más sexy que ser uno mismo.

Los estereotipos nos dicen que ellos están deseosos siempre de que la mujer use determinado lenguaje. Y somos nosotras las que tenemos más reparos. Pero no siempre es así y, por ejemplo, la conversación del principio está basada en hechos reales.

En definitiva, habla sucio, romántico, tierno o apasionado. Pero habla. O gime o jadea. Porque el oído es importante en el sexo. Aunque tampoco hay que pasarse. En el punto medio está la virtud.