De qué hablamos cuando hablamos de educación sexual

educacionsexualAhora que estamos en campaña electoral me ha dado por revisar los programas de los cuatro principales partidos políticos españoles. (¿Por qué te torturas así, chiquilla?). He estado buscando qué propuestas hacían – si las había – respecto a educación sexual. La única referencia directa que he encontrado ha sido en el programa del PSOE donde hay varios párrafos sobre el tema. Uno de ellos dice:

“Desarrollar programas para una información y educación integral, igualitaria y respetuosa, que sea una herramienta fundamental para promover la salud sexual y el bienestar de las personas en todas las etapas evolutivas y que posibilite la construcción de referentes culturales y simbólicos que favorezcan un concepto de la sexualidad integral que genere un espacio para una sexualidad saludable“

Bien, aunque genérico, algo es algo.

La educación sexual se ha centrado, hasta el momento, básicamente en los órganos genitales y el sistema reproductivo. También se ha hecho mucho hincapié en la prevención de enfermedades de transmisión sexual. Esto ya lo tenemos y hay que mantenerlo, pero deberíamos avanzar porque la sexualidad saludable no es solo no tener enfermedades, es vivirla de forma plena, consciente y satisfactoria. Voy a concretar un poco más (que yo no me dedico a la política) y nombrar algunas ideas que bajo mi humilde opinión deberían estar presentes en estos programas educativos.

– La sexualidad nos acompaña durante toda la vida, desde que nacemos hasta la vejez. Dejemos de invisibilizar la sexualidad a partir de determinada edad.

– Hombres y mujeres debemos enfrentarnos de la misma manera a la sexualidad. Todos tenemos deseo, necesidades y derecho al placer.

– Los roles de género también han de ser superados en la sexualidad. Los hombres pueden ser pasivos, las mujeres pueden ser activas. Y al revés.

– Hay diferentes orientaciones sexuales: heterosexual, homosexual, bisexual, asexual, pansexual. ¡Ah! Y ninguna es mejor que otra.

– En una práctica sexual, la responsabilidad está compartida. Un encuentro sexual ha de ser un acto egoístamente solidario, en tanto que cada uno es responsable de su propio placer pero ha de colaborar con el otro para que obtenga placer.

– La sexualidad ha de servir para reafirmarnos de forma libre, sin prejuicios ni autocensuras. Dejémonos llevar sin pensar en si está bien o está mal. Si te gusta y no haces daño a nadie (ni a ti mismo), está bien.

– Las prácticas eróticas son una vía de comunicación entre dos o más personas. Quizás cuando más sinceros somos es cuando compartimos nuestra sexualidad con otro.

– No solo entran en juego los genitales. Tenemos un cuerpo entero que nos puede dar mucho placer. Dejemos atrás el falocentrismo.

– El coito no es lo único ni ha de ser el centro de la actividad sexual.

– Hay prácticas como los fetichismos y sexualidades alternativas, no vinculadas a la penetración, con las que se puede disfrutar de la sexualidad.

– Cada uno es diferente así que lo que me agrada a mi no tiene porqué hacerlo al otro. Y todos los gustos son válidos.

Explorémonos para descubrir qué nos gusta, qué partes son más erógenas para nosotros y, de esta manera, nos conoceremos mejor a nosotros mismos.

– Fomentemos el respeto y la tolerancia hacia otros gustos. Puede que no nos interesen, y está bien que así sea, no tenemos que probarlo todo ni nos tiene que gustar todo. Pero sí deberíamos acercarnos a ello con la mente abierta.

– Todas las personas somos seres sexuados, independientemente de nuestras facultades físicas o psíquicas. Quiero decir, las personas con diversidad funcional tienen, por supuesto. derecho a desarrollar su sexualidad.

La educación es responsabilidad de todos, así que el primer sitio donde tratarla ha de ser en la familia. Recordemos que la sexualidad forma parte de nuestra vida, no la mantengamos en un plano aparte. Hablemos de ella, hagamos que deje de ser tabú. De esta manera, los jóvenes podrán enfrentarse a contenidos sexuales (que inevitablemente encontrarán en un sitio u otro) con información y criterio.

Imagino que el hecho de que se hable poco de educación sexual en los programas electorales es un reflejo del escaso interés que suscita el tema socialmente, cuando deberíamos darnos cuenta que una sexualidad igualitaria, respetuosa y tolerante sería una parte más de una sociedad con esas mismas características positivas. Y es más, una sociedad no podrá ser así mientras su sexualidad no lo sea. Puede que la evolución vaya en paralelo, puede que una tire a la otra. Sea como sea avancemos hacia ese modelo, pero vamos ya, que llegamos tarde.

9 comentarios en “De qué hablamos cuando hablamos de educación sexual

  1. Totalmente de acuerdo contigo aroma,ojala esto cada vez cale mas en la sociedad y los políticos aprendan de gente tan valida y con la mente abierta como tu,eres genial,no me cansare de decírtelo,gracias por lo que nos enseñas

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  2. Muy buena reflexión. Lástima que la sexualidad y sus prácticas hayan sido siempre utilizadas a lo largo de la historia para imponer, coaccionar y controlar. ¿Te imaginas que existiera ese respeto y cada uno, sin dañar a nadie, pudiera vivir sus deseos y apetencias de un modo libre, sin etiquetas, juicios de valor, ni rebuscadas mal interpretaciones? Pero la condición humana se impone a su naturaleza, y el miedo, las dudas y los equívocos dan legitimidad a lo promulgado por adalides de la moral y de lo normal.

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