Cuando el sexo es un problema

Siempre se habla de sexo como de algo placentero (que lo es), pero para algunas personas el sexo puede ser un problema: porque no lo disfrutan, porque se sienten presionados, porque causa dificultades en la pareja…

En mi sección semanal de radio en Esto me suena de RNE, hablamos de algunos de los problemas más habituales.

En la historia, descubrimos el Papiro Erótico de Turín (pulsa en la imagen para verlo más grande).

Papiro Erótico de Turín
Vocabulario y acabamos con música para tener sexo.

Puedes escuchar el podcast en el enlace siguiente. A partir del minuto 38:40.

Corta la etiqueta (sexual)

cortar etiqueta2

Si eres hombre y te atraen las mujeres, no hay duda, eres heterosexual. Si lo que te gustan son los hombres, entonces, homosexual. Pero si no es exactamente así, sino que tienes una ligera atracción hacía las personas de tu mismo sexo, eres heteroflexible o bicurioso. Si es a la inversa, es decir lo que predomina en ti es la atracción a personas de tu mismo sexo pero te llaman la atención los del opuesto, eres homoflexible. Ah, no, que te interesan hombres y mujeres por un igual, pues bisexual eres. Y si quieres huir de tantos nombres y simplemente decir que te agradan las personas, así en general, no te preocupes porque hay una etiqueta también para ti: pansexual.

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Ser “sex positive”

sexpositive

Ser “sex positive” no significa que yo quiera tener sexo contigo, con todo el mundo o con nadie.

Hace unos días me preguntaron si tenía algún artículo escrito sobre el movimiento “sex positive”. Mi respuesta fue que todo mi blog es “sex positive”. Pero no tenía nada en concreto que describiese este movimiento, que es una forma de entender la sexualidad, que es como yo la entiendo y como intento transmitirla en mis artículos.

El movimiento “sex-positive”, la expresión sexo positivo apenas se usa para este concepto, promueve una visión de la sexualidad abierta, libre, respetuosa, que anima a la experimentación basándose en el sexo seguro y en el consentimiento. Quienes convenimos con este movimiento no juzgamos las prácticas de los demás, al contrario, aplaudimos que cada uno pueda buscar el placer de manera libre y siguiendo sus propias preferencias, superando, cuando así sea, la norma social.

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Cuando el sexo no interesa

Imagen de aceupyoursleeve.tumblr.com

Imaginemos el deseo sexual en un continuo que va entre 0 y 10, donde 10 sería la puntuación máxima. Quizás quiénes me leéis diréis que estáis en la mitad superior de la línea, eso es lo más habitual. Pero también hay gente que se sitúa en los números inferiores, es decir que no sienten atracción sexual hacia otros. Son los asexuales y no tienen que estar necesariamente en el 0 (ausencia), sino que también pueden sentir un bajo interés. Ese bajo interés puede traducirse en que puedan llegar a sentir cierta atracción solo en el caso de que haya una relación afectiva (porque sí pueden enamorarse). O que puedan masturbarse con fantasías. En otros casos, ni tan siquiera se busca tener relaciones de pareja. Pero no son antisexuales, esto es, no están en contra del sexo por verlo como algo malo o sucio. Simplemente es un tema que no les interesa.

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Mi despertar a la bisexualidad masculina

Me alegra hablar en mi blog sobre la bisexualidad, quizás una orientación menos comprendida que otras. Y voy a tratar el tema gracias a un artículo escrito por @ilovelingerie_, fiel lector y colaborador, que nos abre su corazón para explicar cómo fue su depertar a la bisexualidad masculina. Los hombres bisexuales se enfrentan incluso quizás a más cuestionamientos:  que si son menos hombres, que si en el fondo son homosexuales, que si son unos viciosos que les gusta todo… Fuera mitos y prejuicios.  Y, sobre todo, ¡gracias por compartir tu experiencia!

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Mi despertar a la bisexualidad masculina

bisexualDesde que era adolescente, sentí una gran curiosidad por todo lo relacionado con el sexo. Durante mi pubertad, me masturbaba a diario, en ocasiones más de una vez, seguramente como la mayoría de adolescentes. Pero lo que posiblemente me diferenciaba de otros chicos de mi edad, es que mis fantasías eróticas eran más elaboradas y nunca tuve miedo a dar rienda suelta a mis instintos sexuales, y así fue como descubrí mi fetichismo por la lencería y mi atracción sexual por mi mismo sexo.

