BDSM

Sección de sexo en el programa de radio Esto me suena (RNE) dedicada al BDSM (Bondage – Dominación, Disciplina – Sadismo, Sumisión – Masoquismo)

¿Qué es el BDSM? ¿Qué no es? ¿Cómo ha de practicarse? Una breve aproximación a los juegos eróticos vinculados a la dominación y la sumisión.

Recordamos las figuras del Marqués de Sade y de Leopold von Sacher-Masoch.

Definimos dos palabras y comentamos una noticia.

Escúchalo a partir del minuto 35:20 (pulsa en la imagen inferior).

Jugar o vivir, esa es la cuestión (del BDSM)

 

Arola Poch

Se acerca el 24 de julio, una día más para algunos, una fecha con significado para otros. Si conoces o vives el mundo BDSM (Bondage – Dominación – Sadismo/Sumisión – Masoquismo), sabrás qué es el 24/7: una relación de dominación/sumisión que dura 24 horas al día, los 7 días de la semana. Es decir, adoptar esta desigualdad en los roles de forma permanente.

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Maravilla fetichista

Wonder Woman (La Mujer Maravilla) es la superheroína con poderes más famosa del mundo del cómic. Creada por William Moulton Marston (bajo el pseudónimo de Charles Moulton), hizo su primera aparición en diciembre de 1941 y al año siguiente consiguió su propia publicación. Tiene una fuerza, una velocidad y una agilidad sobrehumana, puede volar, tiene la habilidad de lucha altamente desarrollada, es inmortal, con grandes capacidades mentales…

… y es tremendamente fetichista.

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A vueltas con la dominación: ciber y financiera

cyberLas relaciones de dominación y sumisión, para quien no las disfruta, son en general poco entendidas. Que la excitación venga por dar o recibir dolor resulta extraño para mucha gente. Si le añadimos que una persona se someta voluntariamente a la voluntad de otra y ambos disfruten con ello, más aún. Y si lo hacemos ciber (todo a través de internet, sin un contacto físico) ya ni os cuento.

Voy a centrarme en esto último. Bien sabemos que internet y las nuevas tecnologías han cambiado nuestra forma de relacionarnos, también en lo sexual, y nos facilita encuentros a distancia de todo tipo. Uno de ellos, la ciberdominación, que no es otra cosa que establecer relaciones de dominación/sumisión a través de skype, mail, whatsapp o cualquier otra tecnología a nuestro alcance. Para quien no lo conozca, ¿en qué se traduce eso? En que el/la dominante da órdenes en la distancia, humilla, controla y desprecia a la parte sumisa. Y ésta obedece. De hecho, hay quien busca únicamente eso, sin tener intención de llevarlo a un plano más “real”. ¿Donde radica entonces la excitación? Lógicamente en la parte psicológica, en sentirse propiedad de otra persona, en estar bajo su control y, por la otra parte, tener a alguien a sus virtuales pies. De hecho, cualquier relación BDSM se basa en esta premisa y, aunque en las más “clásicas” haya una importante parte física, también existe un alto componente psicológico al venir la excitación en buena medida por las sensaciones y los roles adoptados.

¿Y si rizamos más el rizo? Un tipo de relaciones de dominación, muchas veces llevada a cabo a distancia, son las llamadas dominación financiera o findom, donde el dinero se convierte en el centro de la relación. En este tipo lo habitual es que las dominantes sean mujeres y los sumisos, hombres. El sumiso paga una cantidad de dinero a la dómina, estableciéndose pagos en metálico o en regalos a petición de la ama. La filosofía del findom, además de basarse en los mismos juegos y roles que otras relaciones de dominación/sumisión, radica en que la dómina es un “ser superior” que no ha de trabajar, si no que ha de tener esclavos que ganen dinero y le tributen para que ella tenga todas sus necesidades y caprichos cubiertos. Los sumisos están para eso y son felices sabiendo que su “diosa” vive como tal, y más si es a costa de su sufrimiento o privaciones. En nuestra sociedad el dinero da el poder y así se refleja también aquí.

Relacionado con la dominación financiera encontramos también el fetichismo del chantaje o blackmail. En este caso, al pago del tributo se le suma que la dómina amenaza al sumiso con revelar información, fotos o conversaciones comprometidas al entorno cercano del sumiso (mujer, familia, trabajo…). Así el control sobre el sumiso, y por consiguiente su excitación, es mayor. Aunque sea obvio, dado la temática creo que no está de más recordar que todas estas situaciones y juegos son voluntarios y pactados entre las partes. Como tiene que ser siempre.

Las tecnologías de la comunicación facilitan que haya relaciones de ciberdominación basadas en el tributo monetario. En muchos casos puede que no haya ni tan siquiera un conocimiento presencial, simplemente una sumisión por mensaje de texto o telefónicamente.

Aunque, cuando el dinero está por en medio, ¿se desvirtúa la relación? ¿Quién controla realmente la situación? El siguiente cortometraje plantea una relación financiera.

Reflexiones aparte, estas situaciones vistas desde fuera generan dudas, escepticismo y hasta incredulidad. Pero quienes las viven pueden hacerlo muy intensamente. Porque el poder psicológico en la excitación es muy fuerte. En cualquier caso, las compartamos o no, las entendamos o no, lo que sí podemos hacer es respetarlas. Porque tal y como especifica la filosofía BDSM, cualquier relación es buena siempre que sea sensata, segura (para uno mismo y para otros) y consensuada. Es decir, siempre que se use el sentido común.

