¿Cómo le digo a mi pareja que soy …?

Footfetish (Arola Poch)

¿Cómo le digo a mi pareja que soy fetichista? Ésta es una pregunta que me hacen frecuentemente. Hay otra: ¿cuándo empezaste a jugar con los pies?. En mi caso ambas están relacionadas, porque empecé en esto del fetichismo cuando mi pareja me habló de este gusto. Y lo hizo, nada más conocernos, de la forma más natural y sencilla posible. ¿Me enseñas tus pies? Me gustan, son muy bonitos. Les dio sendos besos, a mi me encantaron porque venían de él y a partir de ahí siguió todo.

Está claro que cada persona es un mundo y cada pareja también. Que lo que me sirve a mi no tiene por qué servirte a ti. Pero también hay ciertos aspectos que, hablando con unos y con otros, me he encontrado recurrentemente. No es esto un manual de cómo hablar con tu pareja, ni unos consejos a seguir ni unas ideas mágicas que solucionen automáticamente la cuestión. Son algunas reflexiones para que unos y otros las tengamos en cuenta. Y por cierto, quien dice fetichistas, dice cualquier persona con un gusto sexual no habitual que quiera compartir con alguien cercano.

Para la pareja

Es importante tener una mente abierta que, para mi, es algo tan sencillo como escuchar sin juzgar. De esta forma conocemos otras opciones y podemos llegarlas a comprender. Hace unos días me preguntaban. ¿Qué es lo más “raro” sobre lo que has escrito? Y me costó responder porque cuando entiendes empiezas a encontrar sentido a aquello que te parecía menos común. Y entender solo se consigue escuchando de forma honesta. Así que lo primero es aproximarnos a las cosas sin hacer valoraciones previas. Sé que puede resultar complicado porque tenemos una educación y una sociedad que nos mete en la cabeza qué es lo “normal”, lo que está “bien” y lo que no. Pero si saltamos por encima de eso, descubriremos un mundo apasionante. ¿Bueno o malo? Eso ya, que lo valore cada uno según su propia experiencia.

¿Cuántas veces nos adaptamos a los gustos del otro? Quizás no hemos ido nunca a la montaña y nos aficionamos al trekking. O nos empieza a gustar el fútbol. O vamos a restaurantes japoneses, aunque el pescado crudo no es lo nuestro. Y puede – fíjate tú – que hasta nos acabe maravillando. Pues lo mismo con el sexo. Se trata de ser flexible a las propuestas de la otra persona y si no chocan con nuestros valores o gustos, ¿por qué no darles una oportunidad? Es algo que le gusta a tu pareja, no será tan malo. Además, hacer cosas conjuntamente une y si son sexuales, aún más.

Y para el/la fetichista

Es relativamente habitual oír aquello de “es que mi mujer no lo entiende”. Y aquí pregunto yo… ¿se lo has planteado? Claro que habrá quien se cierre herméticamente, pero me atrevo a decir que en muchos casos no lo intentamos porque no vemos el momento, porque no sabemos cómo plantearlo, porque pensamos que nos van a juzgar. Cada cual en función de como sea o vea a su pareja encontrará la forma y el momento de decir las cosas. Hacedlo de forma más o menos gradual, sin presionar ni insistir, pero hacedlo, no os autocensuréis. Tratar con naturalidad las cosas ayuda a que éstas se vean de forma natural. A veces es más fácil de lo que puede parecer.

Me contaba hace poco un amigo que cuando conoció a su mujer tiró todas sus revistas Tacones Altos (para quien no las conozca, son una referencia del fetichismo en la época que no había internet) y escondió sus gustos por miedo a ser rechazado. Normal. Normalísimo, diría yo. Pero aquello estaba ahí, lo hablaron, fueron entrando al juego paulatinamente y ahora ni os cuento lo bien que se lo pasan.

O este otro mensaje que me enviaron:Me inicié en el fetichismoEl mundo es muy bonito para vivir dentro de un armario.

15 comentarios en “¿Cómo le digo a mi pareja que soy …?

  1. En mi caso los pies no serían mi fetiche number one (sí quizá la lencería como afrodisiaco visual y, aún puesta, como desafío en el juego exploratorio para la lengua tanto en lo que concierne al sujetador como las bragas), pero eso no quita para que pueda ser un buen plato de degustación circunstancial, a los pies me refiero; en particular lamer los dedos con suavidad, recorrerlos lentamente con la lengua y acabar por introducirlos en la boca para ensalivarlos, en particular el pulgar por su volumen. Desde luego, la cuestión es de generar la confianza suficiente para que la comunicación cómplice surja espontáneamente en la pareja y lleve a la compartición de los deseos que no tienen por qué ser totalmente recíprocos: hoy por mí, mañana por ti… Aunque el uso y la costumbre seguramente genere el gusto también. De todas manera pienso que este fetiche particular, como el mío por la lencería claro, es bastante unidireccional en el sentido de que mayoritariamente va de él hacia los pies de ella y no al revés. ¿Me equivoco?

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    • Habitualmente es así. Aunque no siempre. Y si no hablamos de fetichismo, también puede ser que sea ella quien tenga algún gusto o interés especial. En definitiva, como bien dices, se trata de esa comunicación cómplice y a veces, por qué no, adaptarnos a los gustos del otro. Gracias por tu comentario. Un saludo!

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  2. La señorita Poch escribe muy bien y da un gusto enorme leer su blog. Todo explicado de manera clara y sin convencionalismos ni tópicos. Nada de maniqueísmo sobre lo bueno y lo malo. Pluma ágil y libre, como su mente. Si a eso unimos que la señorita Poch tiene unos pies excelsos sólo queda pedirle a los magnates de los medios que, por favor, alguien con un mínimo de criterio le ofrezca a nuestra querida Arola algún programa radiofónico (con streaming a ser posible) o de televisión donde podamos disfrutar de su empatía y su capacidad de comunicación. Arola sobre un chester, descalza y hablando de sexo en positivo sería televisión de verdadera calidad. Vamos, si fuera Vasile te daba un canal propio.

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    • Oh, no sé que decir… ¡muchas gracias! No creo en el maniqueísmo, las cosas no son blancas o negras.Ni tampoco en aconsejar, prefiero dar ideas y que cada uno reflexione sobre ellas según su propio criterio y experiencia. Y sobre la tele… si montas una cadena, cuenta conmigo! 😉 La idea del chester descalza a mi me encanta. Ahora solo falta que le guste a la otra parte 😉 De verdad, mil gracias por tus buenas palabras. De corazón. Un beso.

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  3. Totalmente de acuerdo contigo Arola, como suelen decir “hablando se entiende la gente” y como bien dices hay que primero observar, escuchar sin poner etiquetas ni juzgar a nadie ni pos gustos sexuales ni por otros conceptos. Conozco a parejas que por “miedo” a la reacción de su pareja se han callado sus gustos sexuales durante mucho tiempo ( fetiches, intercambios …) cuando se han armado de valor y lo han soltado, algunos se han sorprendido de ver que a su pareja no le parece tan tremendo y que además también se animan a practicarlo. Ojala esto pasará mucho más y no hubiera tanta represión sexual. Muy buen post!

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