¿Y si disfruta más con la otra persona que conmigo?

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Cuando una pareja se plantea hacer un trío pueden surgir varias dudas iniciales, algunas son referentes a aspectos de organización práctica (dónde encontramos a esa tercera persona o la gestión de los preservativos, entre muchas otras) y hay otras relativas a aspectos más emocionales. Quizás el más importante de todos ellos sean los celos.

Voy a dar por hecho que los dos componentes de la pareja tienen ganas de incorporar a una tercera persona, que no hay presiones insistentes de una parte a la otra. Ambos están convencidos de que eso es lo que quieren, que va a mejorar su vida sexual, va a aumentar su complicidad como pareja y les va a permitir, por un rato, evadirse de la rutina. Pero todo y con esto, pueden aparecer ellos, los celos. ¿Me afectará ver a mi pareja con otro/a? ¿Será la otra persona mejor en la cama que yo? ¿Y si disfruta más que conmigo?

Normal, todo eso es normal. Los celos pueden ser una manifestación de miedo, de inseguridad, de envidia. No nacemos sabiendo gestionar nuestras emociones, a veces aparecen de improviso y ni intuimos por donde pillarlas. En estos casos, cuando surgen este tipo de sentimientos en una pareja que quiere explorar otras opciones sexuales, lo imprescindible es la comunicación. Hablar abierta y sinceramente sobre cómo nos sentimos será el mejor remedio para resolver dudas, paliar inseguridades y mitigar miedos.

Hasta aquí he hablado del pre-trío, pero no hay que olvidar el durante. A ver, sois tres personas y ninguna de ellas ha de sentirse fuera de lugar. Es igual la combinación que sea y si todos interactúan entre todos o no, la cuestión es que cada uno tiene ahí un papel igual de importante y merece atención y dedicación. Está claro que la complicidad con la propia pareja es mayor que con la otra persona, pero ésta última está ahí para aportar algo. También puede resultar que ese nuevo miembro temporal, que es la novedad, nos interese más. Pues a moderarse tanto en un caso como en el otro. Si todos estamos atendidos, hay menos cabida para posibles celos e incomodidades.

Hay una palabra poco usada (de hecho la RAE aún no la recoge) pero de significado muy bonito: compersión. Se trata de un estado empático de felicidad y deleite experimentado cuando otro individuo experimenta felicidad y deleite. Se usa especialmente en el poliamor para describir si una persona goza de sentimientos positivos cuando su pareja disfruta de otra relación. En definitiva, es lo opuesto a los celos.

No escogemos lo que sentimos en cada momento. No siempre nos gustarán nuestras reacciones más emocionales. Pero no hay que huir de ellas porque cuando las reconocemos y aprendemos a tratarlas nos ayudan a conocernos y a crecer un poco más.

También os digo, por mi experiencia personal, que luego, una vez estás en faena, si las cosas se han gestionado bien, no hay para tanto. Generalmente son más las comeduras de cabeza que nos hacemos que el hecho en sí. Que ver a tu chico/a con otro/a no es un trauma ni tiene por qué afectar a vuestra relación. Tu pareja no se va a enamorar de otro/a por disfrutar un rato en la cama, lo que posiblemente pasará es que se enamorará más aún de ti por permitirlo y confiar de esa forma. Después volveréis al día a día con bastante más complicidad y algo excitante que recordar.

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