La excitante desnudez de un solo género

cfnm

En un foro de internet, David comenta lo siguiente: “Desde hace dos años mas o menos, mi mujer, una amiga y yo, ponemos en practica una fantasía que nos encanta y que nos da mucho morbo. Quedamos para cenar en casa, yo hago de camarero y les sirvo la cena, pero desnudo. Se convierte en una cena larguiiiiiisima y a tope de excitados. No hay sexo, solo mucho, mucho morbo y cuando nuestra amiga se marcha, mi mujer y yo follamos como locos. Todo empezó como una apuesta, jugando y ahora nos encanta. Lo que no sabía es que esta fantasía la tenía mas gente y menos aun que tuviera un nombre (CFNM)”

Casi todo en lo sexual tiene adeptos y alguien ya le ha puesto nombre. En este caso, CFNM que son las siglas de la expresión inglesa Clothed Female Naked Male o lo que es lo mismo, mujer vestida hombre desnudo. Claro está, también existe el inverso: CMNF. Es una situación altamente excitante para mucha gente. Puede ser una única persona ante otra, o varias ante una, o una ante varias… todas las combinaciones posibles bajo la premisa de que solo un género se desnuda.

¿Qué excita de esta situación? Para Juan, aficionado al CFNM, “es una sensación muy excitante, una mezcla de exhibicionismo y (ligera) sumisión, al dejar todo tu cuerpo expuesto y a disposición de una mujer. En este sentido, algunos juegos pueden resultar muy excitantes, como por ejemplo que un hombre realice las tareas domésticas completamente desnudo para el deleite de su complacida pareja”. Además de que el desnudo puede ser ya de por si muy erótico, a esta práctica se le añade la excitación por el exhibicionismo/voyeurismo y, en algunos casos, otro aspecto quizás menos evidente pero muy importante para muchos de sus partidarios: la sumisión/dominación. La persona que está desnuda mientras los demás están vestidos, puede sentirse humillada y más vulnerable al ser tratada como un “animal” o una “cosa”, quitándole el derecho a llevar algo tan humano como la ropa. Por el otro lado, quien está vestido incrementa su percepción de poder sobre el otro. Así lo ve Ana, para la que “estar desnuda en presencia de un hombre vestido (u hombres) evoca sentimientos de vulnerabilidad y vergüenza. Las prendas de vestir, especialmente para los hombres, han sido siempre una proyección de su condición social. Cuando estoy sola con mi hombre, me quito la ropa como un acto de sumisión a él”. Este factor de humillación puede existir o no en los juegos de desnudez de un solo género.

Últimamente de moda, están las fiestas CFNM donde los hombres se desnudan mientras las mujeres permanecen vestidas en un intercambio de los papeles tradicionalmente asignados (es más habitual que haya strippers femeninas o bares con camareras en topless). A partir de esa premisa, que por si sola ya puede resultar morbosa, la fiesta puede contener diversas situaciones, como determinados juegos de rol, y puede derivar en sexo o no. En caso de que sí, se conoce como Extreme CFNM.

En definitiva, un juego erótico que, a cada uno por sus motivos y desde su punto de vista, puede resultar muy sugerente y excitante. Por mi parte, me decanto por las fiestas CFNM. ¿Os apetecería? Ya sabéis cual es la condición.

La erótica de la humillación

humillacionQuizás la primera imagen que se nos viene a la mente en el mundo de la dominación/sumisión es el dolor junto con el cuero y látex. Pero hay también otro componente muy importante en estas prácticas que es la humillación, traducida en insultos y trato despectivo.

El sumiso/a se excita al ser tratado “mal”, se siente bajo el control del amo/a que con la humillación afianza su poder sobre el/ella. El placer en estas situaciones tiene un claro componente psicológico, unido a la adopción de un determinado rol y está relacionado con el masoquismo. Las personas dominantes también pueden excitarse al despreciar al otro/a.

¿Y cómo se humilla en los juegos sexuales? Con el insulto verbal, con unas simples bofetadas o escupiendo al sumiso/a. Esta última práctica se conoce en el argot como spitting o “lluvia plateada“. Es habitual que el/la dominante llame “perro/a” al sometido y le trate como tal haciéndole caminar a cuatro patas, poniéndole un collar y paseándolo con correa, haciéndole comer o beber de un plato en el suelo u ordenándole besar y lamer los zapatos del dominante. En sumisos hombres, es interesante el juego de la feminización, donde se viste al sumiso de mujer (con tacones, ropa interior femenina) y se le hace comportar como tal (puede que en tareas domésticas y también en sexuales). A éstos se les llama “sissy“. La excitación para el sumiso/a puede aumentar cuando la humillación es en público, estableciéndose así una relación con el exhibicionismo.

La obtención de placer sexual mediante la humillación se vincula con la actitud dominante que asume la pareja en esos momentos. Este tipo de excitación se clasifica, en psicología, como parafilia (comportamiento sexual donde la fuente del placer no está directamente en el acto sexual propiamente dicho, sino en objetos o comportamientos). Las parafilias no son necesariamente patologías, lo pueden llegar a ser cuando pueden dañar a uno mismo o a otros o cuando se convierten en una obsesión que interfiere con la vida habitual.

Autoestima y humillación

Estos juegos se realizan dentro de un contexto de confianza, consentimiento y respeto donde cada una de las partes sabe lo que quiere. La humillación solo se practica en una determinada situación, para conseguir un ambiente concreto, dentro de un juego. Fuera de ahí, no cabe pensar en llevarlo más allá. La autoestima propia del sumiso/a, en una relación sana, no se ve afectada por estas situaciones en las que cada uno sabe que adopta un rol determinado.

No hay que intentar racionalizar estas prácticas porque seguramente no le encontraremos una explicación. La explicación se basa en el disfrute del sexo a través de aquello que nos proporciona placer. Se basa en vivir una sexualidad sana y libre como forma, también, de calidad de vida.