Sexo, amor y relaciones a medida

amor y sexo

Por temas profesionales y personales conozco gente que vive las relaciones y la sexualidad de forma no convencional. Estoy pensando, básicamente, en grupos BDSM (practicantes de juegos eróticos de dominación y sumisión), parejas liberales (no tienen exclusividad sexual) y personas que viven y defienden las relaciones poliamorosas (varias relaciones en paralelo conocidas y consensuadas por todos). Es muy interesante conocer otros puntos de vista y escuchar a qué han de enfrentarse por ir más allá de lo tradicional.

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Orgía para todas

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Alucinada a la par que indignada.

La semana pasada varios medios se hicieron eco de una fiesta de carácter sexual y elitista que se celebró en Madrid. Organizada por una empresa británica que se dedica a ello desde hace años, la gracia del asunto es que solo se puede asistir si te admiten y que la mujer es la que manda. Pero no hablamos necesariamente de FemDom (sumisos míos no empecéis a salivar), sino de que son las mujeres las que eligen con quien jugar. Respecto al “si te admiten”, solo pueden asistir personas “guapas”. No se exige un físico en las mujeres pero sí algo tan eufemístico como que “se cuiden”, la media de edad está entre 25 y 40 años. No se admiten hombres que sean calvos, gordos o mayores de 45 años. Pueden entrar parejas o mujeres solas.

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El sexo es lo de menos (o no)

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Las parejas swingers o liberales se definen como aquellas que tienen relaciones sexuales abiertas y consentidas con otras personas. ¡Qué maravilla!, pensarán algunos. Pues sí, eso está muy bien. Pero para mi el sexo no es lo más importante en este tipo de relaciones. ¿Cómo que no?, preguntarán entonces. Porque me parece que hay otros aspectos, más importantes, que pueden caracterizar a una pareja que opta por este estilo de vida.

En una pareja abierta hay confianza, intimidad y complicidad porque se comparten deseos y fantasías. Quiero decir, no es necesario esconder las revistas porno en el altillo.

A una relación swinger se llega en un momento de madurez en la pareja, de seguridad en los sentimientos. Esto no quiere decir que en algunos momentos no pueda haber ciertos celos, como en cualquier relación entre personas.

Hay respeto, sinceridad y comunicación. Hablar sobre cómo se vive, se siente, se disfruta, se duda… es la mejor manera de que fluya. De esta manera se define el tipo de relación que se quiere tener, ya que dentro del ser swinger hay mucha variabilidad. Hay parejas que hacen intercambios simultáneos, otras que añaden una tercera persona en sus relaciones, quienes no llegan a la penetración pero sí otros juegos sexuales, quienes libremente pueden tener relaciones con otras personas sin mayor condicionante…. Se dice que cada pareja es un mundo y en este caso también es así, cualquier posibilidad aceptada por ambos es perfectamente válida.

En una relación swinger hay amor, por eso mismo, quieres que la persona a la que amas se lo pase bien. Como hay generosidad, te alegras cuando ves disfrutar a tu pareja, cuando ves que cumple una fantasía.

No hay un sentido de la propiedad ajena en lo físico, con lo que no pasa nada por gozar con otra persona. El acto sexual es algo simplemente físico y la relación de pareja se sustenta en sentimientos.

En una relación swinger no necesariamente se folla cada semana con alguien diferente (aunque alguna pareja he conocido que parece obsesionada con batir records). Habrá épocas de más y de menos actividad. Momentos que apetecerá salir de la rutina y otras en que se disfruta de la buena sexualidad en la propia pareja. Además, no siempre el sexo con otros es más satisfactorio.

Muchas parejas manifiestan un antes y un después de haber adoptado un estilo de vida liberal. Pero, ojo, ser swinger no es la solución a todos los problemas. Ni pienso que ser sexualmente abiertos sea mejor que no serlo. No defiendo que todo el mundo tenga que ser liberal. Cada uno que siga sus valores y forma de ver la vida. Tampoco creo que sea recomendable llegar a una relación swinger sin estar convencidos, simplemente porque se cede ante las insistencias del otro. Pero sí opino que hay aspectos que mejoran en una relación de pareja que libre y convencidamente adopta este tipo de prácticas. Es más, me parece que una vez vives de manera swinger, debe resultar muy difícil tener después una relación convencional. Y no por el sexo (que también), quizás por todo lo demás.

Otro sexo es posible

noconvencional3Seguro que habréis visto artículos del tipo “10 juegos eróticos que debes probar” o “Las 50 cosas que has de hacer para volverlo loco”. Si bien no dudo de la buena intención de estos escritos, debo reconocer que me horrorizan. Porque dan una visión homogénea del sexo, como si a todos/as nos tuvieran que gustar las mismas cosas. Y nada más lejos de la realidad. Hace tiempo que sabemos que no es obligatorio ser heterosexual, que hay a quien le excita que le aten o que hay más  posturas que el misionero. Pensar que todos tenemos gustos similares limita y pone trabas a la sexualidad. Porque entonces pueden aparecer esas dudas de que “como me gusta tal cosa, entonces soy rara/o”. Pues no, bendita rareza.

