Ataduras eróticas

Atar es un juego muy erótico. Quedar a merced de otro o controlar a la persona atada puede resultar muy excitante. La inmovilización de la persona puede consistir en algo simple como atar las muñecas a la cabecera de la cama o una con otra hasta niveles más avanzados, como el shibari.  De atar y su juego erótico hablamos en Esto me suena. Las tardes del Ciudadano García en Radio Nacional.

Nos detuvimos especialmente en el shibari, para conocer mejor este arte japonés de ataduras eróticas y su origen.

 

Si quieres escucharlo, justo aquí abajo encuentras el podcast del programa. A partir del minuto 37:40

BDSM

Sección de sexo en el programa de radio Esto me suena (RNE) dedicada al BDSM (Bondage – Dominación, Disciplina – Sadismo, Sumisión – Masoquismo)

¿Qué es el BDSM? ¿Qué no es? ¿Cómo ha de practicarse? Una breve aproximación a los juegos eróticos vinculados a la dominación y la sumisión.

Recordamos las figuras del Marqués de Sade y de Leopold von Sacher-Masoch.

Definimos dos palabras y comentamos una noticia.

Escúchalo a partir del minuto 35:20 (pulsa en la imagen inferior).

Un amante kinky

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¿Os habéis hecho propósitos de año nuevo? ¿Qué os parecería que uno de ellos fuera tener un amante? No sirve cualquiera para un papel destacado en vuestra sexualidad. Yo recomendaría que fuera una persona imaginativa y creativa. Que sepa escuchar, cada persona es particular en sus gustos y que sea flexible, para adaptarse. Claro en lo que busca y en lo que da. No juzga, no valora. Sin prejuicios, está dispuesto a probar cosas nuevas. Habla, pide y comunica lo que le gusta. Ha de saber dar y recibir. Pero sin presiones de ningún tipo. Que aporte buen rollo. Con confianza mutua. Con ilusión. Con pasión.

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Asfixia erótica, placer al límite.

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En un episodio de South Park, el personaje de Kenny practicaba autoasfixia erótica con no muy buenos resultados.

Dicen que los orgamos se sienten mucho más intensos. Dicen que es dejarse llevar. Y en juegos de dos, dicen que es el control absoluto. También es una práctica muy peligrosa y nada recomendable. Estoy hablando de la hipoxifilia o asfixia erótica.

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Spanking, mucho más que azotes

Hay una película de temática BDSM (Bondage, Dominación, Sadismo/Sumisión, Masoquismo) que seguro algunos habréis visto: Secretary. Pues bien, en Secretary hay una escena de spanking, quiénes hayáis visto el film probablemente la recordaréis, que me fascina. Y no por los azotes en si, sino por la intensidad del momento y lo mucho que transmite de intimidad compartida esas manos finales que se acarician. Porque el spanking no es solo azotar hasta que duela el brazo o el culo, va más allá de eso.

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Jugar o vivir, esa es la cuestión (del BDSM)

 

Arola Poch

Se acerca el 24 de julio, una día más para algunos, una fecha con significado para otros. Si conoces o vives el mundo BDSM (Bondage – Dominación – Sadismo/Sumisión – Masoquismo), sabrás qué es el 24/7: una relación de dominación/sumisión que dura 24 horas al día, los 7 días de la semana. Es decir, adoptar esta desigualdad en los roles de forma permanente.

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Jugando… con Bijoux Indiscrets

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Con las pulseras-esposas de Bijoux Indiscrets

Llegué a la cafetería de su hotel sólo 15 minutos tarde. No es mucho para mi, no lo hago a propósito, soy “optimista de tiempo”. Sorprendentemente Pablo no estaba allí, “qué bien, por una vez no sabrán que la puntualidad no es mi fuerte” pensé y me pedí una copa de vino para calmar los nervios.

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Al paso, al trote y al galope

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Cuenta una historia que la doncella Filis, antes de entregarse a Aristóteles, le pidió que le permitiera cabalgarle como si fuera un caballo. El filósofo finalmente accedió y ella le puso frenos y lo ensilló y montada sobre él le hizo correr a cuatro patas hiriéndolo con sus espuelas. Un sueño para muchos amantes del ponyplay.

