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Atar es un juego muy erótico. Quedar a merced de otro o controlar a la persona atada puede resultar muy excitante. La inmovilización de la persona puede consistir en algo simple como atar las muñecas a la cabecera de la cama o una con otra hasta niveles más avanzados, como el shibari.  De atar y su juego erótico hablamos en Esto me suena. Las tardes del Ciudadano García en Radio Nacional.

Nos detuvimos especialmente en el shibari, para conocer mejor este arte japonés de ataduras eróticas y su origen.

 

Si quieres escucharlo, justo aquí abajo encuentras el podcast del programa. A partir del minuto 37:40

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  • Jose.
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    Como siempre tu intervención me da pistas para hacerme preguntas,esta vez se me ocurre que si el hecho de que controlar a la persona atada o quedar a merced del otro (todo de común acuerdo) pueda ser tan placentero no estará relacionado con las prácticas sexuales entre los animales que no parecen ser nada tiernas,sino más bien agresivas o violentas.Quizá sea que nuestros instintos afloren en el sexo de muchas maneras y nosotros hemos sido capaces de refinarlas hasta hacerlas muy muy excitantes y las ataduras sean una de ellas.La verdad que estoy confuso ¡,no se si podrás entender este lio!.
    Muchas gracias por abrir tantos caminos tan interesantes.
    Saludos.

    • Arola Poch
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      Entiendo el lío que comentas, Jose. Puede ser. Al fin y al cabo, el sexo es algo que podemos experimentar de forma más primaria y la dominación o el uso de la fuerza se da en varias especies. Luego nosotros lo hemos refinado, como tú bien dices. Gracias por tu comentario. Me alegra que mis programas te hagan reflexionar. ¡Un saludo!

  • Jose.
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    Gracias por tu respuesta y por poner en claro el lio que me hice al expresarme que no fue pequeño.¡Un saludo,Arola!

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