Por suerte, no todos tenemos los mismos gustos y la parte positiva de Internet es que, entre la muchísima información que encontramos y sabiendo filtrar bien, hay cosas interesantes que ayudan a que haya gente que vea que no está sola. Que ayudan a visibilizar un sexo no convencional, también conocido como kinky, donde se incluyen prácticas como el BDSM (Bondage, Dominación, Sumisión- Sadismo, Masoquismo), fetichismos diversos, relaciones abiertas (swingers), poliamorosas… En este sentido, una página muy conocida es Golfxs con principios gestionada por un grupo de personas que publican artículos, organizan charlas, fiestas, talleres… bajo la premisa de que “cualquier conducta sexual es válida, siempre con el consenso de las personas participantes y llegando a acuerdos sobre sexo seguro, compartiendo la filosofía del movimiento sex positive”. Este movimiento considera que todas las actividades sexuales consensuadas son saludables y fomenta el placer sexual y la experimentación. El movimiento no hace distinciones morales entre tipos de prácticas sexuales, considerando esas elecciones una cuestión de preferencias personales.

Siguiendo con la diversidad en el sexo, hace poco me hablaban de la Muestra Marrana y me llegaba un artículo sobre un libro de relatos con este mismo adjetivo. El marranismo incluye experiencias sexuales minoritarias y subversivas. La muestra recoge la proyección de películas porno fuera del ámbito comercial. Pretende “mostrar la multiplicidad de las sexualidades y las prácticas y los motivos por los que muchas de ellas son marginalizadas o estigmatizadas”. El libro incluye relatos en  formatos distintos como cuentos, poesía, posts, emails, ilustraciones y collages alrededor de la sexualidad menos común.

Y para los amantes de las redes sociales, existe Fetlife, la comunidad kinky por excelencia que reúne a fetichistas y seguidores del BDSM. Funciona como cualquier red para contactar con gente, organizar eventos, crear grupos, compartir imágenes…  Cuenta con más de 3.200.000 miembros en todo el mundo.

Cada uno tenemos nuestros gustos, que podrán ser más o menos convencionales. Y unos no son mejores que otros. La cuestión es no limitarnos a lo heteronormativo si nuestro cuerpo o nuestra mente nos pide otra cosa. Libertad, seguridad, consenso, a probar y a disfrutar.

Swingers, relaciones sexuales abiertas dentro de la pareja

Hace un par de días leí un artículo que se titulaba algo así como “Características de las parejas swingers”. Me llamó la atención el titular y entré con la curiosidad de saber cómo definían a este tipo de relaciones. Más allá de decir que las parejas swingers eran personas “normales” (cómo van a ser, digo yo) poco más aportaba. Eso me ha hecho decidirme a escribir sobre este tema.

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Cartel de la película “Dos más dos” que gira alrededor del intercambio de parejas.

Para empezar, aclararé el concepto: swinger hace referencia a las relaciones abiertas sexualmente, donde el sexo no se limita solo a la pareja si no que incluye prácticas diversas con terceras personas. También se conoce como parejas liberales. El intercambio de parejas, las relaciones sexuales entre tres o más personas y cualquier otra variante que pueda surgir, son prácticas de las parejas swinger.

A este tipo de relación se llega para huir de la monotonía sexual en la pareja, para aportar morbo y excitación a la relación. ¿Y cómo son este tipo de parejas? Más allá de decir que son parejas de mentalidad abierta y que entienden el sexo sólo como una relación física, no creo que haya una tipología común que las caracterice a nivel de estatus socioeconómico, profesión, estudios u otros aspectos demográficos. Las parejas que he conocido son, en general, de mediana edad lo que me resulta lógico ya que me parece que a este tipo de madurez sexual se llega tras unos años de recorrido.

Retomo la frase de “sexo sólo como relación física” porque creo que ahí está la clave del asunto. El amor no se pone nunca en duda y los celos no tienen cabida en este tipo de relación. El sexo se concibe como un placer físico y no se le da más importancia que esa. Porque el amor, que es lo que principalmente compartes con tu pareja, es algo que va mucho más allá del sexo.

La confianza mutua es otra característica de este tipo de relación. Sólo en un entorno de apertura, de contarse las fantasías sexuales, las inquietudes, los deseos, es posible una relación swinger.

Hay clubs de intercambio de parejas donde entre copas y charlas se puede llegar a la parte sexual. Y digo “se puede” porque obviamente no hay nada obligatorio y una de las principales reglas en este juego es que un no es un no, sin que sea necesario dar más explicaciones. Tampoco nadie va a presionar porque el respeto y la amabilidad son características de este ambiente. También puede localizarse a otras parejas en múltiples webs de contactos.

Entiendo que a priori puedan surgir dudas: ver a tu marido o mujer con otra/o puede ser difícil de imaginar. Nadie es de piedra. Pero os puedo asegurar que luego no hay para tanto. Sobre todo cuando tienes la seguridad de que sólo es algo físico y que, luego, en casa, se sigue con la misma vida de pareja habitual. Pero si alguna vez mi marido a escondidas se fuera a la cama con otra eso sí me molestaría. Porque entonces, sí me sentiría engañada.