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“La crueldad puede ser exquisita” o el BDSM como estilo de vida

La crueldad puede ser exquisita

Cuando hojeé la novela “La crueldad puede ser exquisita” me llamó especialmente la atención, por el propio título, por la portada y por la primera parte: la mujer diosa. Sin conocer mucho más, quedaba clara la temática: una novela ambientada en el contexto del BDSM (Bondage, Dominación/Disciplina, Sumisión/Sadismo, Masoquismo). El tema me interesa y, además, le añade un aspecto que echo en falta en algunas novelas eróticas de este tipo: la mujer adoptando el papel dominante.

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A vueltas con la dominación: ciber y financiera

cyberLas relaciones de dominación y sumisión, para quien no las disfruta, son en general poco entendidas. Que la excitación venga por dar o recibir dolor resulta extraño para mucha gente. Si le añadimos que una persona se someta voluntariamente a la voluntad de otra y ambos disfruten con ello, más aún. Y si lo hacemos ciber (todo a través de internet, sin un contacto físico) ya ni os cuento.

Voy a centrarme en esto último. Bien sabemos que internet y las nuevas tecnologías han cambiado nuestra forma de relacionarnos, también en lo sexual, y nos facilita encuentros a distancia de todo tipo. Uno de ellos, la ciberdominación, que no es otra cosa que establecer relaciones de dominación/sumisión a través de skype, mail, whatsapp o cualquier otra tecnología a nuestro alcance. Para quien no lo conozca, ¿en qué se traduce eso? En que el/la dominante da órdenes en la distancia, humilla, controla y desprecia a la parte sumisa. Y ésta obedece. De hecho, hay quien busca únicamente eso, sin tener intención de llevarlo a un plano más “real”. ¿Donde radica entonces la excitación? Lógicamente en la parte psicológica, en sentirse propiedad de otra persona, en estar bajo su control y, por la otra parte, tener a alguien a sus virtuales pies. De hecho, cualquier relación BDSM se basa en esta premisa y, aunque en las más “clásicas” haya una importante parte física, también existe un alto componente psicológico al venir la excitación en buena medida por las sensaciones y los roles adoptados.

¿Y si rizamos más el rizo? Un tipo de relaciones de dominación, muchas veces llevada a cabo a distancia, son las llamadas dominación financiera o findom, donde el dinero se convierte en el centro de la relación. En este tipo lo habitual es que las dominantes sean mujeres y los sumisos, hombres. El sumiso paga una cantidad de dinero a la dómina, estableciéndose pagos en metálico o en regalos a petición de la ama. La filosofía del findom, además de basarse en los mismos juegos y roles que otras relaciones de dominación/sumisión, radica en que la dómina es un “ser superior” que no ha de trabajar, si no que ha de tener esclavos que ganen dinero y le tributen para que ella tenga todas sus necesidades y caprichos cubiertos. Los sumisos están para eso y son felices sabiendo que su “diosa” vive como tal, y más si es a costa de su sufrimiento o privaciones. En nuestra sociedad el dinero da el poder y así se refleja también aquí.

Relacionado con la dominación financiera encontramos también el fetichismo del chantaje o blackmail. En este caso, al pago del tributo se le suma que la dómina amenaza al sumiso con revelar información, fotos o conversaciones comprometidas al entorno cercano del sumiso (mujer, familia, trabajo…). Así el control sobre el sumiso, y por consiguiente su excitación, es mayor. Aunque sea obvio, dado la temática creo que no está de más recordar que todas estas situaciones y juegos son voluntarios y pactados entre las partes. Como tiene que ser siempre.

Las tecnologías de la comunicación facilitan que haya relaciones de ciberdominación basadas en el tributo monetario. En muchos casos puede que no haya ni tan siquiera un conocimiento presencial, simplemente una sumisión por mensaje de texto o telefónicamente.

Aunque, cuando el dinero está por en medio, ¿se desvirtúa la relación? ¿Quién controla realmente la situación? El siguiente cortometraje plantea una relación financiera.

Reflexiones aparte, estas situaciones vistas desde fuera generan dudas, escepticismo y hasta incredulidad. Pero quienes las viven pueden hacerlo muy intensamente. Porque el poder psicológico en la excitación es muy fuerte. En cualquier caso, las compartamos o no, las entendamos o no, lo que sí podemos hacer es respetarlas. Porque tal y como especifica la filosofía BDSM, cualquier relación es buena siempre que sea sensata, segura (para uno mismo y para otros) y consensuada. Es decir, siempre que se use el sentido común.