Durante algunas épocas, mientras me daba placer no sólo fantaseaba con las virginales braguitas de mis queridas compañeras de clase, sino que imaginaba como sería acariciar un pene y que un chico acariciase el mío. Cuando fui al instituto, comencé a compartir vestuario y duchas con otros adolescentes y mi interés fue creciendo. Me gustaba mirar sus penes, sus formas y tamaños, y compararlos con el mío, incluso algunos culitos ya me resultaban apetecibles. El problema era que me excitaba tanto que me resultaba difícil esconder mi erección, por lo que intentaba ducharme el primero y ponerme el slip antes de que mis compañeros llegasen. Sin embargo, nunca sucedió nada. Imagino que yo no era el único que tenía aquellos pensamientos libidinosos, pero era un chico tímido que nunca se atrevió a ir más allá y nunca recibí ninguna insinuación. De hecho, finalicé el instituto sin haber perdido mi virginidad, ni con chicos ni con chicas.

Fue durante la universidad que comencé a disfrutar de mis primeras experiencias homosexuales y cuando comencé a tener conciencia real de ser bisexual, ya que hasta entonces lo que me movía era la curiosidad. Como hombre, hacer una felación es una de las sensaciones más excitantes que puede haber, es como estar haciendo algo muy travieso, algo que se supone que un hombre formal no debería hacer. Esa sensación de morbo se incrementa cuando una mujer observa a mi lado como le doy placer oral a un chico. Aunque disfruto del sexo homosexual, muy pocos chicos me atraen, diría que menos del 10%, en cambio no tendría inconveniente en irme a la cama con tres de cada cuatro mujeres aproximadamente.

Según mi experiencia personal, continua siendo difícil decir abiertamente que eres bisexual, ya que esta condición sexual sigue siendo asociada por muchas personas al vicio y la perversión (la famosa coletilla “le da lo mismo carne que pescado”), pero soy optimista y confío en que, poco a poco, la bisexualidad sea aceptada como una opción más. Yo me considero una persona sensible, romántica y cariñosa, y aunque siento pasión por el sexo, el amor es, sin lugar a dudas, mucho más importante.

Escrito por @ilovelingerie_

Ni heterosexual ni homosexual, sino todo lo contrario

tendenciassexuales

Michael Stipe, el que fuera lider de la banda R.E.M., decía en una entrevista: “Respecto a mi sexualidad solo pienso decir que, desde que el mundo no es sexualmente binario, me siento mucho más a gusto”  Durante muchos años, las personas simplemente nos sentíamos atraídas o, mejor dicho, debíamos sentirnos atraídas por personas del sexo opuesto. Y, claro, eso es reducir mucho el asunto. Ni tan siquiera añadiendo la homosexualidad estaría completo porque hay un porcentaje de población que se sienten atraídos por ambos sexos en diferente medida. Por ello, lo mejor es acercarse a las tendencias sexuales con la mente abierta y pocos prejuicios.

Ya lo dijo el sexólogo Alfred C. Kinsey, pionero en estudios sobre orientación sexual a finales de los años 40 del pasado siglo, cuando publicó la escala que lleva su nombre y que clasificaba a la población en 7 niveles. El 0 era la heterosexualidad al 100% y el 6 la homosexualidad al 100%. Y los cinco niveles restantes, donde se situaban la mayoría de personas según las encuestas de Kinsey, correspondían a tendencias mixtas en la sexualidad. Estas controvertidas conclusiones fueron refutadas y también reafirmadas por estudios posteriores. Quizás hoy en día sus resultados no son considerados fiables por la poca representatividad de la muestra escogida, pero su estudio tuvo el valor de mostrar de forma clara que el mundo no es sexualmente binario.

La orientación sexual es compleja y variada. Y como nos gusta poner, a veces innecesarias, etiquetas, hablamos de heterosexuales, homosexuales, bisexuales, heteroflexibles o bicuriosos (en heterosexuales, cierta curiosidad sexual por el propio sexo), homoflexibles o heterocuriosos (homosexuales con curiosidad por el sexo opuesto) y hasta de pansexuales, que sienten atracción por otras personas, independientemente de su sexo y género.

Pero más allá de quienes definen claramente sus gustos, y para rizar el rizo, están los casos de quienes en una determinada situación pueden sentir curiosidad. Una mujer, por ejemplo, a la que le atraen los hombres, pero que en un momento concreto en que la atmósfera está sexualmente cargada, puede besar, tener sexo oral y otras experiencias con mujeres. Algunos pensarán que eso es más habitual en mujeres. Pero eso es, creo yo, simplemente una idea socialmente preconcebida. Conozco hombres heterosexuales que tienen cierta curiosidad por hacer, por ejemplo, una felación. ¿Los convierte eso en bisexuales? No necesariamente. Posiblemente ese hombre o esa mujer no estaría con alguien de su mismo género a solas.

Los gustos a nivel sexual son complejos y no hay que limitarlos. Si hay un interés, ¿por qué no llevarlo a cabo? En el momento preciso y con la persona oportuna. No hay que cerrar la mente porque se clasifique la sexualidad en unos determinados y estrictos tipos. Lo bonito en el sexo es probar, jugar, disfrutar y no encerrarse en ningún armario, sea el que sea.

Por cierto, en otra entrevista Michael Stipe declaró ser un 80% gay y un 20% heterosexual.