El circo de las parafilias

Arola Poch

¡Señoras y señores! ¡Bienvenidos al maravilloso mundo del circo de las parafilias!

Con todos ustedes… el increíble humano lamepies
Sorpréndanse con la mujer ombliguda y el hombre que adora los tacones
Recién llegada de Oklahoma City… la estatua deseada,
Y el más difícil todavía… el tipo que se excita con los globos.

Espero que nadie se ofenda ante esta ironía, pero es mi forma de ejemplificar de forma muy exagerada la imagen que se da en muchos artículos cuando se habla de fetichismos y parafilias. Habitualmente titulados como “los fetichismos más raros” o “conoce las 15 parafilias más sorprendentes”, el enfoque me parece casi circense.

Las parafilias son prácticas sexuales fuera de lo normativo, siendo esto último básicamente la penetración y el sexo “tradicional”. Ya la propia definición las señala y según qué artículos sirven para potenciar este efecto. No visibilizan, las siguen señalando. No sirven para que las personas puedan integrar sus deseos con naturalidad ni para que puedan mostrar libremente lo que les gusta porque se las sigue considerando raras.

Entiendo que hay prácticas eróticas muy llamativas que, para rematar, tienen nombres más que curiosos. Soy consciente de que el propósito de muchos de estos artículos es, simplemente, el de atraer lectores. Y no creo que estén escritos con mala intención. Pero a mi me gustaría que la gente pudiera sentirse libre para vivir y expresar qué desea y esto no ayuda.

Ayuda cuando escuchas a alguien explicar qué siente ante un determinado estímulo por inusual que éste nos parezca. Porque los sentimientos son algo universal y conocerlos hace que podamos llegar a entender un poco mejor a ese fetichista que se excita enyesando una pierna, por ejemplo. En lugar de artículos circenses me parece más interesante mostrar testimonios. A lo mejor resultan menos vistosos o no dejan un titular tan sugerente, pero serán, sin duda, más reales.

Una práctica erótica diferente si no interfiere en nuestra vida y no hace daño a nadie (ni a uno mismo/a) es perfectamente sana. Además, lo que hoy consideramos “raro” puede que mañana, no lo veamos así. Actividades como el sexo oral o la masturbación fueron consideradas parafilias hasta mitades del siglo XX.

¡Señoras y señores! ¡Bienvenidos al maravilloso y rico mundo de la sexualidad humana! Pasen y disfruten. Sobre todo disfruten.

6 thoughts on “El circo de las parafilias

  1. Me ha gustado tu post, como todo lo que contribuya al darle a todo lo relacionado con el sexo sensación de normalidad. Han sido demasiados años lis que hemos tenido que sufrir una educación, en cierto sentido, castradora y limitante. Dejemos volar nuestras sensaciones más morbosas e imaginativas, descubrámoslas en nuestro interior y si, para colmo, encontramos la persona con quien compartilas… Ufff.. No dejemos escapar tan maravillosa oportunidad!!

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  2. Gran artículo!!!! Con estas cosas sólo consiguen que nos sintamos más raros, por eso lo escondemos y no se lo contamos a nadie, nos vemos obligados a llevarlo en secreto. Quién decide que lo “normal” es que te gusten los pechos o los culos y lo “raro” es que te gusten los ombligos (en mi caso)? Y, muy posiblemente sea más común de los que pensamos, por que mucha gente no se atreverá a contrar lo que le gusta por miedo a que les tachen de “raros”. Gracias por ayudar a normalizar estas cosas. Ah, y espero haberme explicado bien, jajaja. Saludos!!!!

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