¡Fuera presiones sexuales!

Arola Poch (foto Xabi Berné)

Un encuentro sexual debería ser un momento de relax, liberación y confianza, para desconectar un poco del día a día. Entonces, ¿por qué cojones nos cargamos a nosotros mismos de presiones que nos condicionan y dificultan el disfrute?

Pues sí, arrastramos presiones durante el acto sexual, sobre todo en un primer contacto con alguien. Es comprensible que nos preocupe la impresión que le damos a nuestro acompañante, pero en esto de la práctica sexual no es solo eso lo que nos influye. Hay condicionantes sociales que, consciente o inconscientemente, pueden hacer mella en nosotros.

Las mujeres debemos encontrar el punto adecuado entre el binomio puta-santa. A saber, no podemos ser ni demasiado sueltas, pero tampoco pecar de mojigatas. ¿Y dónde está el punto? Aaaah, pues dependerá de cada cual. Cuando ya nos hemos situado en ese lugar idóneo, llega otro gran reto: el aspecto físico. Tenemos que estar perfectas tanto en el ser como en el estar. Ser según la belleza normativa y estar impolutas (perfectamente depiladas, que todo nos huela “bien”). ¿Y qué me decís del orgasmo? Pobre de aquella que no lo consiga, porque en el menor de los casos deprimirá a su acompañante y en el mayor, será tachada de frígida. Y si podemos ser multiorgásmicas, mejor. Tampoco nos libramos de tener que demostrar un buen desempeño, que no nos tachen de sosas en la cama.

Pero no envidio a los hombres. Para empezar ellos han de ser Machos, así, con mayúscula. La primera presión: el tamaño del pene. La segunda: la erección. Tienen que conseguir que se les ponga dura, mantenerla, correrse y volver a empezar al poco tiempo. Hay que tener potencia y resistencia. Un superman en la cama, vamos. Además, los hombres han de saber dar placer a las mujeres, provocarles el orgasmo. ¡Vaya responsabilidad cargan sobre sus hombros! Y como los hombres no fueron criados para desnudar sus carencias sino para ventilar sus conquistas, no deben mostrarse inseguros. Por cierto, hablando de inseguridades, también han de estar a la altura en el aspecto físico.

Agotador, ¿verdad? Con todo esto, no es de extrañar que haya quién prefiera una buena sesión de autoerotismo o de cybersexo. Acaba resultando mucho más relajado.

Presiones que, en su mayoría, son fruto de una construcción social que nos asigna un rol a cada género y nos condiciona para vivir una sexualidad plena. En lugar de dejarse llevar tranquilamente y disfrutar del sexo, uno/a se dedica a verse desde fuera y valorar si está cumpliendo con lo que de él/ella se espera. En el fondo, todo ha de ser más sencillo. Dejemos los estereotipos a un lado. Que cada uno que se comporte como más a gusto se sienta, que se quiera a si mismo físicamente, que sea responsable primero de su placer para colaborar en el placer del otro y que nadie juzgue ni se sienta juzgado. Un encuentro sexual no es un examen de ejecución y rendimiento. ¿Que no sale como lo tenías pensado? Pues no pasa nada. A veces creo que nos tomamos esto del sexo demasiado en serio.

En cierta ocasión, conocí a un chico y en seguida acabamos en la cama. Al día siguiente quedamos para cenar y me mostré visiblemente más nerviosa. “¿Por qué? – me preguntó – Si ya hemos follado”. “Porque ahora tenemos que hablar y eso es mucho más complicado”.

11 comentarios en “¡Fuera presiones sexuales!

  1. Me gusto tu artículo de esta semana, a mi me pasa que cuando ando muy cansado, mi desempeño sexual baja, pero me he llegado a conocer, un buena ducha en la tina con agua caliente, una o dos copas de vino tinto o rosado (es la medida) y me relajan, de hecho dice mi mujer tu podras andar cansado pero Manolo (Manolo es mi miembro viril), es como si tuviera vida propia y eso me enciende y de alguna u otra forma me olvido del cansancio y de lo demás y a disfrutar y creo que, por supuesto, ya tantos años con mi mujer, eso ayuda. Saludos y felicidades y sí, aunque ya son muchos años de matrimonio, a mi también me cuesta más una platica para llegar algún acuerdo con mi mujer que el sexo.

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  2. Muy buen artículo y perfectamente descrito todo lo que dices, Arola tal cual es la realidad. Pero yo también creo que somos nosotros (todos y todas) los que debemos quitar esa presión al otro, empezando por una charla sobre lo que te gusta o lo que no te gusta, lo que quieres y lo que no quieres porque hablando se entiende la gente y después dejar de exigir que la otra persona cumpla con las expectativas, creo que eso más bien debería ser algo personal de cada uno sin clichés de por medio.
    Saludos.

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  3. Es cierto, muy cierto lo que escribiste, pero te voy a dar la perspectiva de de años. Cuando uno se da cuenta que a pesar de algún polvo fallido el mundo sigue girando, lo invade una especie de tranquilidad Zen. No hay que olvidar que en la vida como en el fútbol, siempre hay revancha.
    ¿Saben la diferencia entre pánico y horror? Dicen que pánico es la primera vez que no llegás al segundo y horror la segunda vez que no llegás al primero. No es así. De todo se vuelve.
    Recuerdo una vez que fui a que me tomaran una radiografía de pelvis, no sé bien por qué razón. Una enfermera bastante atractiva me alcanzó una especie de camisolín. Quizá a un gladiador romano le hubiese quedado bien pero a mí me quedaba como el culo. De vez en cuando a uno le toca hacer el ridículo. A veces en posición vertical y otras en horizontal. A la larga deja de importar. ¿Qué le hace una mancha más al tigre?
    Saludos

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